Me beso.
¿Lo más increíble de todo? no me eh apartado aunque no le siga el beso.
Sus labios son suaves y se sienten muy bien sobre los mios y solo trato de encontrar mi cordura y decirme que no es momento para sentir nada de esto por que este tipo me tiene aquí en contra de mi voluntad. El sigue besándome pero aun no le correspondo lo que hace que se aleje apenas unos centímetros de mis labios y me mire con sus ojos celestes llenos de fuego y pasión. Ojos de presa hacia su víctima.
Me da un suave empujón que hace que me acueste sobre la cama y se inclina sobre mi sin aplastarme, se queda observándome detenidamente esperando que lo detenga, le grite o haga algún movimiento por que la verdad no se cree que yo este tan sumisa, y le tengo noticias, ya somos dos. Me observa fijamente por unos segundos hasta que me doy cuenta de que estoy temblando. ¿Lo peor? Son nervios de expectativa.
-Así que sólo eres valiente cuando los demás creen que estas dormida no?-dice y me estremezco al sentir su aliento tan cerca de mis labios y el calor que emana su cuerpo, mi vestido se sube un poco revelando mis piernas por la posición en la que nos encontramos y que hasta ahora asimiló del todo. Una de sus rodillas entre mis piernas, sus manos a cada lado de mi cabeza, nuestros pechos rozandose al igual que nuestras narices y labios, no corta el contacto visual mientras habla.- Sólo mira las ventajas, puedes gemir con libertad ahora.- una vez más roza nuestros labios.- Vamos que ha de ser placentero escucharte gemir mi nombre cuando hace unas horas decías odiarme.- habla y quiero apartarlo por sus palabras o que solo haga lo que piensa hacer y se calle.-Usa todo ese odio que dices tenerme y obtén lo que quieres nena.
Al parecer mi razón se fue a la mierda cuando más la necesito. Y es que Dios. Como puedo pensar con claridad cuando está rozando nuestros labios de esa forma mientras que la rodilla que se encuentra entre mis piernas se pone cariñosa con mi parte baja. Sus labios van al hueco de mi cuello e inconsistente mente le doy mas espacio por lo que escucho una risita de su parte, aunque ahora mismo no me importa. Sus dientes pellizcan la piel sensible de mi cuello y su barba raspa un poco, es una sensación nueva si nos vamos a mi experiencia con los hombres. Sus labios vuelven al punto de partida: los míos y esta vez si me besa con ganas y yo le correspondo con urgencia, siento sus manos se adentran a mi vestido y hacen un recorrido lento y placentero al subir por mis piernas mientras que yo soy todo un manojo de sensaciones.
Pierdo todo cuando mordisquea mis labios y vuelve el beso más profundo como si quisiera devorarme y solo se esta conteniendo, una de sus manos sostiene una de mis piernas para acomodarse mejor entre ellas lo que hace que nuestras partes íntimas re rocen mientras crea ficción y a este punto yo solo soy mar de gemidos. Se supone que debería apartarlo por que esto es un atropello, pero es que ni siquiera puedo razonar sobre lo que está pasando, yo solo me dedico a sentir y disfrutar y al parecer esto lo motiva aún más creando más ficción. Sus gruñidos son la maldita gloria, me hace saber que no soy la única que sus pocas neuronas la abandonaron justo ahora. No se en que momento su mano esta en uno de mis pechos mientras lo masajea a su gusto por encima del vestido que a este punto sólo cubre mi torso.
Gimo, gimo alto. Todo esto me sobrepasa y es demasiado para mi. Sus manos están dispuestas a demostrarme que puedo sentir mucho más cuando la mano que esta en mi muslo llega al borde de mis barras u pienso rápido cuando me aparto. El parece desconcertado de mi repentina acción pero esto es ir más allá y eso es lo que el quiere. Una sonrisa brota de sus labios ahora de color carmín y hinchados, quizá así se ven los míos también. Se pasa una mano por el pelo y no parece enojado, parece divertido por toda esta situación y yo solo quiero salir de aqui, así que me levanto de la cama con mis piernas como gelatina y obligó a mis neuronas a funcionar de manera correcta y mandar la señal a mis piernas para que salgamos de aquí con la poco dignidad que casi pierdo, en el proceso arreglo mi vestido tratando de plancharlo con las manos.
Imagino que debo ser un desastre con mi cabello alborotado, mis bragas se sienten incómodas por lo húmedas que están y solo puedo decirme tonta una y otra vez, voy a tomar el pomo de la puerta cuando siento que tiran de mi y mi espalda queda atrapada entre Evan que al parecer no planea quedarse así, y la puerta por la que pensaba escapar.
-A no nena, así no es como funciona.-dice mientras toma mis manos y los pone por encima de mi cabeza haciéndome saber que es él el que tiene el control aquí y yo soy sólo una pieza de su juego.-No puedes dejar que me caliente y luego esperar que tome complejos de piano embrujado tocandome solo.- Casi quiero reír por la comparación pero en este momento Hasta mi saliva se evaporo. Con una mano sostiene las mías además de que obviamente es mas fuerte también es más grande, esta como entre los 1'95 de estatura lo que supera por mucho mi 1'60.-Vamos a terminar lo que empezamos y seamos felices.-dice esto último mientras que con su mano libre toma una de mis piernas y la enrolla en su cintura yendo en busca de mis labios.
Esta vez no hay juegos ni es suave a la hora de tomar lo que quiere, me besa de una manera ruda y reclama mis labios como si le pertenecieran, su beso es fuerte y feroz, su lengua roza mi labio inferior diciéndome lo que quiere y yo ya no puedo negarle nada a este hombre. Suerte mis manos y con la suya libre agarra mi otra pierna mientras que yo llevo mis manos a su cabello y me sorprende lo suave que es este, al parecer gasta mucho en líneas para mantenerlo asi.
Sus caderas presionan hacia las mías y siento la dureza por encima de su pantalón de vestir, mi vestido se ha corrido dejando a la vista las bragas de encaje que me puse cuando tome mi baño y que hace unos minutos Evan quería profanar.
¿Pero quien dice que quien lo intenta una vez no va por una segunda?
No me decepciona cuando una vez más va por mis bragas, pero esta vez no intenta echarlas a un lado. Esta vez quiere quitarlas, por lo que toma el inicio de estas y las jala mientras me deja en el suelo para quitarlas con mayor facilidad. ¿que hago yo? Pues le hago el trabajo más fácil no poniendo objeciones.
Ya afuera mis bragas y el de rodillas frente a mi me insta a abrir un poco las piernas, estoy cegada del deseo y solo puedo pensar en que está pasando conmigo, esta no soy yo. Siento que me estremezco cuando este sopla un poco entre mis piernas ya húmeda por el deseo y desliza uno de sus dedos de arriba hacia abajo una y otra vez. No me toca donde quiero y eso me fustra, se pone de pies una otra vez aun con su mano en mi vagina y me sonríe. No se si es el momento o si la lujuria puede mas que yo. Pero este hombre es hermoso, no es algo que valla a admitir en mis cinco sentidos o en otra situación, pero ahora con la luz tenue de la lámpara de noche con su perfecta camisa blanca arruinada, su cabello desordenado por mis manos, sus labios carmín y hinchados por los besos puedo decir que este hombre es hermoso.
-Dime nena, ¿quieres que te toque aqui?.- pregunta aún con su mano dando pequeños toques a donde quiero, debe ver mi cara de fustra con por que agrega.- sólo tienes que decirlo, vamos.
Me aclaro la garganta para mandarlo a la misma mierda y el lo nota y es mas rápido que yo para tocarme donde quiero y hacer que me atragante con mis palabras, suerte un chillido seguido de un gemido, lo hace una y otra vez y yo solo puedo decir su nombre. El nombre de mi verdugo.
-Oh Evan... sale inconsistentemente. Pero es que maldita sea, sus dedos recala en mi humedad que incrementa al pasar de los minutos. Quiero mantener mis ojos cerrados para disfrutar a plenitud de este momento pero el me insta a abrirlos y ver su cara de satisfacción al verme desacerme en sus brazos.- Dios. Más rapido!.- Demandó con la voz enronquesida por el placer, el me besa mientras continúa moviendo sus dedos, mis manos siguen en su cabello y quiero mas.
Estoy a punto de alcanzar mi tan ansiado orgasmo que siento que voy a morir cuando su mano se detiene, abro mis ojos y busco en su mirada alguna explicación lógica. ¿Lo peor? El me sonríe y me da un beso de pico antes de decir:
-No sabes cuanto quisiera que más mujeres me odiaran como dices hacerlo tu.
Me hace a un lado y abre la puerta mientras yo sigo en shok ¿no pensara irse y dejarme a medio camino? ¿o si? me lo confirna cuando sale y camina en el pasillo y se encierra en otra habitacion, yo solo me quedo pensando que es un maldito hijo de puta.
Saludos
Allá en multimedia nuestra bella Rosalia, quien diría que nos iba a salir tan perver la niña.
En fin gracias por leer, recuerden dejar su ☆ más un comentario, me haría muy feliz.
Un abrazo a todo el que me lee y un besote a los que dejan su estrella.
Celess
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Prisionera Del Placer
RomanceFui entregada a èl en contra de mi voluntad y me juré no quererlo. El era mi cárcel, mi opresor, mi verdugo. Porque me desalmaba con cada toque, con cada beso, con cada caricia, mi corazón lloraba pero mi alma pedía a gritos un poco más. Cada día pe...