C38: Inseguridades desbloqueadas

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Volver a Washington se me hace anormal debido a todo lo que hemos vivido este solo fin de semana

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Volver a Washington se me hace anormal debido a todo lo que hemos vivido este solo fin de semana. Despertar en mi casa, en mi cama y con la sensación de que todo vuelve a la normalidad es un poco agridulce. Las persianas no dejan pasar la luz solar lo cual agradezco infinitamente. No he visto a Aaron desde que me arropó en la madrugada del domingo... no se ha comunicado conmigo y me digo a mí misma que no ha pasado absolutamente nada.

Donut esta dormida al lado de la ventana, es lindo ver a la traidora así.

Cuando me levanto no noto el aroma de el... lo esperaba pero me deprime que mi cuarto no huela así.

—Buenos días Carrie, ¿puedo pasar?— mi padre esta recargado en la puerta. Trae unos pantalones de cuadro rojo y una playera con mi madre jugando basquetbol en ella. En su mano izquierda trae un café recién hecho y un croissant en la derecha.

Asiento, mi cabello esta hecho un desastre pero es mi padre el me ha visto en mis peores versiones.

—adoro que no este Aaron aquí pero algo no va bien— frunzo el ceño— ayer en la mañana se apareció, estaba platicando con tu tío

—¿Asher?— pregunto, ¿de qué estarán hablando?

—note en su cuello una nueva maldición, Less— tuerce los labios, pasándose la mano por su cabello— ni siquiera me volteo a ver pero era una simple pareja humana en su cuello, estaban atadas por un arcoíris.

—¿qué crees que sea papá?— me quedo en medio de la habitación, Scott le da un sorbo a su taza de café

—no te preocupes Less, preocuparse hace que sufras el doble— mi padre me abraza. Sentir su calidez me hace sentir segura.

Papá, gracias por existir.

—Gracias a ti, por existir— mi padre me da un beso en la frente— venga, tu madre me mandó a despertarte para la escuela— caminos hacia la puerta— esta haciendo el desayuno— en cuanto dice eso el aroma a panqué recién hecho llega a mis fosas nasales.

—si, definitivamente ya lo noté— mi padre sonríe y yo trato de hacerlo.

No puedo quitarme a Aaron de la cabeza.

Cuando bajamos, todo es normal.

Mi madre cocinando, Harry esta con su laptop en la mesa y Blake ayudando a Alaska a cocinar. Los únicos que normalmente no están ahí es Hayley y Jamie, la primera le esta dando de comer un panqué con un poco de leche.

—siempre has cocinado cómo los dioses, Alaska— halaga su amiga y me siento al lado de ella. De inmediato Jamie extiende sus bracitos hacia mi gustosa, lo cargo.

—gracias— mi madre sonríe pasándome un plato de panqués.

—habla con Asher, Carrie— dice mi padre tomándose su café— por cierto, Brent tuvo una mejora realmente impresionante

Maldita Eternidad #3Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora