Empujón

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El semblante de la chica se fue notando más cansado, tenía bolsas en sus ojitos a pesar de que se la pasaba dormida y acostada. Le ayudaban a ir al baño, bañarse y a llevarle a los distintos exámenes médicos. Stacy en todo momento claro.

Zach la visitaba sin falta, le llevaba una flor distinta cada día y junto con la pecosa jugaban juegos de mesa, una de esas noches se quedó a dormir para de ahí irse a la escuela.
Evidentemente Ethan interrogó a Saddie sobre aquel muchacho, aunque ella no tenía nada que ocultar y realmente no era alguien de peligro.
Pero a Ethan no podía evitar rodar los ojos cada que lo veía.
Le daba bilis.

También estaba muy al pendiente de la morena y cada que tenía tiempo libre iba a su piso y comían juntos.

–¿Cómo te sientes?–preguntaba él
La chica escribía con ojitos de sueño.

"Esta medicina me esta desesperando y me siento muy cansada"

Él hizo una mueca y suspiró para contestarle.

–Sólo unos días más y te llevaré a casa. Te lo prometo.

Después de 2 días le cerraron el agujero que elaboraron de la Traquetomía, le dolió un poco y sentía feo tocar su nueva cicatriz que se hundía en su cuello.
Tenía miedo de hablar,por alguna extraña razón.
Ya se le había hecho costumbre hacerse amiga de las manecillas del reloj,pero en ese momento su vista estaba muy inquieta por toda la habitación.

"Bueno ya quiero irme"
Escribió Maya en el pizarrón viendo a Saddie seca.
–Ya sólo que te den de alta y listo–le dijo ella y tomó su mano.
"Se están tardando"

Pues es que tuviste toda la semana estudios, como no se van a tardar, mucho papeleo amiga mía.

"Te digo que creo que la habitación esta embrujada"
La pelirroja rió con gusto y Maya sonrío al tener éxito con su broma.
Comenzaron a jugar gato.
–Maya–susurró la pecosa a su lado rompiendo el silencio–¿Te has enamorado?
Ambas, se detuvieron.
La morena recorrió sus memorias en segundos, sin perder la vista. Hizo un esfuerzo casi innecesario para que su voz saliera como un susurro y a la vez como un silbido.
–No–negó–¿Tú?
–Tampoco–se sorprendió al escucharla hablar.
Más silencio.

–¿Cómo será?
Suspiro y poco a poco las palabras combinadas al son de su voz se dejaron escuchar muy tenue.
–Dicen que es irreal–susurraba la morena–Algo que te hace salir de lo que ya eres y te vuelve algo mejor...–marcó una sonrisa sin despegar sus labios–Imaginate ser la mejor versión de ti con otra persona que te ayudó a verla....
–¿Y cómo sé eso si no me he enamorado?
Maya tenía el rostro neutro como si no estuviera y a la vez sí en ese momento,su amiga la miraba atenta y curiosa.
–Por qué lo sientes...
–¿Tú lo sientes?
–Sí–sonrío cerrando los ojos.
–¿Quién...?
–¡Linda! ¿Estás lista para irte?–anunció entrando a la habitación el Doctor Stevens con Ethan a su lado, Saddie maldijo en un millón de idiomas debido al gran susto y por haber interrumpido su pregunta. Demonios.–Te veo muy sonriente.
–Estoy emocionada–susurró y obtuvo por parte de ambos una calurosa mirada.
–Okay, puedes empezar a vestirte entonces. Saddie, ayudala por favor.

(...)

Se terminaba de poner los aretes, pero su mirada estaba posada en su cuello, dónde tenía lo que ella creía, la más fea de sus cicatrices.
No tenía ganas de ponerse su collar, no resaltará con esa cosa en medio. No quería negarlo, quería llorar, y no sólo por la marca, si no lo que estaba atormentandola desde el día que llegó.
Alguien le tapó sus ojos delicadamente, escuchó como retenía una risa pícara.
Las tomó y sonrío.
–¡Basta Zach!
–Demonios–carcajeó–¿Cómo supiste que era yo?
–Por tus manos.
El moreno sonrío  abrazandola, ambos suspiraron y se aferraron al otro.
Valoraba mucho que él estuviera con ella, le pasó todos los apuntes de la semana a su carpeta y la mantenía al tanto de lo que pasaba en la escuela.
Lo quería mucho.
–Oye, te traje algo–habló él soltándola–Cierra los ojos.
Lo obedeció y sintió como le colocaba algo en el cuello, sintió vergüenza, pero no logró reconocer el artefacto.–Listo, puedes ver.
Un choker negro cubría su fea cicatriz y le daba un toque punk, le gustaba.
–Sabía que te costaría algo de conflicto la marca, así que te compré este para que no tengas que fijarte en ella–dijo él
–¿Cómo supiste?
–Por que te conozco Maya

Aire || Ewan McGregor ||-EscribiendoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora