(O de las cinco veces que Byun Baekhyun entendió el verdadero significado de la palabra felicidad)
Sexta Parte
[6]
Baekyun removió con cuidado el café que sostenía con ambas manos; la espuma se disolvía lentamente con el calor del líquido en cuestión, espesando la bebida y aclarando su color paulatinamente.
Era verano, pero por alguna razón, durante los últimos días los vientos helados se negaban a irse, haciendo que las mañanas fueran especialmente frías, en contraste con el calor abrasador que arropaba la ciudad a media tarde.
En días como esos, una taza humeante y caliente de café o té, más que un simple capricho mañanero, se volvía algo necesario. De lo contrario, seguro terminarías resfriandote.
Y en ese momento, enfermar no era una opción para los Park.
No si querían seguir buscando.
—Entiendo, sí, está bien —escuchó la conversación a medias mientras daba un sorbo al café y tomaba una tostada del plato, embadurnándose los dedos de mantequilla al hacerlo—, gracias de todos modos, sí, hasta luego.
—¿Nada? —preguntó al ver que su esposo colgaba de mala gana y miraba su desayuno con pesar.
—Nada.
Suspiró, desanimándose mientras Chanyeol dejaba el teléfono a un lado y tachaba otra de las direcciones en su lista.
Nada
Habían pasado unos cinco meses desde que su hijo nació y nada... aún no habían encontrado ni siquiera un rastro.
Al niño se lo había tragado la tierra.
O eso es lo que parecía.
—¿A cuántos orfanatos hemos llamado ya?
No muy seguro, Chanyeol revisó la lista de nuevo. —Al menos veinte, creo. Lo bueno es que ya no quedan demasiadas opciones.
—A no ser que lo hayan enviado a otra región.
—Esa es una nefasta pero factible posibilidad.
Bufando, Baekhyun dejó la comida sobre la mesa, sintiéndose sin apetito.
Aparentemente, ningún orfanato en todo Seúl había recibido niños menores a los dos años en los últimos meses, mucho menos pequeños recién nacidos con problemas de salud.
Porque sí, su bebé había nacido prematuro y frágil, delicado gracias a la enfermedad de su madre, y según las visiones de Kyungsoo, padecía un par de enfermedades comunes con mayor riesgo de complicación dada su condición, como asma y varias alergias.
No hace falta decir que Baekyun no estaba feliz.
La idea de que su hijo estuviera perdido y solo en algún centro de acogidas todavía desconocido para ellos lo estaba enloqueciendo.
Lo cierto es que había hecho todo lo posible por intentar localizarlo por medio del estúpido hechizo de conexión, pero su vínculo era extremadamente débil y casi no podía sentirlo.
Ni siquiera Kyungsoo había sido capaz de hallarlo.
Y eso, amigos míos, era una auténtica mierda.
—En dos días tenemos una reunión en Gangnam. Hay dos albergues allí; desde ya podemos descartar uno de ellos, porque sólo reciben niños en edad escolar. Deberíamos ir personalmente al otro y revisar, ver si "sientes" algo.
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We Can Call It: "Extra" «I Call It Series 3.5»
FanfictionLa desventura y la mala suerte (así como la buena fortuna) suelen ser hechos fortuitos, eventos casuales que ocurren sin razón aparente y que acontecen a personas al azar. No obstante, en ocasiones como esta, nada de lo sucedido se debe a una simple...