Capítulo 16

2.7K 242 416
                                        

-Jack-

Los azules ojos de Elsa me miraron con una profunda confusión. Sus dos cejas se arquearon hasta casi llegar a la raíz de su cabello rubio.

—¿Un qué?

En este preciso momento puedo retroceder, decir cualquier otra cosa.

—Un beso —repetí.

Pero, no lo hice, ¿por qué?, porque soy un tonto sádico que solo quiere comprobar si sus labios son tan dulces como parecen.

La mirada azulada de Elsa brilló divertidamente. Una ladeada sonrisa muy provocadora se surcó en sus labios.

—Un beso ¿eh?

Asentí con la cabeza y cerré los ojos como lo haría un niño pequeño. Quiero lucirme inocente, claro que no lo soy, pero la apariencia puede contar.

La sonrisa sigue intacta en su rostro, posiblemente, me mandará a la mierda. Bueno, lo intente. Pero, repentinamente, detuve la respiración en el momento en que su rostro sin aviso alguno se fue aproximando al mío.

Sus labios cálidos y suaves se encontraron con los míos de forma apenas perceptible. Un pequeño rocé me hizo suspirar. Rozó mis labios con los suyos, atrayéndome cual abeja a la miel, quería más, pero ella se apartaba en cuanto yo demandaba más cercanía, más contacto. Jugaba conmigo.

—No lo mereces —susurró a milímetros de mis labios, pude sentir su cálido aliento.

Fruncí el entrecejo mostrando mi confusión —¿Qué dices?, ¿p-por qué?

—No beso a patanes.

—¡Oye! —reproché —... no soy un patán —desvié mi mirada de la suya, mordiendo mis mejillas.

Me avergonzaba negar mi delito mirándola a los ojos. Recuerdo que hace semanas la hice llorar, la humille y le grite cosas muy horribles. No es algo que haría si fuese más respetuoso, porque debería emplear la palabra "caballeroso", no lo sé, ¿un caballero?, es que... no soy un caballero, tampoco soy un príncipe: solo soy yo.

—Sí lo eres —sentí su dedo enterrarse en mi pecho. No tuve que mirarla para saber que me estaba mirando de forma acusadora.

—Bueno, tal vez sí lo soy, al menos un poco, pero tampoco es como que tú me ayudes mucho —devolví mi mirada a ella.

Elsa articuló una exclamación muda —¿Yo que tengo que ver con tu falta de educación, mocoso?

—No es eso, tampoco me la pones fácil. No es que seas una santa, ¿te has dado cuenta?, y yo también tengo mi carácter, y está muy claro que tienes el tuyo. Los dos somos el problema aquí.

—Yo no tengo ninguno, él que está mal aquí eres tú. Eres arrogante, insolente, inmaduro, testarudo y grosero.

Arqueé una ceja, al tiempo que una sonrisa maliciosa surco mi rostro —Pues tu eres egocéntrica, mandona, intolerante y muy enojona.

—Yo soy como soy y ya —ahora ella giró su rostro dejándome ver su perfil —. Ni tú ni nadie me dirán como debo de ser.

—No debes ser tan cerrada, Els... Los cambios también son buenos—me metí los labios a la boca al analizar lo que estoy a punto de decirle. ¿Debería?... Esto sería jugárnosla si es que acepta lo que le propondré —. Mira, te tengo un trato.

Giró su rostro unos pocos centímetros solo para que pudiera ver bien uno de sus ojos azules. Su semblante detonó curiosidad y eso me gustó.

» Hay que intentar... amoldarnos al otro... pequeños cambios para estar a gusto con el otro.

¿Cómo Ser Un Matrimonio?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora