Conflictos

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Los jardines del campus se habían vuelto la rutina diaria después de clases.
Y empezaba a unirse como destino la Biblioteca, era un día nublado y estaban tendidos en el pasto.
Maya coloreada uno de los tantos tatuajes de Zach, pero había uno en específico que le encantaba por que era una onomatopeya de cómic.
Un ZAP!
El chico sonreía por el contacto con el plumón y su piel.
-¿Te diviertes? -sonreía viéndola que estaba tan entretenida como niña chiquita.
-La verdad sí, puedo pintarlo con colores aleatorios y no me canso.
-Eres tan linda.
Maya alzó la vista y sonrió dejando ver sus oyuelos en la comisura de sus labios.
-¿Lo soy?
-Sí
Zach la tomó entre sus brazos y comenzó a darle picos aleatorios, provocando que ella se sonrojara y riera cada que la barba de él rozaba su rostro.
-Oigan si quieren tener intimidad, el armario del conserje siempre es bueno-habló Rupell, su compañero, con tono de molestia y burla.

"Qué amable, pero no gracias compa."

Zach ayudó a su chica a levantarse y posó su mano en sus hombros.
-Evidentemente no somos tú-alegó Maya
-Yo no tengo miedo en aceptarlo-siguió el tipo
-Okay, mejor cállate y vamos a almorzar, me están rugiendo las tripas.

De la mano se fueron juntos a la cafetería, estuvieron hablando de que casi finalizaban los exámenes y que probablemente, más bien, evidentemente, Maya no se iría a ningún final.
Zach la miraba tan tierno, y es que no sabía de dónde había salido Maya, era tan linda, tan correcta, tan bonita, todos los adjetivos se quedaban cortos para describirla.
Aún no sabía cómo pudo tener tanta suerte para que ella se fijará en alguien cómo él.
Y los últimos meses a su lado eran tan distintos a los demás, tan distintas a las demás.

-¿Van a ir a mi fiesta?
-¿Cuándo es?-cuestionó Zach alborotandóse el cabello, tras él, unas chicas lo miraban y a Maya le hubiera gustado ir a ofrecerles un trapito para limpiar su baba.
-En 2 semanas exactamente, van a ir todos y será realmente increíble-apuntaba Rupell estirando los brazos-Música, luz, casa sola, cuartos solos, alcohol, chicas... Ya, ya quiero que se mueva el tiempo.
-Un excelente respiro para las vacaciones-dijo Zach-Cuenta con nosotros.
¿Nosotros?
Maya arqueó una ceja y lo miró extrañada.
-¿Tú que dices linda?
-Tengo que preguntarle a Ethan-apuntó ella tomándole a su leche de chocolate
-¿Sigues pidiéndole permiso a tu papá Davis?-cuestionó el otro chico burlón-Diablos Zach tu novia si que es aburrida.
El moreno le lanzó un hotcake a la cara en forma de protesta, y el otro tipo sólo reía.
-Irá conmigo, eso es seguro.

Ir a una fiesta con Zach, wow, se oía a una noche de ensueño, jamás había ido a una. Jamás había probado el alcohol, ni ha bailado hasta que sus pies duelan... Tal vez Rupell tenía razón, y no lo culpaba, Maya, era realmente aburrida.
Terminaron las clases y Zach, la llevó a casa.
Antes de que subiera al departamento, se quedaron abajo charlando.

-¿Entonces le preguntarás a tu papá si te deja ir conmigo?

La idea o simplemente la palabra papá sentía que no encajaba en Ethan. Sólo era... Ethan, o el Doctor Ethan Davis....
La chica asintió con la cabeza y pasó sus dedos tras su cabello de él.

-Sí, tengo que. Estoy segura de que me dejará. Te tiene confianza.-se detuvo al darse cuenta del tema que estaban tocando, con una leve sonrisa prosiguió -¿Cuándo conoceré a los tuyos?

El chico ocultó la suya disimulando una mueca, colocó sus brazos alrededor de la cintura de ella.

-Espero que pronto, están muy ocupados manejando los negocios que tienen en la Costa-contestó algo apurado-Pero estoy seguro de que les dará mucho gusto conocerte.
Maya sonreía y le daba un beso que fue profundizando cada que sus labios se rozaban.
Zach la tomó de las muñecas y apretó de ellas, la jaló hacia él un poco rudo y en un movimiento que no meditó ya tenía en una mano las de ella juntas.
Un impulso de ambos hizo que se separaran exaltados.
-P-Perdón
-E-Esta bien, y-yo am... Será mejor que suba...-contestó nerviosa.
-Bien... Adiós linda-dijo el rojo de la pena y le dió un último beso en la frente para después subirse a su moto y marcharse.
Llegando arriba, tiro sus cosas a la sala. Y se dirigió al baño, sus muñecas estaban rojas.

Aire || Ewan McGregor ||-EscribiendoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora