Capitulo 4

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La guerra de las dos estrellas

Quería ir tras él, quería estar a su lado. Pero el dolor volvió a ser más fuerte, sentía un ardor que cada vez eras más fuerte. Me caí de rodillas y Pablo me sostuvo para que no me hiciera daño, no pude aguantar y eché a llorar. El dolor era insoportable, la gente de la cafetería se acercaba para ver lo que pasaba y para ayudar. —Pablo sácame de aquí, por favor. — Necesitaba salir de allí, tanta gente me agobiaba. Salimos de allí y yo seguía empeorando, llamé a Laura y no tardó ni diez minutos en llegar. Estuvimos hablando y poco a poco me calmé, parecía que el dolor iba perdiendo su fuerza. Una vez que me calme y dimos un paseo Pablo se ofreció a llevarnos a casa, nos acompañó y nos despedimos. Cuando llegué a mi habitación lo único que quería era dormir, necesitaba descansar.

La luz que entraba por la ventana me desperté, estaba exhausta pero no iba a faltar a mi segundo día de clase. Empecemos con la clase de audiovisuales, la profesora nos explicaba la materia y hicimos alguna actividad que de verdad me ayudaron a alejar los malos pensamientos y me distraía por unos minutos. Mis compañeros de clase eran muy agradables y al momento pude hablar con casi todo de ellos, la profesora nos hizo apuntar unos trabajos que nos tocaría hacer para la semana siguiente. Salí de allí tan bien, por un momento no recordaba nada. —Hola Ana. — Su sonrisa me alegraba las mañanas, siendo sincera este chico tenía algo que me llamaba mucho la atención.              —Hola Pablo. ¿Cómo estás? — Fuimos hacía la siguiente clase que era iluminación.           —Bien. ¿Tú estás mejor? Ayer me quedé preocupado, estabas tan mal.

—Ya estoy mejor, gracias por preguntar. — No seguimos hablando es ese tema y entramos en la clase, no había nadie. Qué raro, pensé. Saqué los apuntes del último día y les eché un vistazo, me encantó esta materia. Pasé a limpio las cuatro cosas que apunté en sucio y estaba por acabar y empezaron a entrar los demás alumnos. —Buenos días, chicos, hoy veremos el encuadre y ajuste de las luces en una buena foto. — El profesor acababa de entrar, como la última vez pasó la hora rápida y ligera. Por fin la hora de descanso, decidí llamar a mi madre y hablar un poco con ella. No le comenté nada de lo del día anterior, no quería angustiarle. Me comentó que mis hermanos fueron a verla y que estuvieron pasando un buen momento, que me echaban mucho de menos y que ya deseaban que fuera navidad para volver a vernos.

Los quiero tanto, no sería quien soy hoy sin ellos. Colgué la llamada con mi madre y fui al comedor donde estaban Laura, Pablo y más gente en la misma mesa, —Hola chicos, esta es mi querida hermana no de sangre Ana. — Las forma de presentar a las personas de Laura no eran las mejores, pero tenía buena voluntad. Todos eran muy agradables, me senté entre Natalia y María que eran de la misma clase que Laura. —¿Queréis ir está noche al Lux? — preguntó Mario. —Yo por mi sí —comentó Natalia. Todos aceptaron y Laura me miraba con cara de aprobación. —¿Vosotras chicas, venís? — comentó Adrián.

—Sí, ahí estaremos. — Laura se anticipó antes de que me negara a ir. No estaba de muy buen humor para salir, quería descansar y estudiar un poco. El resto del día pasó transcurrió con normalidad, Laura me obligó a ponerme ese dichoso vestido que me compró mi hermana Carlota por mi cumpleaños. Llegó hace poco, como no nos pudimos ver lo envió por correo. Era muy bonito, era ceñido y ajustado en la parte de la cintura. De color negro y con toques azules, la verdad que en lo que se refiere a la moda todo lo que me falta a mi de gustos los tiene mi hermana.

Laura iba preciosa, con unos tejanos y una blusa blanca. Su melena pelirroja libre y ondulada, la verdad es que mi mejor amiga era preciosa. Yo decidí recogerme el pelo en un moño y un maquillaje simple. De repente mientras acababa de repasarme la sombra de los ojos me llegó un mensaje, era Pablo en el grupo dónde me habían metido hoy.

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⏰ Última actualización: Jul 22, 2020 ⏰

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