Capítulo 23

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-Sarada, despierta!... Feliz cumpleaños!- desperté a mi hija con besos y abrazos. 

-Gracias mami- ella me correspondía con mucho amor.

 -A ver, es hora de que te levantes y te prepares para el desayuno y luego… tu fiesta de cumpleaños!. 

Ambas estábamos emocionadas con la fiesta, habíamos invitado a todos. Iba a ser una pequeña reunión en nuestro jardín. Ya estaba todo listo, solo teníamos que decorar el lugar y yo tenía que preparar el pastel. Modestia a parte hornear se me daba muy bien, era una lástima que a Sasuke nunca le gustó ningún postre y acababa regalandolos.

-¿Cómo está la niña más linda de toda la aldea?- Kakashi había venido temprano y me ayudó a preparar el desayuno especial de Sarada.

 -Papi, ya soy una niña grande!- Sarada corrió a recibir a Kakashi y este la levantó por los aires. 

Los tres nos sentamos a la mesa y al terminar de comer empezamos a decorar la casa con globos y guirnaldas. En la entrada del jardín pusimos un cartel que decía "Feliz cumpleaños Sarada" y pusimos una mesa para poner los regalos y el pastel. Nada podía salir mal.

Luego de un rato todo estaba en su lugar y estábamos esperando a los invitados. La primera en llegar fue Tsunade-sama. 

-Abuelita, viniste!- Sarada se abalanzó sobre la Godaime y está la abrazó cariñosamente y le entregó una caja envuelta con papel brillante y un moño rojo.

 -Toma mi quería Sarada, feliz cumpleaños.

-Tsunade-sama, gracias por venir!- dije con una gran sonrisa. 

-Claro, Sakura, no me perdería la fiesta de cumpleaños de Sarada por nada- dijo sentándose en el sofá mientras yo le servía una taza de té.

Alguien tocaba la puerta, debía ser otro invitado. 

-Ino, qué alegría verte, pasen- Mi mejor amiga había llegado con su esposo Sai y en sus brazos traían a Inojin. Sarada comenzó a jugar con el. Eran muy buenos amigos.

A medida pasaban los minutos iban llegando más invitados. Todos llegaban con regalos de todos tamaños. Me hubiera gustado que Naruto estuviera aquí, pero decidió que irse tras su amigo era la mejor opción.


-Cuéntame Dobe, ¿como ha estado todo en mi ausencia?- Sasuke y Naruto se dirigían hacia la aldea. 

-Pues, verás… no quería preocuparte ni nada pero creo que Sakura está pensando en rehacer su vida- Sasuke se detuvo en seco. 

-¿Que acabas de decir? ¿Con quién?- Por su puesto Naruto no le iba a decir que él estaba tratando de conquistar a su esposa.

 -Pues hay varios pretendientes, pero el que más me preocupa es Kakashi-sensei. 

-¿Que dices? ¿Kakashi? ¿No es algo mayor ya? No te puedo creer- Naruto había echado de cabeza a su ex-sensei y ya no podía dar vuelta atrás.

 -Vamos ya casi llegamos a Konoha.

-Sarada, ven!  Es la hora de partir el pastel y soplar las velitas- Todos rodearon la mesa donde se encontraba el pastel y empezamos a cantar. 

-🎶Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Sarada, feliz cumpleaños a ti🎶-. Luego Sarada pidió un deseo mientras soplaba las velitas. Todos aplaudieron.

Me encontraba partiendo el pastel para repartirlo entre los invitados cuando mi pequeña se me acerca para abrazarme.

-Mami gracias por la fiesta- le di un beso en la mejilla y le sonreí. Estaba feliz que Sarada estaba disfrutando su fiesta. 

Luego que abrió sus regalos todos empezaron a irse.

 -Muchas gracias por venir- les decíamos ondeando las manos. Finalmente quedamos Kakashi, Sarada y yo, sentados en el sofá.

-Fue una gran fiesta- Kakashi nos abrazaba mientras descansábamos. 

-Sarada, ¿te gustó tu fiesta?- Ella me vio con sus ojos llenos de amor. 

-Si mami, me encantó la fiesta, me dieron muchos regalos.

-A ver, enséñame que te dieron- La pequeña coreo a traer sus nuevos juguetes y nos los mostró emocionada.

 -Mami, tengo muchos juguetes pero no tengo con quién jugar… quiero un hermanito!- Kakashi casi se ahoga con la declaración de Sarada. 

-Oye princesa, ¿estás segura?- preguntó el tosiendo.

 -Si papi, quiero un hermanito para que juegue conmigo todo el dia- Yo no salía de mi asombro, seguramente mi cara estaba roja y estaba a punto de desmayarme. 

-Oye Sakura-chan, ya oíste a Sarada-chan, tenemos que cumplir su deseo- Kakashi me miró con su típica mirada pervertida. 

-Heee pues … ya veremos.

No era mala idea, aunque fue un poco inesperado el deseo de Sarada era comprensible. Ella quería un hermanito para jugar y estoy segura que ella sería una buena hermana mayor. Tenía que estar segura que Kakashi estaba de acuerdo y también quería tener la seguridad de que no nos dejaría. 

Sabía que él no era igual a Sasuke, pero aún ese miedo no había desaparecido del todo. 

Esa noche Kakashi se quedó en la casa. Sarada se fue a dormir y quedamos solos en el sofá. El acariciaba mi cabello mientras yo reposaba en su regazo. 

-Kakashi yo, quiero preguntarte algo… ¿tu, quisieras darle un hermanito a Sarada?-. Me di la vuelta y quedamos frente a frente mirándonos fijamente. 

Me había costado hacer esa pregunta, mis mejillas estaban rojas y estaba esperando la respuesta del hombre al que estaba empezando a amar.

 -Claro que me gustaría, quiero formar una familia contigo, ¿porque lo dudas?- Mis lágrimas comenzaron a salir producto de la incertidumbre y ahora, del alivio que sentía al saber la respuesta positiva de mi ahora novio. El limpiaba mis lágrimas.

-Sakura-chan ¿porque lloras?¿dije algo malo?- yo negué. 

-No, todo lo contrario, estoy feliz de saber que quieres quedarte y formar una familia, yo … sabes que es difícil para mí confiar… después de lo que pasó… tu sabes… yo- Un tierno beso acompañó su respuesta, un beso que estaba lleno de amor, más que de lujuria. Un beso sincero desde el corazón.

Nos levantamos del sofá y con las manos entrelazadas nos dirigimos a la habitación, en donde ya se había hecho costumbre demostrarnos nuestro amor. Esa noche hicimos el amor como nunca antes, no fue solo sexo, fue algo más. 

Sus dedos recorrían cada parte de mi cuerpo tan delicadamente como si fuera un pétalo de rosa. El miedo de perdernos el uno al otro se había hecho presente. 

Besaba su boca, besaba su cuerpo como si no hubiera pasado. Nuestros cuerpos se  fundieron en uno, al igual que nuestros corazones y al estallar de placer, lo supimos. Supimos que no nos íbamos a separar. Habíamos encontrado el amor y no lo dejaríamos ir.

Un papá para Sarada [+18] (Completa)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora