y cuántos miles de cosas
quiero decirte
mujer nacida grande
qué manera la tuya
de ser estandarte de lo bello
de hacerte sentir en las esquinas
en los bordes
en la anchura
de lo que sin saber
llamé desconocido
y que tú nombras sin más
qué complacencia
la de verterte desde la azucena
el alelí
la cala
en almíbar puro
hay un capullo de flor
en el que respira
quietamente
tu ternura
de onda blanca
de beso celeste y granate
hay un aleteo
esparciendo su siseo
en remembranza de ti
evocación perpetua
de tu nombre
de lo sagrado que quise
de lo que es pleno
perfecto y suficiente
