La abandonaron

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El grito popular grito se escuchaba en todas las calles de Guanajuato "HAY MIS HIJOS", todos aquellos que seguían en la calle a altas horas de la noche reconocen aquel grito desgarrador de pena y dolor de aquella mujer de vestimentas blancas.

Cualquier persona en México, inclusive en muchas partes de centro y sudamérica reconocen el grito que perturba las noches. La pobre mujer deambula a lo largo de las calles y los ríos en busca de sus hijos, hay quienes dicen que los asesinó, otros dicen que en un descuido los perdió y el resto es mera especulación, lo que si es seguro es que este espectro sufre en la muerte por la ausencia de sus hijos muertos.

Pero cuentan por ahí, que una noche en la que incluso los borrachos se habían ido despavoridos al escuchar el llanto espectral, solo un ruido había opacado aquel grito; un llanto de tristeza. Aquel espectro, desconcertado de que alguien más lanzará un grito así en mitad de la noche se acercó a la fuente de aquel llanto.

Conforme se aproximó a la orilla de un río cercano, poco a poco se distinguía que solo un bebé podría hacerlo. Entre el lodo y el pasto a las orillas del mismo, aquella mujer contempló extrañada una canasta de la que aparentemente provenía el estruendoso llanto.

Acercó sus pálidos y esqueléticos dedos a la canasta, y de ella extrajeron delicadamente a una niña, de piel morena como el chocolate, cabello oscuro como la noche en qué se encontraban, arropada con una delgada manta blanca.

Llorona desconsolada, no había que ser muy listo para saber que había sido abandonada, probablemente por padres que no la deseaban y que la habían concebido producto de algún desliz ocasional. La mujer fantasmal la contempló con profunda tristeza, verla le recordaba a uno de sus hijos difuntos, entonces al sentirse apartada del cesto, la niña abrió sus ojitos castaños viendo a la mujer frente de sí; la contempló por algunos segundos y detuvo su llanto, no tenía calidez en sus brazos pero la luz que emitía le brindaba seguridad.

Como pudo libero sus bracitos de la manta para extenderlos hacia ella y buscar consuelo en su presencia. La llorona por primera vez desde que fue forzada a aquel terrible castigo se enfrentó a un dilema, que debía hacer con la niña, dejarla a su suerte y volver a su pena por sus hijos muertos, o adoptar una nueva vida para menguar el dolor de las que perdió.

Personalmente no he ido, pero dejo el video para quien sienta curiosidad, la tumba de la llorona

La hija de la Llorona, su PazDonde viven las historias. Descúbrelo ahora