—El ramo está hecho señor.
Víctor sonrió con sorna mientras observaba el color azul resaltar.
—Perfecto, quiero que las envíen esta misma noche. —El hombre asintió a su orden y se llevó las flores.
Doom miró por las grandes ventanas de la oficina, ignorando la mueca de desaprobación en Reed.
—Esto es lo más estúpido que has hecho. —Richards se cruzó de brazos— ¿Tan bajo has caído?
Víctor ignoró sus regaños para sentarse en la silla detrás del escritorio y giro como un pequeño niño emocionado.
Esa era la jugada de su vida.
—Víctor, tú no estás enamorado de Anthony.
—Por supuesto que no. —Doom lo vio con incredulidad. Claro que esto no se trataba de amor.
Stark y él eran como el agua y el aceite, eran enemigos por naturaleza. Jamás llegaría a sentir algo por ese Omega ególatra.
—Pero es la única manera de domar al estúpido de Stark. —El hombre miró al integrante de los cuatro fantásticos—. Pronto todo esa tecnología será mía.
Reed suspiró. Víctor se creía un Dios, pero pronto entendería que un simple humano no puede luchar contra el destino.
•••
Cuando Tony entro a su piso, no hizo más que suspirar enamorado. Parecía una ridícula quinceañera.
Dejó el saco y la corbata en algún lugar del piso y fue directamente a su cafetera.
Un buen café era lo que necesitaba su sistema.
Tarareando una linda melodía, se preparó su tan apreciada bebida.
Después de darle un sorbo, se dispuso a irse al taller. Necesitaba que toda esa emoción se reflejará en los planos que aun no completaba.
Al pasar por la sala, se dio cuenta del gran ramo que estaba en su pequeña mesa de centro.
La taza cayó.
—¿Qué...? —Sus ojos no se despegaban de las flores.
Una sola persona cruzó su mente, y con ello, la emoción que antes sintió, se desbordó sin que él pudiera evitarlo. Steve, estaba completamente seguro de que Steve pudo percibir su aroma.
Con la energía renovada, tomó el gran ramo y lo abrazo con cuidado, busco la tarjeta que todo ramo debería de llevar, pero no había nada.
Se encogió de hombros. Tal vez no le había dado tiempo, tal vez quiso enviárselo de inmediato.
Acianos, la flor perfecta para alguien como Rogers.
Tony no dejaba de sonreír—. Steve Rogers, en definitiva eres el Alfa para mí.
Sintió su celular vibrar. Con confianza, lo tomó entre sus manos y contesto con rapidez.
—¿Tan rápido quieres mi respue...?
—¿Te gustaron las flores? —Una voz más ronca interrumpió lo que Anthony estaba diciendo.
La sonrisa que tenía en el rostro se borró y con ello, sus brazos perdieron fuerza; dejó que el ramo cayera.
—¿Víctor? —El castaño sintió que el alma se le salía del cuerpo.
Su cara se volvió pálida y su mundo comenzó a tambalearse.
—Mi querido Omega. —La voz burlona de Doom fue como una puñalada—. Tal parece que el destino nos quiere juntos.
Stark tenía los puños blancos por la fuerza que ejercía. Esto tenía que ser una broma.
•••
Steve admiraba la única flor que tenía en mano.
Mañana, en la cita, se la entregaría a Tony y le haría saber que ellos dos estaban destinados. Pediría su permiso para cortejarlo, conquistarlo, ganarse su corazón.
Suspiró con nervios.
Anthony Edward Stark era el Omega de sus sueños.
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Aciano
Fiksi PenggemarHistoria cliché Créditos de la idea: Unos Pelos de Gato. [Stony] [Omegaverse] •Aclaraciones: Portada: Pinterest (yo sólo la edite).
