- Y… aquí es –dije abriendo los brazos de forma dramática
Ella levantó una ceja y volteó a verme- Eres probablemente la primera persona que conozco que va a su antigua escuela por el simple placer de ir
- Es una linda escuela –fingí estar ofendido- Hace tiempo que quería venir. Además, los únicos recuerdos lindos que tengo de esa etapa, fueron aquí –le sonreí- ¿Entramos?
- Entonces ¿aquí conociste a Harry?
- Pues sí, eso ya te lo había contado. Y no es por presumir, pero en aquel momento él y yo éramos los chicos más populares
- No lo puedo creer –soltó una carcajada- Hubiera querido ver eso ¿Tú rodeado de chicas? Me cuesta imaginarlo
- Búrlate, búrlate todo lo que quieras pero era cierto. Aunque es verdad que no me hacía mucha gracia, por lo que tu hermano aprovechaba mis rechazos. Él era todo un casanovas
- Y tú un rompecorazones –se echó a reír- Supongo que eras como los típicos chicos malos
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Eso de "mis rechazos"
- No, a ver, no es que fuera así literal, es que las chicas se me acercaban y yo simplemente las ignoraba. No por maldad, sino porque no me gustaban sus jueguecitos –ella sonrió- Incluso en aquel entonces teníamos club de fans –bromeé- Era agotador
Cuando llegamos a la puerta del edificio central, nos recibió una señora que al reconocernos abrió los ojos completamente. Nos dio la típica bienvenida y enseguida comenzó a alagarnos. Nos dejó ir a recorrer la escuela, no sin antes hacernos filmar un autógrafo para su hija.
Habíamos llegado cuando los chicos aún estaban en clases. Eso era bueno, mientras menos escándalo, mejor. Le fui enseñando a Kylie todo el lugar y le conté viejas anécdotas mías y de Harry. Ella me escuchaba alucinada y sonreía.
- Y por allá está la cancha de futbol –le dije mientras nos deteníamos en el centro del patio
- Y de ese lado se paraban sus fans a verlos jugar –bromeó ella y yo solté una carcajada
- Pues sí –me contempló por un momento- ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
- No lo sé, es… extraño ¿Por qué nunca te diste la oportunidad de conocer alguna de esas chicas?
- Porque solo quería a una –noté cómo ahogaba una exclamación- Siempre la quise solo a ella… hasta que llegaste tú. No sé cómo lo hiciste, pero derrumbaste esa barrera
Y en ese momento para nosotros el mundo se paró. Estábamos a dos metros pero se sentía tan cerca… No había nada más, solo ella que me miraba como si estuviera perdida.
El timbre de la escuela interrumpió el silencio pero no impidió que mi mente se desviara. Los chicos salieron de clases y advirtieron nuestra presencia. Poco a poco el patio se fue llenando y comenzamos a rodearnos de adolescentes eufóricos. No me molestaba, mis ojos solo la veían a ella, pero enseguida los chicos comenzaron a tomarnos fotos y pedirnos autógrafos por lo que regresamos al presente y les dedicamos unas sonrisas.
Estuvimos unos minutos más pero decidimos marcharnos por temor a que se enterara la prensa.
- Vaya, cuanta energía tienen –dijo Kylie cuando subimos al coche- ¿Ya vamos a regresar a casa?
- Aún es temprano, haremos una parada más
Creí que luego de lo que conversamos las cosa se pondrían incómodas, pero la verdad es que no cambiaron en nada. Kylie seguía actuando como siempre ¿Eso es bueno o es malo? ¿Y si lo olvidó? No, eso es imposible. Algo así no se olvida.
Me percaté de que hubieron momentos en los que intentó decirme algo, pero luego se arrepintió.
- Ya llegamos
- Es un mercado –dijo algo confusa
- Sí, vamos
Bajamos del auto y ella me siguió hasta el mostrador. Allí habían algunas señoras que al verme comenzaron a dar gritos de alegría.
- ¡Caleb! ¡Qué bueno que has vuelto a visitarnos! ¿Hacía ya cuánto? ¿Un año? –dijo una de ellas
- Pues sí, mucho tiempo –le sonreí
- Has crecido un montón –me habló la segunda- ¿Dónde están mis cachetes? -me sujetó la cara y comenzó a sacudirla
- Señora Hamilton, duele –dije frotándome y Kylie comenzó a reí
- ¡Oh! ¿Quién es esta señorita? ¿Es tu novia?
- No, ella es…
- ¡Excelente! Ya nuestro Caleb tiene novia ¡Es un milagro! –menudo espectáculo armaron- Debes ser una chica especial, porque a este muchacho no había quién se le acercara ¡Espantaba a todas! –Kylie soltó una carcajada
- Ella… olvídenlo –no tenía deseos de explicarles el asunto asique mejor lo dejábamos así- Voy a enseñarle el sitio –dije alejándome con ella.
Comenzamos a caminar entre los estantes y Kylie se me adelantó unos pasos y empezó a caminar de espalda con una mirada divertida. Yo rodé los ojos- Trabajaba aquí a medio tiempo luego que salía del cole
- ¿Pero no decías que tu papá…?
- No, comencé después de que me fui a tu casa. No quería vivir a costa de tu padre para siempre
- ¡Ah!
- Pero aquí todas son señoras mayores, me mimaba mucho
- Ya veo –sonrió
Luego la llevé a un sitio tranquilo que me gustaba mucho. Era como un parque pero solo acostumbraban a ir ancianos por lo que no tendríamos problemas. Nos sentamos bajo la sombra de un árbol y observé cómo el viento jugaba con su pelo. Era una vista hermosa. Me encantaba mirarla cuando no se percataba.
- ¿Recuerdas cuando eras muy pequeño? –preguntó de repente- Yo recuerdo que en ese entonces lo único que quería era crecer… ¿En qué estaba pensando? –dijo con tristeza
- Se supone que debemos crecer ¿no?
Volteó a verme- Me emborracharía solo para decirte todo lo que me he estado callando durante este tiempo
- No lo necesito
- ¿Por qué eres así conmigo? ¿Por qué me haces esto, por qué lo haces? ¿Por qué estás todo el tiempo en mi mente?
- Porque me sonreíste y no me quedó más opción que quererte. Porque te vi y todas mis canciones de amor tuvieron sentido
Fue como un imán. No fue forzado, ni siquiera fue planeado. Simplemente la besé.
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Always you
JugendliteraturCaleb Johnston era parte de la boy band más famosa de su tiempo. Tenía todo lo que una vez había soñado. Aferrado a sus recuerdos de la infancia, una muchacha misteriosa y una chica que aparece para alterar su vida pacífica, se ve envuelto en secret...
