Capítulo VI | ROMINA

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I

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I.VI — Mejores Amigos

Guardaba mis libros en el casillero cuando de repente alguien se recarga detrás. Cierro la puertecilla y veo a Samuel.

—Lo siento. Por cualquier tontería que haya dicho o cualquier error que haya cometido. Me gustas, Romina —suelta todo de golpe, sin pausas entre sus oraciones. Suspiro y me preparo para por fin afrontar el problema y hacer las cosas bien. Era momento de tomar las putas riendas de mi vida.

—Es que no lo entiendes, Samuel —digo y suelto una pequeña risa, sin gracia. Él me mira confundido y yo acomodo la mochila sobre mi hombro. —No podemos estar juntos.

—¿Por qué? Romina... —comienza a hablar, pero le interrumpo. Samuel no era un tipo que captara indirectas fácilmente, o que se rindiera cuando no conseguía algo. Tenía que terminar esto de una vez por todas.

—Merezco mucho más que macarrones recalentados.

Pibita rica y engreída. Una de las cosas que más aborrecía. Así me iba a odiar.

—Estoy trabajando, ¿vale? —toma mis manos y me mira con esos ojos de cachorro que tanto me derretían. —Sé que no tengo toda la plata del mundo, pero...

—Acéptalo, Samuel —le interrumpo de nuevo. —No podemos estar juntos porque yo soy una "marquesita" y tú eres... tú eres un camarero. Hermano de un criminal.

Aparta la mirada y asiente, con enojo.

Joder.

—Nuestros mundos no compaginan. Vete haciendo a la idea —quiero desaparecer de ahí, pero mis pies no responden. Por lo que él toma la iniciativa y se marcha sin decir una sola palabra.

Ahora sí la había cagado.

Pero ese era el objetivo.

Una lágrima cae por mi mejilla y un sollozo queriendo escapar desde lo más profundo de mi corazón es detenido por mis dientes, aprisionando mis labios. Siento a alguien abrazarme por detrás y de inmediato reconozco de quién se trata.

Lu.

Sus abrazos eran únicamente reconfortantes. No se podían olvidar.


[...]


—Pues me alegra que hayas terminado todo con ese camarero, Ro —dice la castaña caminando de un lado a otro con el móvil en mano. —No te iba a traer nada bueno. Tu hermana debería aprender de ti y hacer lo mismo con el influencer ese de mierda.

—Lu... —le reprimo. Ella rueda los ojos y se sienta a mi lado.

—Habíamos quedado para salir y me canceló de última hora. Carla no está bien... solo digo que deberías saberlo —pone su mano sobre mi rodilla y yo asiento.

ROMINA | «Élite»Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora