❝Cualquier pecado, al final del día, lleva al castigo❞.
-Romina Caleruega.
➝ 『El único personaje que me pertenece es Romina Caleruega. La historia se desarrolla en base a la serie Élite de Netflix y las escenas agregadas fueron creadas por mí.』
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I.III — Cueste lo que cueste (⚠️ Advertencia: Contenido Sexual)
—Buenos días, amores —saludo alegre dándole la vuelta a la isla de la cocina para poder llegar a mi padre y darle un beso en la mejilla. Repito lo mismo con Carla y cuando llego con mi madre, ella abre sus brazos y me envuelve en ellos. Uno de mis lugares favoritos en el mundo.
—Buenos días mi niña, ¿cómo amaneciste? —pregunta papá mientras deja su computador de lado.
—Muy feliz, lista para un día más —mi madre finalmente me suelta y se encarga de servirme el desayuno. Le ayudo sirviendo el de papá y el de Carla. —¿Qué tal ustedes, tienen algún plan importante para hoy?
—Todo excelente, cariño. Hoy tenemos algunos contratos que firmar de las bodegas —contesta mi madre. —Estaremos fuera hasta mañana, pero ustedes se quedan bien ¿no? —en eso, todos comenzamos a desayunar.
—Claro que sí. Igual, iremos a la fiesta de Marina —contesta Carla. —Pero les avisaré cuando lleguemos a casa.
—Bien. Gracias, cariño —mi padre la toma de la mano y yo sonrío. Después, él se voltea a conmigo. —Recuerda cuidar a tu hermana, ¿vale? —me dice risueño y Carla suelta su mano con indignación, pero riendo al final.
—Que yo soy la mayor, papá.
—Bueno, pero Rominita no toma aún —me defiende mi madre con gracia.
—Lo que no tomará son buenos consejos —dice Carla con ironía mientras yo le empujo levemente. Todos reímos y continuamos desayunando, haciendo uno que otro comentario de las actividades que haríamos hoy, o de cómo nos iba en el colegio a Carla y a mí o de cualquier tema trivial que llegara a la mesa.
Amaba estos momentos donde todos nos sentábamos solo a charlar y reír, dejando de lado todo tipo de dramas, negocios, rumores de la familia, estrés... absolutamente todo. Solo para ser una simple familia.
[...]
—Joder, macho, que esto no tira, ¿eh? —se burla Christian dando una calada al porro. Río por lo bajo y trato de defender a mi mejor amigo.
—Vale, no te rías del novato —tomo el brazo a Ander y éste me mira risueño.
—No, no, no, si no me río —dice tratando de hacer ver que no lo decía con mala intención. Tierno. —Para ser tu primer porro y hecho con un tutorial, no está nada mal, en realidad —da otra calada y después me mira con duda, no sabiendo si debería pasármelo o no.
Así que simplemente se lo arrebato, dando una calada y causando que una sonrisa coqueta se forme en sus labios.
—Que me acabas de poner, muñequita —el moreno captura su labio inferior entre sus dientes y me hace sonrojar. Volteo para verle a los ojos y sonrío cómplice, pero Ander de inmediato le da un sape en la cabeza.