Rosalia:-Mariana, me puedes pedir un taxi? Y sabes en cual restaurante estaremos Evan y yo? Así le podre decir al taxista.- En realidad me siento ansiosa y no se porque; solo veré a mi verdugo, tal vez en un puesto de comida, aunque conociéndolo será un restaurante exótico y un poco glamoroso.
-Oh, no señorita, su vehículo la espera abajo.- Me dice mientras llegamos a la planta baja. Ohhh, claro que si, debí suponer que el no se tomaría el riesgo de dejarme llegar en taxi, pudiendo yo escaparme, pero tampoco me iría sabiendo que mi hermanita sigue con la suya.
-De acuerdo.- Llegamos a la entrada, Mariana marca el intercom, se comunica con alguien y en menos de 5 minutos llega una limusina negra toda brillosa, parece acabada de lavar y lustrar. ¿Será de el?
Me despido de Mariana y me monto en el fantástico carrazo que esta ante mis ojos…
Me desmonto y camino hacia la puerta del restaurante, siento la mirada de varias personas pero sigo caminando altiva, quien me ve vería una chica segura de si misma, pero por dentro estoy que me muero de los nervios por ver que me espera dentro. Al entrar veo que el lugar como lo predije sería un lugar muy lujoso, un piano y una arpa se escuchan de fondo, sigo mi recorrido visual hasta que, una chica, creo que es la hostess del lugar me recibe.
-¿Tiene reservación?- Me dice mirándome de arriba abajo con cara de petulancia, me supongo que la reservación esta a nombre de Evan. Estoy apunto de hablar cuando siento un leve toque en la cintura y noto que la chica cambia de cara y pone una sonrisa seductora.
-Viene conmigo.- Me doy la vuelta y veo a mi verdugo. -Te ves espectacular.- Me dice
Yo me sonrojo como toda una boba y la chica hostess se aclara la garganta, haciendo ver que espera por nosotros aun con su sonrisa de seducción. ¿No le duele la boca o la cara de estar tanto tiempo así?
-Tenemos reservación para la mesa situada en el balcón.- La chica instantáneamente le hace una seña a un chico y este nos dirige a donde le dijo Evan.
Evan:
Miro una vez más mi reloj a la espera de que Rosalia entre por la puerta. Mis ansias son incontrolables luego de una semana sin verla en contra de mi voluntad.
Aun recuerdo lo que paso hace una semana, quería hacerla mía luego de hacerla llegar a su orgasmo pero su cara me gritaba por un descanso y preferí esperar al día siguiente para continuar con nuestra fiesta privada. Cosa que tampoco se pudo ya que recibí una llamada de mi padre a las seis de la llamada por una emergencia en uno de los casinos de California.
No aguante la fustracion pero tampoco podía negarle la ayuda a mi padre. Así que me despedí de lía con un beso al que ella media dormida correspondió, sonrio, solo tiene unas semanas en casa y al parecer ya se aburrió de pelear.
Tomó un trago de mi vino, no quise nada mas fuerte por la verdad de lo único que quiero embriagarme esta noche es de la piel de mi pequeña Lia.
Miro otra vez mi reloj, 7:35 de la noche, se supone que ya debería estar aquí. Un movimiento llama mi atención y levantó la mirada sólo para ver a la dueña de mis pensamientos más sucios llegar luciendo el hermoso vestido que deje para ella. Aunque no pensé que le quedaría tan bien, cada trozo de tela se pega como una segunda piel a sus interminables curvas y le llega a mitad de los muslos lo que hace que sus piernas se vean largas y suaves.
Veo como todos a su alrededor voltean a verla, los hombres con mirada de fascinación y las mujeres con la cara que ponen cuando algo no les gusta, ceño fruncido y disgusto. Yo la llamo la mirada de la envidia.
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Prisionera Del Placer
RomanceFui entregada a èl en contra de mi voluntad y me juré no quererlo. El era mi cárcel, mi opresor, mi verdugo. Porque me desalmaba con cada toque, con cada beso, con cada caricia, mi corazón lloraba pero mi alma pedía a gritos un poco más. Cada día pe...