Capítulo 21.

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Su corazón palpitaba con fuerza, el olor a humo molestaba en su garganta haciéndole toser, ademas de que su vista estaba nublada y los ojos le ardían.

—¡Esos malditos! ¡Pagarán por esto!—se quejó Jiang Cheng, aunque sonaba molesto y reaccionaba como era esperado, en realidad no se veía nada bien el omega.

—Tranquilo A-Cheng, trata de calmarte—le dijo su hermana.—Tenemos que reunirnos con el resto—YanLi miraba lobos pasar y sonidos de una notable pelea.

Wei Ying ni siquiera podía quejarse, tenía sus sentidos al máximo, esperando que su instinto le guiara, pero se sentía como si estuviera varado en medio del océano.

De no ser por sus hermanos que le sostenía cada uno de una mano quizás ya hubiera perdido la calma. Dentro de él lo que más quería era ir en busca de su alfa.

Desde que la explosión detonó y las llamas de fuego se le sumaron los omegas no había podido reunirse con ellos, apenas si habían logrado esconderse entre el jardín, esperaban tomar una oportunidad para ir en busca de los líderes. Pero no era tan sencillo, trataban de esconderse y permanecer invisibles ante los lobos Wen, no podían simplemente correr, estaban desprotegidos y el enemigo estaba muy cerca.

Wei Ying sentía la ansiedad y el temor a través de su lazo. Lan Zhan seguro estaría consumido por los nervios al no saber dónde estaba su omega.

Jiang Cheng sudaba en exceso y tenía un color casi amarillo en la piel.

—A-Cheng respira profundo. Estaremos bien confía en mi—Dijo YanLi, sabía que el estado del menor era delicado, así que no perdió tiempo y abrazó con fuerza a sus dos hermanos pequeños. Justo como lo hacía cuando eran niños.—Todo va estar bien—sin duda era la mejor para calmarlos. Sonó con suavidad sus espaldas y dejar salir sólo un poco de su aroma, tampoco quería llamar la atención.

Los dos omegas se abrazaban con fuerza de su hermana y respiraban su olor tratando de calmarse. Parecía funcionar.

En eso un gruñido bajo llegó desde sus espaldas.

De un brinco los tres giraron en dirección al sonido, sabían que no era nada bueno. Y estaban en lo correcto, un lobo grande les mostraba los colmillos en señal de amenaza. Estaba a punto de tirárseles encima cuando otro lobo color marrón claro apareció. Se notaba que era alfa.

Era Jin ZiXuan.

Los ojos de la omega YanLi brillaron y pudo sacar un suspiro de alivio.

—¡WanYin!—Lan XiChen se acercaba junto algunos miembros del clan Jin.

—¡Lan Huan!—al ver a su alfa sintió que volvía a respirar y lo abrazó con fuerza. Aspiró con fuerza su aroma e inconscientemente dejó salir el suyo.

—Todo va estar bien—le susurró en la oreja XiChen, el omega asintió y con molestia se separó del alfa—No hay tiempo que perder, todos se están reuniendo para evacuar, andando—dijo el Lan a los tres omegas.

—¿Dónde está Lan Zhan?—preguntó Wei Ying al no ver a Lan WangJi. Su omega estaba inquieto y una desagradable sensación lo invadía.

—No lo sé, me separé de él y mi tío cuando inició el fuego—el alfa pudo ver la preocupación del los ojos grises—pero estará bien mi hermano, tranquilo. Ahora síganlos a ellos—apuntó al grupo de los Jin.

—¿No nos llevarás tu?—preguntó Jiang Cheng.

XiChen negó, enseguida sintió la tristeza y temor del menor, así que se acercó y alzó el rostro para darle un rápido beso. Quizás en otras circunstancia Jiang Cheng le hubiera regañado, pero con el temor de que algo le pasara el omega olvidó la gente de alrededor e incluso sintió el beso más corto de lo que en realidad hubiera querido.

Noche de CaceríaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora