Para continuar con el pequeño coro que Mathieu había creado necesitaba el apoyo jerárquico, para ello fue a ver al director Rachin. No tenía muchas esperanzas por que el hombre aceptase pero no perdía nada por intentarlo.
-¿Qué? -Se quitó las gafas de la sorpresa. -¿Un coro?
-Uh, sí. -Intentó calmarle con una inocente sonrisa.
-Mi pobre Mathieu, usted no se entera de nada. -Se levantó de la silla con gracia. -Un coro. Si consigue sacarles dos notas entonces yo soy el de los imb...
-No, por favor señor director, no diga el rey de qué. -Le interrumpió levantando la mano evitando lo inevitable.
-¿Y eso por qué? -Le miró con astucia.
-Porque ya cantan. -Tuvo que ceder.
-Uh, ¿ah sí? -No le gustaba nada lo que estaba sucediendo.
-Pero solo un poquito. -Hizo el intento de desagravar la cuestión.
-¿Entonces por qué viene a pedirme un permiso que ya se ha tomado. -Lo inevitable. -No me gustan sus modos, ¿sabe?
-Pero señor director... -Aún tenía esperanza que aquel retorcido hombre le concediese su deseo.
-¡Me fastidian! -Exclamó mientras caminaba de vuelta a su silla sin dirigirle la mirada. -Tengo otras preocupaciones, aunque también... Quiero reírme un poco. Pueden cantar. Pero si arman jaleo se queda sin su puesto.
Rachin volvió a colocarse las gafas sin interés de escuchar lo que fuera a decir el vigilante. Mathieu sonrió aunque por dentro una amargura reconcomiese la imagen que tenía sobre el director.
-Gracias por sus ánimos señor director.
Y dicho aquello salió por la puerta con el logro en sus manos y una frustrada mirada que podría matar de nuestro querido Rachin.
. . .
8 de febrero, Mathieu está comenzando con los primeros ensayos. Rachin se ensaña con Morhange, al salir del calabozo le condena para que sirva de ejemplo a un mes de trabajos de interés general.
Angeline y Morhange limpiaban los cristales frente al aula de estudio. Desde ella se podía escuchar uno de los ensayos del coro cantando alguna de las pequeñas melodías que Mathieu había compuesto.
-Explícame de nuevo como has hecho para que "Cabeza huevo" te dejase ayudarme. -Exigió con una astuta sonrisa Morhange volviendo a mojar el trapo.
-Según él no sabe por que estoy aquí y por qué hago lo que hago. -Le miró parando de frotar la ventana. -Así que hicimos un trato, yo me comportaba como una "señorita" por una semana y él me dejaba ir a verte durante una semana en las horas del coro.
-No me creo que hayas sido una princesita durante una semana entera. -Rió incrédulo escurriendo el trapo.
-Pues créetelo, guapo. -Puso sus brazos en jarra. -Pero no creas que me gustó.
-Ya, claro. -Se acercó a ella. -¿Seguro que no se te ha contagiado? A lo mejor te interesaría pasar tiempo con las hijas de Rachin. ¡Oh, oh! Aún mejor, a lo mejor ya estás buscando a un prícipe que te rescate.
-Ja, ja, muy gracioso imbécil. -Le miró de reojo con una mueca pesada.
Morhange rió en silencio durante unos segundos y ambos volvieron a lo suyo. De vez en cuando, le gustaba mirar a su izquierda disimuladamente y verla como frotaba el cristal con concentración. Observarla le hacía caer en un mundo absorto y se le nublaba la mente con pensamientos abrumadores. Ella le devolvió la mirada de repente haciéndole bajar la mirada nervioso. Aunque ella ni siquiera se había dado cuenta de que la estaba observando. Morhange volvió a observarla.
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《Fond de l'étang》| Pierre Morhange
FanficNo ha habido internados femeninos que aquella niña no haya pisado, y eso llevó acabo que ahora se encontrase donde se encontrase, Fondo del Estanque. Pero eso fue ya hace dos años. Y es aquí donde realmente comenzará su historia, todo gracias a aque...