Aquella noche ninguno de los dos fue a cenar. Mathieu pensó que fue una buena idea pues era mejor que a la niña se le pasase el susto, era normal que no tuviese ni ganas de cenar. Pero sabía que la calma que seguramente tenían allí arriba terminaría en el momento en el que los niños terminasen de cenar y se pusiesen el pijama, abundando la sala en la que estaban. Mathieu confiaba en que para aquel momento la situación se hubiese calmado, confiaba en Morhange para ello.
Cuando todos habían abandonado el comedor, era momento de que el vigilante ejerciese su trabajo. Con lo cual, recorrió los pasillos que le llevarían con aquellos niños, pero en la escalera que dirigía al ático donde se encontraban, había un pequeño pero inocente obstáculo. Pépinot.
-¿Qué haces ahí? -Se acercó Mathieu con cuidado. -¿Eh?
-Es que no puedo subir. -Contestó con tristeza en sus palabras.
-¿Cómo que no puedes subir? -No comprendía absolutamente nada de la situación. -Di, ¿por qué?
-No tengo dinero. -Bajo la mirada jugando con sus dedos.
-¿Dinero para dormir? -Bromeó. -¿Qué cuento es ese?
-Es Mondain. -Explicó levantando la mirada con un puchero. -No deja que me acueste si no le doy diez céntimos.
Cuando pronunció aquellas palabras, las manos de Mathieu formaron puños y su mirada estática se llenaba de ira. Sin pensarlo dos veces, dejó allí a Pépinot para irse directo a buscar a ese cobarde.
. . .
-Hay que tener cuidado. -Advertía Mondain dando un trago. -Donde estaba me trincó un vigilante. -Se apoyó amenazante en la mesa. -Tuve que darle su merecido.
-¿Cómo? -Preguntó inocentemente Corbin.
-A bayonetazos. -Sonrió. -Lo inserté bien.
-¿Lo mataste? -Abrió sus ojos sorprendido.
-¿Tú que crees? -Tomó una calada. -Y aquí haré igual, como ese cabeza huevo me toque los cojones.
-Mathieu no es el peor. -Opinó el de menor edad.
-Anda ya. -Le contradijo el pelirrojo. -Por delante te canta una nana y cuando duermes te soba la picha. A esos, hay que cargárselos.
La luz se encendió de repente. Corbin y Mondain habían sido descubiertos por un serio Mathieu que caminaba hacia ellos a paso lento con una mirada por encima del hombro. Ambos niños estaban en el comedor a oscuras de incógnito dándose un pequeño capricho mientras hablaban.
-Buenas noches, señores. -Corbin se levantó de la silla enseguida. -Que aproveche.
-No he hecho nada, se lo juro. -Suplicaba.
-Veo que frecuentas a la élite Corbin. -Mondain sonrió. -Lárgate.
Y dicho y hecho, salió disparado por la puerta trasera hacia la habitación común. Mathieu con una mirada seria y penetrante se acercó a Mondain, quien no abandonaba aquella escalofriante sonrisa. Pero desapareció en el momento en el que el vigilante se atrevió a arrebatarle el cigarro que le colgaba de los labios, haciendo que le prestase total atención tras su osadía.
-Lo que acabo de ver, el festín, queda entre nosotros. Un regalo. -Comenzó con buen pie. -Pero te lo advierto, no hables más con Pépinot y ni se te ocurra volver a tocar a Angeline. No te acerques a ellos, te prohibo incluso mirarles. ¿Está claro?
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《Fond de l'étang》| Pierre Morhange
FanfictionNo ha habido internados femeninos que aquella niña no haya pisado, y eso llevó acabo que ahora se encontrase donde se encontrase, Fondo del Estanque. Pero eso fue ya hace dos años. Y es aquí donde realmente comenzará su historia, todo gracias a aque...