《 Q U A T R E 》

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Los niños corrían, gritaban y jugaban con alegría en el patio pese al temible sitio donde se encontraban. Tenían una pelota de cuero con la que muchos jugaban. Otros tan solo jugaban a pillar por bandos pero también los había de los que tan solo se sentaban o paseaban para charlar, quejarse o quién sabe qué eran las conversaciones de aquellos niños. Este era nuestro caso. Angeline, Morhange, Corbin y Leclerc estaban algo aislados del resto. Pierre estaba apoyado de perfil contra el muro que contorneaba el recinto, Angeline estaba sentada con la espalda en la pared mientras con un palo que encontró por ahí hacía círculos en la arena y Corbin discutía a con Leclerc sobre el supuesto "fallo" que había tenido este último al intentar escaparse el otro día. 

-¡Te digo que no! -Exclamó cruzándose de brazos. -Esa salida ya está tapada.

-¡Pues haber pillado la de la izquierda! -Le reprochó Corbin. -Si es que eres tonto. 

-¡Ya te he dicho que cuando iba a cogerla Rachin me pilló! -Se excusó cansado. 

-Y por eso necesitamos un globo aerostático. -Bromeó. 

-¿Dónde está Lequerrec? -Preguntó de repente Angeline soltando el palo y alzando la mirada hacia arriba donde se encontraban sus miradas. 

-He oído que "Cabeza huevo" le ha echo ofrecerse voluntario para cuidar a Maxance. -Sugirió Leclerc.

-Se lo tiene merecido. -Suspiró rompiendo el palo. -Se le fue de las manos. 

-Y tanto. -Rió Corbin. -Maxance no es Chabert. 

-Hablando del rey de Roma...

Chabert apareció por la puerta que daba al patio donde se encontraba con pantalones cortos, un polo con los botones desabrochados y con silbato en mano. 

-¡En fila de dos! -Ordenó a la vez que tocaba el instrumento. 

-¡No! -Se quejó Angeline desde la distancia. -¡Odio educación física! 

-¿Por qué? -Preguntó Corbin curioso sin comprender la reacción de la chica. 

-Porque gracias a pervertidos como tú tengo que ir en la última fila para que nadie me mire el culo. -Sonrió falsamente partiendo en dos de nuevo el palo poniendo nervioso al chico. 

-Será mejor que te levantes si no quieres pasar el día haciendo trabajos de interés general. -Rió Morhange a la par que le tomaba con fuerza de las dos manos ayudándola a subir. 

-Y encima después tendré que oler vuestro sudor. -Se volvió a quejar esta mientras se sacudía la falda del peto de pana por detrás, el cual había sido manchado de arena al sentarse. 

-¡Hey! -Se hizo el ofendido Morhange. -¡Que no olemos tan mal! 

-Díselo a mis fosas nasales. 

-¡En fila de dos! -Volvió a ordenar Chabert. 

A esta segunda orden todos los niños fueron a donde él se encontraba y como dijo antes, todos en fila de dos. Angeline como ya era habitual, esperaba a que todos se colocasen para más tarde a su pesar posicionarse la última de la cola. No todo iba a ser bonito estando en un internado masculino. Y tras un silbido más del silbato, Chabert se dio media vuelta empezando a trotar seguido de sus alumnos. 

.     .     .

Había pasado ya casi la hora entera que duraba la clase de Educación física. Esta básicamente constaba de trotar alrededor del patio una y otra vez, sin descanso. Hace ya unos minutos, Rachin salió a la puerta de brazos cruzados tras su espalda, observando como los niños realizaban aquella tarea tan exahustiva. 

《Fond de l'étang》| Pierre MorhangeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora