Capítulo X | ROMINA

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I

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I.X — Realidad

Una vez que presentamos el examen y todo se tranquilizó un poco, Carla y yo decidimos buscar a Lu, en caso de que aún siguiera en el colegio, pero no la encontrábamos por ningún lado. Tal vez ya se había marchado.

Cuando íbamos por el pasillo principal, un ruido estruendoso captó nuestra atención inmediatamente. Christian, hecho hostias, acababa de tumbar una de las papeleras a patadas.

Rápidamente me acerco a él y trato de entender qué ocurre.

—¡Eh, eh, eh! ¿Qué pasa? —lo tomo del brazo y cuando intento detenerlo, suelta un grito, llamando la atención de todos.

—¡Joder! —trago en seco y él al ver mi expresión, se voltea molesto con Carla. —¡Tu puto ex, coño! ¡Que sabe cómo tocarme los cojones! —su rostro se torna rojo de la ira. ¿Qué mierda había pasado?

—Tranquilo —le dice mi hermana, tomándolo de las mejillas. —Mírame, ¿vale? Tranquilo —el moreno respira con dificultad hasta que logra tranquilizarse un poco. —Pasa de él, tío. Que le den. ¿Vale?

Christian parece procesar las cosas y asiente, aún algo agitado. Me acerco a ellos y le tomo la mano a Varela, temerosa de su reacción. Él, al notarlo, me mira a los ojos y me da un apretón delicado.

—Podríamos hacer algo divertido hoy. Podrías presentarnos a tus amigos —sugiero, esperando mejorar la situación.

—Tiene razón —me apoya Carla. —Tú conoces nuestro mundo, pero nosotras no conocemos el tuyo.

Acaricio su mejilla suavemente y él asiente, soltando una pequeña sonrisa y juntando su frente con la mía. Entonces escucho que Carla suelta un suspiro, pero cuando le miro, me sonríe, asintiendo en forma de "permiso".


[...]


—Hey, pero ¿cómo es posible que esta princesa le dé una oportunidad a un pijo como tú, tío? —le pregunta uno de sus amigos a Christian con gracia. Yo rio levemente y el moreno me acerca a él, tomándome de la cintura.

—Pues ya ves, que tengo mi encanto, ¿no, muñequita? —me mira a los ojos y yo asiento, recibiendo un beso corto de su parte. Cuando nos separamos, miro que Carla está algo distante, por lo que me zafo del agarre de Christian y me dirijo hacia ella.

—¿Todo bien? Carla, si es por Christian, yo...

—Soltaron al papá de Marina y Guzmán —me interrumpe. —Papá me acaba de avisar que todo es un caos. Marina sí robó los relojes, Ro.

Mierda.

Como si el tiempo se hubiera detenido, dejé de escuchar las conversaciones y el ruido a mi alrededor. Todo este tiempo había defendido a Marina, cuando ella era la que había cometido el robo. Todo este tiempo me engañé a mí misma e ignoré las advertencias de Lu... o Carla.

ROMINA | «Élite»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora