Capítulo V | ROMINA

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I

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I.V — Se le acabó la fiesta

—Me alegra que estemos bien, Romie —el rubio sonríe antes de tomar otra dona y devorársela.

—Bueno, que no siempre me vas a comprar con donas, ¿eh? —le respondo con la boca llena, a lo que él ríe.

En la mañana, antes de que la alarma de mi celular me despertara para bañarme e ir a Las Encinas, unos golpes extraños se escucharon en la ventana de mi balcón.

Resulta que unas piedras habían chocado con el cristal, pero no mágicamente. Guzmán había sido el responsable de ello. Cuando me asomé por el balcón, casi me golpea con una, pero gracias al cielo su puntería no es así de buena. Y antes de que pudiera ver qué es lo que quería y decidir si sí debía abrirle la puerta o no, él se adelantó y entró por su cuenta, haciendo que su espectáculo de "las piedritas", no tuviera sentido.

Al inicio no me parecía verlo, para ser sincera. Pero después de escuchar su voz y ver aquellos ojos azules arrepentidos frente a mí, no pude evitar ver al pequeño que, después de burlarse de mí por llorar con historias de terror, siempre me dejaba dormir en su cama, abrazándome y leyéndome un cuento infantil (casi siempre, Blanca Nieves y los 7 enanitos) hasta que se asegurara de que mis ojos estaban completamente cerrados.

Así que, después de una charla y 10 donas, hicimos tregua.

—Pues siempre existen los rollos de canela, los panecitos glaseados, los bísquets con mermelada... ¡Qué va! Tengo la panadería entera —se recarga en el respaldo de mi cama y río, negando con la cabeza.

—Lo que conseguirás es que me infle hasta explotar —relamo mis dedos y cierro la caja ya vacía. Él la toma y la tira en el cesto de basura.

—Eso tampoco me vendría mal, así ya nadie mira como filete jugoso a mi Romie —se encoge de hombros y le miro incrédula, haciendo que ría.

—Vale, dejaremos esto aquí. Tengo que bañarme para irnos y llegar a tiempo, ¿me esperas aquí? —me levanto y voy hacia mi armario por ropa. Le escucho decir un "sí" y sin más preámbulo, me meto a mi baño para tomar una ducha, pero antes de meterme bajo el chorro de agua, escucho su voz una vez más.

—Alexa, play "Tusa".


[...]


Después de una clase muy divertida en natación, en donde Nadia se llevó el protagonismo de Lu por completo, tocaba la entrega de los proyectos que habíamos hecho en parejas. Y por más que le rogué a Ander que me dejara ver mi vídeo, me lo prohibió, con la justificación de que lo usaría como en las cápsulas del tiempo y lo veríamos juntos 25 años después, cuando él tuviera 42 y yo 41.

No me quedó de otra más que aceptar y vivir con ello.

Y sentarme en el asiento de atrás para "no ver o espiar" el proyecto.

ROMINA | «Élite»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora