BIANCA
Arranqué el auto y me coloqué mis gafas de sol. Gian Luca bajó los vidrios del auto y emprendimos directo al aeropuerto con algo más que ensueño, pero menos que hiperactividad.
Gian Luca revisó su equipaje de mano y aseguró tener todas sus pertenencias ahí.
-Ojalá te pudieses quedar más tiempo- confesé con una mueca escondida tras las gafas de sol.
-Estaría complacido, también, pero hay cosas que debo hacer, prima, apenas llegue a México te mandaré una postal- aseguró y me dedicó una sonrisa que achinó sus grandes ojos verdes.
-Estamos en la era digital, Gian, ¿Una postal?- me reí a todo pulmón.
-Claro, con tanta tecnología nos importamos de lo importante que es dar y hacer recuerdos, así tienes algo para saber que estoy contigo en donde sea- Pasó una mano por mi hombro y lo apretó.
Lo miré de reojo, observaba la ventana y sonreía con nostalgia. Apreté mis labios, odiaba las despedidas, me dejaban un muy mal sabor.
Pero tenía razón, y le agradecía por al menos haber estado conmigo un poquito de tiempo.
…
…
Me sentí muy fría cuando soltamos el abrazo.
-No estás sola, Bianca- susurró y se escabulló hacia la aduana antes de que pudiese murmurar una respuesta. De inmediato desapareció tras el metal.
Lancé un largo suspiro y me giré hacia un puesto de McDonald’s, un desayuno deluxe y jugo de naranja para empezar una mañana que estaba comenzando a volverse gris aunque el cielo dijese lo contrario.
Me senté en una de las mesas delante del puesto y desempaqué mi desayuno.
De pronto una fugaz sombra rubia se sentó a mi lado con un paquete en las manos.
-Siempre he dicho que hay dos tipos de personas: Los que beben café o jugo en las mañanas. Veo que somos del mismo tipo.
Traía un gran bocado de panqueque en la boca y abrí los ojos cual platos al ver al rubio que tenía delante de mí. Tomé apurada un trago de jugo de naranja y engullí rápido.
-Miren a quién tenemos aquí, David Starks señoras y señores.
-El mismo- sonrió de oreja a oreja y colocó una bolsa, y su paquete, sobre la silla a su lado.
-¿No vas a echar a correr en éste preciso instante?- dije observándolo a los ojos azules.
-No esta vez, hoy no tengo ganas de ir al baño- guiñó un ojo y alargó su mano hacia mi bandeja- Amo las papas rayadas.
Mi instinto fue apartarla lejos de él, pero tomé el empaque y partí la papa a la mitad, la coloqué en una servilleta y se la puse en la mano.
Miró la servilleta y luego a mí.
-Estoy bien, ya comí- murmuró dejando la servilleta al lado de mi plato,
-No me importa- dije apartando la vista y cortando otro pedazo de panqueque.
-No la necesito.
-Si quieres quedarte en ésta mesa, te la comerás- lo miré y me erguí- ¿Bien?
Una media sonrisa surgió y asintió, tomó la papa rayada y le dio un mordisco.
-Como usted ordene.
Comí en silencio mientras lo miraba de reojo. Él se dedicó a comerse lentamente la papa rayada y mirar a la multitud que poco a poco llenaba el aeropuerto.
-¿Qué haces aquí?- preguntó mirándome sin apartar su cara de la dirección de la multitud.
-Es algo obvio ¿No? He venido a desayunar- me encogí de hombros mascando algo de salchicha.
-Por más que me gustaría creer que sientes una fascinación por McDonald’s, y no lo dudo, no me cuadra que hayas venido hasta el aeropuerto solo para darte ése gusto- comentó alzando las cejas con una sonrisa asomando en sus labios.
Lancé una risa que se volvió resoplido.
-Estás sentado en mí mesa, creo que debería ser yo quien pregunte ¿Qué haces aquí?
David se recostó sobre el respaldar y colocó sus manos bronceadas sobre su abdomen.
-Todos los meses vengo a recoger paquetes de afuera, nada importante, solo envíos de la familia- murmuró- Vengo lo más temprano que puedo.
-Oh- dije y cerré la caja, comería lo que quedase después.
Algunas personas pasaban a nuestro lado y nos miraban fijamente, bueno, no lo cuestionaba, yo era lo realmente reconocida y David estaba subiendo fugazmente en la escalera de la fama.
Refresqué mi memoria con un balde de agua fría, se supone que él es mi competencia, uno de mis obstáculos para mantener viva a Sabana más tiempo.
-Ahora respóndeme- pidió, sacándome de mi ensoñación.
-¿El qué?- dije alzando las cejas.
-¿Por qué estás aquí?- levantó los hombros.
Suspiré. Mi competencia.
-Gajes del oficio- respondí con una sonrisa a boca cerrada.
-Gajes del oficio…- miró sus manos sobre su abdomen y por un instante su rostro se nublo de frustración, aunque al instante se despejó de aquella emoción y volvió a su rostro jovial.
-Creo que será mejor que me vaya- dije tomando mi bolso y poniéndome en pie.
-Deja que te pida un paquete para que no manches tu bolso- dijo señalando el empaque de comida.
-No hace falt…- comencé a decir cuando ya estaba hablando con la cajera del puesto.
Regresó con una bolsa de papel y metió la comida dentro, tendiéndome el paquete.
-Gracias- murmuré con los ojos cerrados. No quería odiar a éste chico, pero tenía que obligarme si no quería retractarme para cumplir mi objetivo.
Mi celular empezó a vibrar y sonar, rebusqué en mi bolsillo y tomé la llamada de inmediato.
-Disculpa- dije antes de responder- ¿Buenas?- contesté.
-Bianca, buenos días, por favor, pásate a Ego Records en cuanto puedas- La voz de Rony me atrapó.
-Voy en camino- dije.
-Muchas gracias- la llamada cerró al instante.
David me miraba con las cejas enarcadas, yo iba a responder su pregunta no dicha cuando su celular también sonó.
Lo contestó sin apuro y no apartó los ojos de mí mientras hablaba.
-David habla- Quise seguir sosteniendo su mirada, algo me decía que debía hacerlo, que si la apartaba me iba a ver cohibida, y eso no estaba en la definición de quien yo era, no podía darme ése lujo.- Claro, de inmediato.
-¿Rony?
-Así es.
Asentí.
-Nos vemos allá, Starks- murmuré y empecé a alejarme de él.
-Lo mismo digo, Bianca.
***
***
HOLA WATTPADERS!
Tiempo sin seguir ésta novela, bueno he intentado que, con el tiempo que llevo sin tocarla y eso, no cambiar el modo de como son los personajes y el ritmo de la historia. Lo que se me hace dificil porque quiero pensar que he mejorado :)
bueno si les gusto ya saben siempre pueden comentar, votar y saludar.
fue un placer continuar mi primera novela en wattpad.
espero la hayan disfrutado, gracias por leer
Anily229
ESTÁS LEYENDO
Lets fall in love again
RomanceEsta es la historia de Bianca Bloom, una joven chica de 16 que solo tiene dos cosas en su cabeza: 1- Cuidar de su hermana mayor, Sabana y 2- Convertirse en la nueva Rony de la compañia en la que trabaja, no tiene tiempo para los chicos, mucho menos...
