Gotas de sangre recorrían su rostro y cubría algunos mechones de cabello azules, se encontraba inconsciente. Su acompañante tenía tan solo un golpe leve en la cabeza y una pequeña cortada en su antebrazo, por lo tanto, solo se encontraba aturdida por el impacto.
Peridot vió a cuatro hombres acercarse al auto, estaba bastante aturdida como para reaccionar, se le nublaba de vez en cuando la vista hasta que el olor a cloroformo logro adormecerla por completo, la última imágen que vio fue a lapis sangrando y siendo sacada del auto por uno de los hombres, no supo nada más...
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Al despertar, peridot solo pudo ver una habitación oscura, en silencio, había una persona atada frente a ella en una silla, estaba inconsciente y sus ropas sucias. Como aun su vista no era muy clara, no podía distinguir quien era pero la silueta era la de un chico.
-¿donde... Donde estoy? -hablo con palabras adormiladas, sentía un gran sueño, no podía distinguir la realidad, todo le daba vueltas, era confuso para su mente.
No hubo respuesta a su pregunta, solo se encontraba ella y la persona misteriosa.
-hmm... -se escucho el primer sonido proveniente de esta persona misteriosa.
La vista de peridot y sus sentidos comenzaban a regresar, quiso mover una mano y ahí se dió cuenta de que se encontraba atada a su silla, comenzó a sentir el dolor, como punzaba la herida en su antebrazo y surgio su pequeño malestar en la cabeza.
-¿quien eres? -susurro para ella pero esta vez si obtuvo respuesta.
-¿tú quien eres? -el mantenía la cabeza agachada, en ningún momento levanto la vista.
La vista de peridot se volvió normal -¿puedes levantar tu rostro? -ella había reconocido la voz y creía no estar equivocada.
El levanto la vista, era matth el que se encontraba atado en esa silla, el no había muerto ese día, solo se encontraba inconsciente y palido por la perdida de sangre pero su padre no lo dejaría morir, primero lo haría ganar dinero antes de dejarlo a su suerte, así que había llamado a unos medicos de la familia, ellos jamás dirían nada.
-¿matth? ¡Que bueno que sigues bien! -peridot estaba feliz de verlo de nuevo pero el parecía no reaccionar.
Aun si Matthew se encontraba viendo al frente, su vista parecía no ver a ningúna parte, era palida... Ya no tenía ese brillo deslumbrante, parecían muertos.
Peridot se dio cuenta que algo estaba mal en ese momento.
-yo... Perdón pero, ¿podrías decirme tu nombre? -lo dijo con una voz confusa y apagada, casi era un robot.
-em... Soy yo, Peridot -su tono era triste, era entre cortado por un nudo en su garganta.
El rostro de Matth cambió, su mueca era de sufrimiento, sus ojos comenzaron a inundarse y aun así su brillo no volvió.
Agacho de nuevo la mirada y se escucharon sollozos.
-perdóname, no pude hacer nada - su voz era temblorosa -y ahora no podrán salir de aquí por no ser de gran ayuda.
-no es verdad... Gracias por todo- peridot se hacia la fuerte para no llorar, aun si ella sabía que era muy cierto que tal vez jamás saldrían a ver la luz -aún podemos salir de esta.
-dime... ¿lapis esta con nosotros? -como el no la había escuchado hablar, asumió que estaría inconsciente en alguna parte de esa fría habitación.
En ese momento se escucha la puerta abriéndose, unos pasos se aproximan donde están ellos, la única que podía ver a esta persona era peridot ya que como se habrá notado, Matthew se había quedado ciego por varios abusos que había obtenido por parte del padre de lapis.
Peridot podía ver a una mujer alta, muy bien parecida y albina, tenía una gran figura, tez blanca y delicada, una cara fina con ojos grandes, labios gruesos y nariz respingada, su cabello era corto, traía un traje, blanco con plateado y unos tacones plateados, traía un látigo en sus manos... Entre esta gente era conocida como "White Diamond" o simplemente "White".
Esta mujer ha sido la verdugo de muchas personas y se ha encargado de que no solo pierdan la esperanza de vivir, también la confianza de uno mismo quedando tan vacío como un casaron, hueco y roto.
—Hola chicos — se escucho su voz tan profundo que con tan solo unas palabras, la piel se erizaba.
Se acerco a peridot, sus enormes ojos la observaban, eran hermosos pero atravesaban el alma completa, sus largas pestañas eran bastante hipnotizantes cuando parpadeaba.
—¿qué? ¿te asuste? — White tomo la mandíbula de la pequeña rubia y giro un poco su rostro para verla directamente, sonrió un al ver los ojos verdes de la pequeña, era una sonrisa tan Blanca como la nieve pero llena de malicia.
—jou jou jou~ pero mira nada más — White se acerco a Matth —jamás pensé que te vería a ti en este lugar, pensar que eras su protegido y terminaron desechandote cual basura.
White empujó la silla del chico haciendo que este se cayera hacia atrás provocando un gran estruendo en la habitación y, seguido, un quejido ahogado de parte de Matth.
—Mírate ahora, a punto de morir y temblando como un asqueroso perro callejero — no se podía distinguir a donde veía Matth, ya que su vista estaba completamente nublada, pero algo se se notaba en ella... El temor de morir por su padre.
—y tu pequeña, no se quien eres y realmente no me interesa, eres igual de insignificante y patética como la chica que acaba de morir — solo se paseaba por la habitación, le gustaba ver como ambos sufrían internamente, como los consumía el dolor y la duda.
—¿q... Qué chica? — al fin peridot había hablado, con miedo y mucho esfuerzo, pero lo había hecho.
—¿qué? ¿no lo sabes? —White se puso detrás de Peridot y se acerco a su oído —la preciosa chica de cabello peculiar que estaba contigo — tomo un mechon del cabello de la pequeña rubia y comenzó a enroscarlo entre sus dedos —la muy idiota intento luchar — se separó de su oído —pobre idiota, ahora se encuentra en el rincón más oscuro y solitario del bosque, bajo tierra — White soltó el mechón de cabello.
De la nada, un hombre alto entro por la puerta buscando a la mujer —disculpe, pero el jefe quiere verla.
—bien bien, recoge al crió — y así sin más, White dejo la habitación.
Peridot estaba palida, sus ojos estaban abiertos como platos y poco a poco comenzaban a cerrarse para abrir paso a las lágrimas de la pequeña, no hubo ruido, solo lágrimas resbalando en su rostro y mojando su ropa.
Matthew seguía en el suelo y tragándose el sentimiento.
¿Es que acaso... Esto sea real? .
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Espero les guste y perdón por tardar mucho!
