Todos empezaban a llegar, la decoración era súper linda tenía faroles que iluminaban todo el lugar hacia la entrada de la puerta principal, había sillas afuera de la casa y la música era muy agradable.
Pasé más de 2 horas escogiendo que ropa lucir para asistir a la fiesta, así que miraba desde la ventana a todas las chicas que estaban en la casa de él, y así tener alguna idea a cerca de que ropa lucir.
_ Talí, tenemos que irnos, llamó Margarita que nos están esperando. _ Sí, mamá, respondí muy segura, aunque aún estaba en calzones.
Así que decidí usar mi arma mortal. Un vestido corto, suelto desde la cintura, color blanco con unas lindas cintas de seda finamente delgadas que sujetaban las mangas, y unas sandalias. Usé el cabello suelto, me coloqué mi anillo de los 15 años y mi cadena con la piedra de esmeralda en forma de trébol, me aplique una colonia que olía a pera y flores, amaba ese perfume su olor era muy suave, y finalmente un poco de maquillaje muy natural.
Tomé el regalo y salimos.
Las piernas me temblaban. ¡Que tontería! Asistí durante años a las reuniones y cumpleaños de ellos, pero hoy me sentía muy extraña.
Llegamos y felicitamos a Sebastián, le dimos el regalo, en ese justo momento llegaron varios de sus amigos lo abrazaban y felicitaban.
Estuvo rodeado los primeros 30 minutos de sus amigos, y allí me di cuenta realmente era muy popular de su clase, las chicas obviamente estaban todas interesadas en él y respecto a los chicos tenía muy buena amistad con todos.
La única persona de todos los chicos que estaban en el lugar era Sebastián, y Camila que no se le quitaba de encima, así que el mejor lugar para refugiarme fué la cocina y ayudar a Margarita en lo que se le ofreciera, como repartir bebidas y esas cosas.
Me sentía sofocada, asi que salí de la casa para alejarme un poco del ruido de la gente, y me senté en el borde de la fuente, jugueteando con dragón azul.
_ ¡Hola! Ese hola de Sebastián Fué muy extraño, el tono era diferente, y me tomó por sorpresa al llegar de la nada.
_ Hola, ¡feliz cumpleaños! Dije _ ¿Por qué estás tan sola? Preguntó. _No, por nada.
_ Estás preciosa.
No tuve otra mejor reacción involuntaria al escuchar eso que sonreír y bajar la cabeza, evidentemente estaba muy avergonzada.
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_ ¡No sabía que eras tan tímida! Seguía hablando. _No seas bobo, solo no me esperaba que dijeras eso. Respondí
Así como tampoco me esperaba lo que ocurrió cuando la fiesta finalizó.