De lo aprendido
tengo que hablar
ahora que puedo
la primera enseñanza
de tu vida
debió ser
que no vale la pena
quedarte callado
por nadie
con eso
no haces a ninguno
ningún favor
escucha tu voz
acaso mereces
un cállate
pregunto
mira esa esencia
existe escondite
para el arte
pregunto
observa ese paso
hecho para descubrir
el mundo
qué haces entre paredes
en un escaparate
esta es la licencia
de un corazón sano
que defiendo
aprender a valorarte
requiere que ocupes lugar
que te hagas presente
que pongas volumen
al alma
que salgas del caparazón
de la casa
del corsé
de la zona de confort
del dolor
del derrumbe
de años pasados
de todos los calabozos
incluidos los prestados
requiere una voz
propia
y unas ganas
de mirar frente a frente
de llamar las cosas
por su nombre
requiere una voz
que no esté perdida
ni olvidada
un oído
que escuche
que el tiempo corre
y una mano que rasgue
de tajo
el viejo yo
