¡Tienes que estar bromeando, me he enamorado de Ash!

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Con el paso de los días, Eiji trató de concentrarse en sus estudios, evitaba a toda costa cualquier oportunidad para estar a solas con Ash. Quizá con eso podría olvidar lo que creía sentir.

—Okumura, las fotos están listas, ¿puedes revelarlas?
—Claro profesor.
—Bien, entonces lleven todo a la bodega.

Eiji guardó todo en una caja y trató de levantarla.

—Dame eso, se ve muy pesado— dijo Ash quitándole la caja.
—Oye puedo llevarla yo.
—Solo dime donde, yo la llevaré.

Entraron en la bodega casi al final de ésta.

—Listo, es la última. Puedes irte a casa, yo aún tengo que revelar la sesión de hoy.
—Está bien.

Se escuchó un estruendo y las luces se apagaron.

—¿Q-qué fue eso?
—Supongo que un apagón. Ire a revisar.
—Esperame.

Ash trato de empujar la puerta pero no lo conseguía.

—Oh oh
—¿Como que oh oh?
—Nos dejaron encerrados.
—¿Heeee? ¡NO!— Eiji se lazo sobre la puerta tratando de empujar— ¡Auxilio, auxilio, alguien que me ayude!
—Deja de gritar, parece que te estoy matando— Eiji lo miró nervioso.
—¡Auxilio, auxilio!
—Solo tenemos que marcar a tus compañeros.
—Cierto, los llamaré… ¿Eh? Mi celular… — Eiji buscaba por todos sus bolsillos sin éxito— lo he olvidado en la mesa del escenario.
—¡Porque tienes que ser tan torpe! Bueno, da igual, pediré ayuda con el mío.

Ash buscó por sus bolsillos y al parecer también lo había dejado fuera.

—Mierda, lo he dejado en mi cambio de ropa.
—¡No!

Eiji comenzó a caminar en círculos totalmente nervioso.

—Ya quédate quieto, solo debemos esperar, alguien tiene que venir.
—Pero…

Eiji bajó la mirada triste y trató de asimilar la situación.

—¿Porque has estado evitándome?
—N-no, yo no lo hago.

Ash torció la boca y caminó hacia Eiji.

—Oye que haces…

Eiji retrocedió hasta quedar repegado a la pared, Ash colocó sus brazos en ésta acercando su rostro al de Eiji.

—¿Me odias? ¿No me soportas? ¿Acaso hice algo mal?
—Bueno…
—Trato de llevar la fiesta en paz hasta que ese tipo regrese, ¿te molesta que te trate así?

Eiji lo miro y apretó los puños.

—Es que no quiero relacionarme contigo. No me agradas.

Ash lo miró y dio unos pasos atrás.

—Bien, si eso quieres me alejaré.
—Pero…
—Pensé que si te trataba bien podría ganarme tu confianza y quizá… olvídalo, solo me alejaré.

Ash camino lejos de Eiji y buscó un lugar donde sentarse. El corazón del pelinegro latía con tal intensidad que le dolía, quizá no debía decir eso, debía abrise con la verdad, pero, ¿que es la verdad?

 El corazón del pelinegro latía con tal intensidad que le dolía, quizá no debía decir eso, debía abrise con la verdad, pero, ¿que es la verdad?

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Pasaron así las horas hasta que cayó la noche. El frío se colaba por la ventana y ambos temblaban de frío.

Eiji buscó entre los útiles algunas prendas que podrían servir de abrigo, las tomó y se dirigió hacia Ash, se inclinó frente a él y le tendió unas frasadas.

—Usalas tú, no tengo frío.
—Vamos, hará frío después.

Ash evitaba mirarle así que Eiji las colocó sobre él.

—Pero que… bueno, tu ganas.

Eiji se sentó a su lado y permanecieron en silencio por varios minutos.
El cansancio vencio finalmente a Ash que cayó sobre las piernas de Eiji, éste, asombrado por lo sucedido quiso soltar un grito pero se tapo la boca ya que podría despertarlo. Le miro dormir mientras jugaba con sus cabellos.

—Ñam…— se quejaba Ash constantemente y Eiji reía.

¿Porque le causaba tanta ternura?

—Siempre estuviste solo, incluso ahora te hago sentir así, perdón Ash, es que no quería enamorarme de ti teniéndolo a él… pero… lo hice. Te quiero Ash. Tu me hiciste quererte, con tu humor y actitud… antes era lo que más odiaba de ti, pero ahora todos esos defectos los veo como cualidades y las amo, ¿está mal cierto? Quererte teniendo a alguien más que espera por mi, no podría decirtelo, no me atrevo, así que ésta será mi confesión secreta: te quiero.

Se inclinó y dejó un beso sobre su frente mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos.

—¿Lo entenderás verdad?— acarició su mejilla aún sollozando.
—No lo aceptaré— dijo Ash tomando su mano— ahora más que nunca te dejaría ir con él. Te amo.

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