Episodio 4 💛

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Esa mañana estuve muy emocionada, mi mamá inflaba la piscina y se llenaba de agua a través de la manguera, pero el agua subía demasiado lento y eso me desesperaba, aunque más desesperante era ver que no llegaban Sebastián y su mamá, quería jugar con él y que no me mirará tan mal. Mi madre me puso el traje de baño con ballenas rosadas de dos piezas que amaba. Pero lo odié para siempre ese día.

Al fin la piscina estaba llena y pude entrar en ella.
Mi madre estaba en el jardín, un poco retirada de la piscina, sembrando las semillas que Margarita le dio el día anterior. Me quedé mirando el agua y cómo la luz del sol se reflejaba en ella, en ese momento apareció una sombra encima de mí que oscurecía el agua, era él, miraba el agua fijamente, y se veía emocionado, traía muchos juguetes en sus brazos. Eso me alegro mucho.

_ Entra cariño! Vamos! Que esperas. le dijo mi madre a Sebastián.

Así que me corrí un poco para darle espacio.

¡Entró, y gritó!

_ Está muy fría, salpicando el agua con sus manos. Todo fué divertido a partir de ese momento.

Recuerdo, estaba súper incomoda con mi traje de baño por que exponía mi barriga que parecía una pequeña pelota y me tenía que bajarme la blusita de baño constantemente para cubrirla y que él no la notara.

_ Hagamos una carrera de barcos, mientras simulaba con su boca el ruido de un motor.

Esa mañana jugamos demasiado, y él parecía no recordar lo que pasó con la pelota los días anteriores sin hablar del regaño que le dieron por mi culpa. ¿Y yo?
Yo, estaba feliz.

Así empezó nuestra amistad

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Así empezó nuestra amistad.

Todas las semanas nuestras madres hablaban en el jardín, hacían comidas, y contaban chismes entre ellas, mientras nosotros jugábamos y veíamos caricaturas y esas cosas.

Una noche me asomé a la ventana, él también estaba en la suya, y gritó...

_ Ya va a empezar el programa!
eran nuestra caricatura favorita.
_ Siiiiiii, grité con más fuerza! Y nos despedimos moviendo nuestras manos.

¡Al fin! tenía un amigo en el barrio, ya que esa era una cuadra muy callada y aburrida.

Todos mis recuerdos son con él, hasta la cicatriz de mi rodilla y mentón, unad que me hice un día después de mi cumpleaños número siete.

Ese día llegó mi padre de viaje, y mi madre organizaba la gran fiesta, ellos se veían muy enamorados eso me llenaba de felicidad.

Mi madre contaba las tarjetas de invitación que faltaba por entregar para la fiesta, tomé una y le dije.

_ Está es para Sebastián.

_ sí claro, ahora vamos a llevársela.

Sólo había entrado pocas veces a la casa de Sebastián, pero me entusiasmaba ir allá.

Cuándo llevamos la tarjeta, fué la primera vez que conocí su cuarto, nuestras madres se quedaron hablando y él me invito a subir hacia el segundo piso.

Era un lindo cuarto, tenía colecciones de algunos personajes de anime y afiches de dragones por todos lados, mientras observaba cada uno él me decía sus nombres, los cuáles no recuerdo ni uno solo.

Miré por su ventana y desde allí pude ver la ventana de mi cuarto, al fin pude ver como se veía mi casa desde la suya.

Él sacaba juguetes y cosas cómo si no hubiera mañana, estaba abrumada no sabía que decir o hacer

_ Talí! vamos! Se nos hace tarde hay mucho que hacer.

_ Si sra.

¿Qué te gustaría de regalo? Me preguntó, antes de salir.

_ Una muñeca. Respondí.

Cuando salíamos de su casa

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Cuando salíamos de su casa. Vi la fuente, me acerqué rápidamente, pero no vi nada especial dentro del agua.

Llegó la tarde y la fiesta empezaba.

Mis amigas del colegio empezaban a llegar, mis tíos, mi prima lupe, una amiguita que vivía unas cuadras más lejos de mi casa, se llama Camila. Todo era muy lindo estaba muy feliz.

También llegaron los padres de Sebastián con un obsequio, pero no lo vi a él.

Mi padre y él padre de Sebastián fumaban y asaban carne, parece que empezaron una amistad ó quizá ya la tenían desde antes, y apenas yo lo estaba notando.

_ Mami, ¿no vino Sebastián?
_ No cariño, está enfermo no se siente bien.

La fiesta estaba terminando abrí el regalo que más esperaba, él de mi padre. Era una bicicleta, pero no me gustó porque no tenía rueditas pequeñas a los lados, sólo sabía manejar así.
El regalo de Sebastián no fué una muñeca, era ropa. ¿Para qué me preguntó que quería?Pensé. Ahora sé que ese regalo lo compararon sus padres, en ese momento no lo entendía, así como no entendía muchas otras cosas, que ahora son tan claras para mí.

Los padres de Sebastián se fueron, llevaban muchas cosas de la fiesta para Sebastián.

La mañana siguiente salimos al parque con mi bicicleta, no quería ni intentarlo.

Me molestó ver a Sebastián en el parque brincando cómo un mono, no parecía que estuviera enfermo.

_ ¿Que tenías? Le pregunté.
_ No viniste a mi fiesta. ¡La pasamos muy bien! Te perdiste todo, la piñata, el payaso, todo fué genial. Quería que se sintiera mal, y alardear.

_ Me dolía el estómago, comí algo y me cayó muy mal. Me quedé dormido por el remedio que me dieron, pero ya estoy bien.

Se subió en mi bicicleta y daba vueltas por el parque, lo hacía muy bien y muy rápido, estaba impresionada.

Hasta que me dijo.

_" hagamos una carrera"

_ No me gustan las carreras dije, ocultando el hecho de que no sabía manejar cicla.

_ No, ¡ya vengo! y salió corriendo, por su bicicleta la cuál estaba tirada bajo de un árbol.

Estaba realmente asustada, sabía que me mataría donde empezará una carrera sin saber manejar, pero con todo y eso, cuándo el llegó me puse el casco.

ABRAZO DE BETTADonde viven las historias. Descúbrelo ahora