Capitulo Cuatro

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R U B I U S

Nieves, mi niña, vine a casa un momento, ¿vale? Me voy a hacer unas cosas con vegetta, ustedes no se preu…¿Nieves?

¿Dónde se ha metido nieves? Que cojo-

—¡Nieves!—Grité, estaba empezando a asustarme.

La busqué por toda la casa, ella ya no estaba, ni ella ni lely.
El miedo se apoderó de mí, empezaba a ver todo más borroso de lo usual ¿Donde se habían metido?

—Vegetta, Vegetta, Vegetta, ayudame a buscar a nieves, ya.—Dije desesperadamente.

—¿Ya se te perdió? Me sorprende lo que ha durado de verdad, viendo que ambos son tontos, bueno más ella—rió por lo bajo.

El no lo entendía, ella es mi niña, es mi Nieves. Tal vez no estoy mucho con ella pero daría mi vida por las suya. No pudo haber muerto ¿o si…?

—Vegetta, hablo en serio. Ayudame a buscar a Nieves, coño.—Insistí

—Pero cabezón, ¿donde la habías dejado?

—¡Aquí! Aquí la dejé, pero ya no…está.

—Pues se la habrán llevado, o las malas está muerta.

—Vegetta necesito saber dónde pinches v*rgas está Nieves, ¿Y si se perdió? Ay dioh mío

—¿Si se perdió que más da?

¿Que más da? ¿Pero quién es éste tío?

—¿Como que "que más da"? No sobreviviría una noche allá afuera, y Lely tampoco. Que son solo una bebés en medio de dónde sea que están.

—Vamos a ver, Vamos a ver, Doblas, Nieves...era tonta, había que decirlo, y tu hija no lo sé la verdad no la conocía. Pero nunca pasabas tiempo con ellas, es decir—lo interrumpí.

—Vegetta, no voy a dejar que hables así de mi familia. Por favor, algo de respeto hombre.

—También soy tu familia eh, Rubén. Te recuerdo que soy tu futuro esposo y el padre de tu hijo.

—Con Nieves me comprometí primero, así te lo digo. Además, no tienes ningún derecho de hablar así de ellas, es como si yo hablara de la chica y el niño que tienes encerrados en tu sala de cofres ¿O no?

—Está bien, si así van a ser las cosas, entonces me voy con la "chica y el niño"—Habló haciendo comillas con sus dedos.

—Vegetta Espera...es que yo...estoy mal ¿Vale? Entiéndeme ¿Que harías si un día Akira desaparece?

—Reviento casa por casa hasta encontrarla, con Akira no.

—¿Lo ves?

—Lo veo, Doblas...pero no es razón para tratarnos así.

—Perdón Vegettita, perdón.

—Venga, vamos a mi casa. Te voy a enseñar lo que tengo preparado. Ya aparecerán.

—Vegetta me preocupan, en verdad ¿Y si les están haciendo cosas malas?

—¿Hay algo que te lleve a eso? ¿Algún mensaje?—Negué—Entonces seguro están bien en donde estén, y pronto volverán. Ven conmigo ahora, osito—Habló hipnotizante mientras acariciaba mis mejillas con sus manos.

Nieves, mi Nieves…¿donde estás…?

×Darkness×Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora