Evan;
Miro de manera atenta como Rosalia da cada bocado a su comida. Su ceño esta fruncido y lo hace de manera veloz, como si quisiera acabar ya y subir a su habitación. Sus manos aprietan el tenedor de manera que sus nudillos se tornan de color blanco por la fuerza que ejerce. Su postura es rígida, su espalda recta y en su cuello se le marcan las venas.
Hoy como es usual esta hermosa, esta vez lleva un vestido ceñido al cuerpo de color carmín, sus labios del mismo tono y su pelo cae despreocupado por su pecho y espalda en ondas suaves, las mangas de su vestido están caídas lo que le da un aire sensual en combinación con el simple collar de oro blanco y diamante negro que le coloque unos minutos antes de sentarnos a cenar.
Hasta ahora puedo deducir dos cosas; Está hermosa y esta molesta.
¿La verdad? Está vez no se el motivo pero como es desde que llegó aquí se que tiene que ver conmigo. Tuve un día muy agetreado hoy y no quiero discutir al contrario de ella que siempre parece tener la energía y las ganas de sacarme de mis casillas. ¿Por qué no entender de una maldita vez que perdio?. Lleva ya más de la mitad de su comida y yo aun me debato si tocar la mía. Es tan incómodo que me mire de esa manera, que sienta que soy su enemigo cuando está claro que el culpable de su situación es su padre y que agradezca que también me hice cargo de su hermana. Y hablando de su hermana ¡le permito cosas que a ninguna antes! La dejo hacer a su antojo. Me habla como a la mierda y luego Está cariñosa. Me confunde por que cuando al fin creo que la haré mía sin tener que forzarla ella pone otra barrera más grande que la anterior en medio de ambos y así ha sido desde hace tres días que hablo con su hermana. ¡¿Que mas quiere esta mujer?!
-¿Vas a decirme que demonios te pasa o debo seguir de adivino como los últimos días?.-digo ya cansado de esta mierda de silencio incómodo.
Ella levanta la mirada hacia mi y me mira de esa forma otra vez ¡Maldicion!
-Con quien se esta quedando Liana?.-Pregunta de manera directa.- Quiero saber quien es que se esta haciendo cargo de ella.-Dice y suelta el tenedor.
¿Es en serio? Ella esta molesta por que no sabe con quien esta su hermana. Pensé que se debía más a mi ausencia estos días y ella solo se preocupa por la mocosa.
¿Ven lo que digo? Hace unos días su molestia era por que la deje con las ganas y ahora me salta con esto. Digo es su hermana pero ko es que como que tenga dos años. Cuando creo que ya la tengo en mi poder ella coloca un nuevo ostaculo y ya me estoy cansando. Respiro de manera pausada y la miro directo antes de decir.
-Se esta quedando con mi hermana y su marido. Viven a dos horas de aquí.- digo y su mandíbula se tensa.- El esposo de mi hermana esta fuera del país y me pareció buena idea dejar a tu hermana con alguien de mi entera confianza además de que le conseguí algo de compañía a la mia.
-Me voy a retirar a mi habitación. -dice y acto seguido se levanta con sumo cuidado por lo apretado que es su vestido y me quedo ahi. Observando lo bien que se adapta la tela a su figura curvilínea, imaginando cuando la haga mía.
Los recuerdos llegan a mi, lo bien que sabe su piel y lo bien que se sienten sus labios contra los míos. Se que es una simple atracción al no poder hacerla mía cuando me plazca, a pesar de todo soy un caballero y no voy a tocarla hasta que me ruegue que lo haga. Sus gemidos son la gloria, puedo dar fe de ello. Me gusta lo sensible que se pone cuando la tengo en mis brazos, tan indefensa que me dan ganas de darle el mundo.
Mis pantalones me aprietan y lo se. Esta mujer puede convertirse en mi perdición, hacerme prisionero de su placer y seria un gusto.
Me levanto del comedor y acto seguido mariana recoje todo incluyendo la comida que no prove. Me dirijo al segundo piso y me voy directo al balcón a cojer un poco de aire y a fumarme un cigarrillo. Necesito que se me bajen estas ganas o terminare abusando de Lía y no quiero eso.
Una. Dos. Tres caladas.
Desabotono los dos primeros botones de mi camisa blanca y siento el aire fresco de la noche revolver si cabello. Paz y calma, esto era lo que necesitaba, me siento en unos de los sofás individuales que hay aquí y sacó de la nevera una botella de whisky. No puedo quejarme de la vida que llevo, mi pent-house es lo bastante cómodo, con capacidad para una familia de cinco personas, dos terrazas, cuatro habitaciones, sala, comedor, cuarto de juegos, cinco baños, etc.
Tomó un sorbo de mi whisky y prendo mi segundo cigarro, fumo muy pocas veces, pero ahora lo necesito y media hora después ya estoy como nuevo. Me dispongo a ir hasta mi habitación para tomar un baño y dormir temprano pero algo me detiene.
Una figura en medio de la puerta, de 1.65 de estatura y pelo largo de puntas onduladas. Pose calmada y la rigidez de su cuerpo se fue. Me quedo mirándola embobado por la sensualidad que desprende y una sonrisa se extiende a lo largo de sus carnosos y rojos labios. Es una sonrisa que pretende ser dulce pero fracasa y termina siendo seductora.
Valla, creo que esta vez necesitaré la botella completa de whisky, una cajetilla de cigarros y un baño de agua fría si es posible con hielos. Lía lleva un camisón de seda color coral a mitad de sus muslos con escote sencillo pero llamativo y uno de los tiros de este deja al descubierto su hombro, la poca iluminación de la luna (por que acá no hay luz artificial a exención de unos pocos velones que le dan un aire sensual al ambiente) le ayuda bastante a darle un toque más sensual y llamativo a ella. Esta de portada de revista para hombres. Y esta imagen es solo mía.
Camina de espacio hacia mi y me doy cuenta de que esta descalza. También me doy cuenta de que estoy retrocediendo hasta que caigo nuevamente en el sofá. Y ella solo me mira esta vez divertida.
-Fui a buscarte a tu habitación y no te encontre.-dice y acomoda su pelo dándome una mejor vista de su cuello.-le pregunte a mariana y me dijo que te vio venir hacia acá.-muerde su labio inferior mientras lo dice.-Creo....Creo que te debo una disculpa por haberme retirado de la mesa de una manera tan abrupta, no estuvo bien.- dice y se acerca más a mi como si eso fuera posible.- ya no quiero parecer más maleducada contigo, no se que me pasa la verdad.
¿Quien entiende a las mujeres?, hace un rato estaba que me mataba de tener la oportunidad y ahora viene con toda su artillería a conseguir mi perdón con movimientos insinuantes, me gusta que me deteste, pero me exita que este modo tomó lo que quiero y cuando quiero. No voy a quejarme la verdad.
Me mira unos segundos y yo no se que demonios hacer, ya la eh tenido bastante cerca, nos hemos besado y la eh tocado hasta el cansancio. Pero ella nunca había tomado la iniciativa. Estoy tan sorprendido que me atragantó cuando la veo sentarse a ahorcadas en mis piernas, sus pechos quedan bastante cerca de mi rostro y su respiración pasa de pausada a entrecortada, al menos no soy el único perdiendo la cabeza, me acaricia el cabello coloca mis manos en sus piernas ahora descubiertas por la posición y me incita a tocarlas, y lo hago hasta que se pierden dentro de su corto camison. Esta decidida a conseguir lo que quiere y yo no seré un cabrón al negarselo, ya lo tiene ganado y aun no pide nada , su aliento esta contra mis labios ahora rozandolos contra los mios, me mira directamente a los ojos y me dice:
-¿Me perdonas?
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Prisionera Del Placer
Storie d'amoreFui entregada a èl en contra de mi voluntad y me juré no quererlo. El era mi cárcel, mi opresor, mi verdugo. Porque me desalmaba con cada toque, con cada beso, con cada caricia, mi corazón lloraba pero mi alma pedía a gritos un poco más. Cada día pe...