—Solo una más, ¡perfecto! De verdad tiene talento para esto. —Gracias señor.
Eiji miraba asombrado a Ash detrás de cada fotografía, le parecía otra persona.
—Okumura, ¡tu esposo es increíble y tan guapo, que envidia! —Este… no se que decir chicas… —Es guapo, atento, caballeroso y con un gran sentido del humor. —¿Eso crees? —Si, además se ven tan enamorados. —¿Eh? —No dejabas de mirarlo y el sonreía, son adorables. —¡N-no no es eso! —Mira, te has vuelto rojo del rostro, que lindo. —Es solo que… no es lo que piensan…— Eiji se cubrió y salió a los camerinos para mirarse en el espejo.
Su cara estaba roja y se miraba nervioso. Se tocó las mejillas y se lavó la cara.
—Solo me había pasado esto con Shorter… será que… no, debe ser solo por el calor…
Se limpió y salio fuera para seguir con la sesión.
—Okumura, te toca revelar las fotos del modelo que trajiste. —¿Eh, yo? —Si, tenlas listas para mañana. —Eh… si… —Es todo, gracias por su trabajo.
Eiji comenzó a guardar todo y Ash se acercó a él.
—¿Ya te vas a casa? —Aun debo revelar tus fotos, así que llegaré tarde. Puedes irte si quieres. —¿Como salí? —Horrible. —Jee… todos me admiraban, supongo que fui el mejor. Soy bastante apuesto. ¿No viste como todas esas chicas me seguían? —Hump…— infló las mejillas y continuó ordenando los rollos. —Me voy, te veré en casa. —Bien.
Ash salió del estudio y Eiji entro a la cabina de revelado. Cada foto de Ash le provocaba una aceleración tremenda en el pecho.
—¡Pareces un adolescente!— gritó molesto para si— ¡Es ridículo, no puede empezar a gustarme! ¡Es molesto, malhumorado, grosero y…— se detuvo mirando una de sus fotografías— ¿quien eres? Aveces te preocupas por mi, otras me usas, pero al final creo que eres sincero conmigo. Siento que conmigo puedes ser el Ash que no finge frente a otros.
Sonrió y guardó una copia de una de las fotos y salió del estudio.
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—Llegue a casa… —¡Eiji!— Ash le tomó del brazo— ¿Porqué diablos no contestabas mis llamadas? —¿Porqué, pasa algo? —Mira tu mismo.
Entro a la sala y vio a sus padres y su hermana.
—¿Eh? ¡Q-que hacen todos aquí! —Ya lo olvidaste hijo, es tu cumpleaños.
Eiji se quedo en silencio y Ash lo miraba sorprendido.
—Lo olvidé por completo. —Hermano eres un tonto, sino hubiera llamado a mi cuñado, lo festejarían solos. —Vamos, vengan a comer, hay muchos platillos. —Claro suegra, discúlpenos un momento.
Tomo a Eiji de la mano y se encerraron en la habitación.
—¿Como que es tu cumpleaños? ¡Tu hermana me llamó por la tarde y tu no contestaste ni una sola vez, ¿que diablos hacías? —Este… yo…— recordó las fotografías de Ash y se puso rojo nuevamente— no importa. —Ahora pensarán que soy un mal esposo, ¿porque no me dijiste nada? —¡Estaba demasiado triste!— aclaro nervioso— bueno, solo hay que festejar y listo. —¡Aaaa ya regreso! Entreten a tu familia, no tardo. —¿A donde vas? —¡Que te importa! —Hump… idiota.
Eiji salio y mantuvo una charla con su familia en lo que Ash llegaba.
—La verdad me sorprende lo atento que es Ash contigo cariño. —Si, el cuñado es genial. —Si, mi yerno es realmente fabuloso, mira, hizo toda esta comida para ti. —¿Cómo? —Le llamé al cuñado para preguntar como celebrarían y de inmediato fue a casa a invitarnos y preguntó por tu comida favorita. —¿Ash hizo eso? —Si, me pidió que le ayudara a preparar tus platillos favoritos, tiene un buen sazón. —Mamá, ¿Ash te preguntó sobre lo que me gusta? —Si, todo esto lo hizo el solo, bueno, quizá ayudé un poquito. —Hijo, nuestro yerno se preocupa por ti, nos dijo que estabas un poco triste estos días y penso que tal vez una comida en familia podría ayudarte a sentirte mejor. Me siento feliz porque te procure tanto. Es un buen chico. —Papá…
Eiji volvió sus manos puños y se limpió los ojos.
—El cuñado ya regresó.
Eiji volteo la mirada rápidamente y miro a Ash con un enorme ramo de rosas. Ash se arrodilló y se las entregó.
—Feliz cumpleaños Eiji.
Los ojos de Eiji se llenaron de lágrimas mientras Ash no sabía que hacer.
—Son hermosas— dijo finalmente— Gracias Ash.
Ash se ruborizó y la familia aplaudió emocionada por la escena.
—Es tan romántico… el cuñado es asombroso. —Brindemos. —Por Eiji— dijo Ash mirándolo y sonriendo. —Salud— dijo él devolviendo la sonrisa. —¡Salud!
La noche paso larga y tendida entre pláticas y risas.
—Deberíamos tomar una foto para recordarlo. —Si, que gran idea. Hijo, yerno, ustedes al centro. —Si suegro, ven Eiji.
Ash tomo a Eiji de la mano y todos se prepararon para la foto.
—¡Digan wiski!
Eiji recargó su cabeza en el hombro de Ash y susurró hacia él.
—Gracias por todo Ash.
Ash se ruborizó nuevamente y recargó su cabeza en la de él.