Después de dos días, la facultad vuelve a la normalidad. Varias personas siguen hablando sobre la visita pero sus reacciones no son tan exageradas. Aún así, algunos encargados todavía reparten los panfletos con las horas de los próximos talleres. Uno de ellos me llama la atención.
"Desarrolla el mejor diseño para una Nave Gumi en miniatura a partir de bloques. La propuesta con más votos se construirá para realizar los primeros viajes intergalácticos."
Le preguntaré a Zexión cuando le vea, seguramente se apunte. Al fin y al cabo, el taller lo imparte el profesor Even.
-Insisto en que visitéis los talleres aunque los títulos no os parezcan interesantes. Al ser trabajos prácticos, aprenderéis mucho más que en las clases y ganaréis experiencia. ¿Lo captáis? -Axel desvía su mirada del resto de alumnos cuando abro la puerta. Otra vez llego tarde...
Zexión me mira con desaprobación desde la primera fila. Por vergüenza y para no interrumpir más a Axel, decido quedarme en los asientos más lejanos. La clase transcurre con normalidad y esta vez tomo nota de todo ya que no está Larxene ni nadie más para distraerme. Una vez termina, los alumnos recogen sus apuntes y estuches para irse. Resulta que debido a las visitas de ambos profesores, hay varias horas libres entre las asignaturas para poder asistir a los talleres.
Reviso el panfleto de nuevo y me doy cuenta de que la creación de Naves Gumi empieza en media hora. Para hacer tiempo, decido pasarme por la cafetería y desayunar algo. Con las prisas por llegar tarde, solo me ha dado tiempo a pillar una galleta para el camino.
No debo de ser el único con la misma idea puesto que la cafetería se llena relativamente rápido. Algunos alumnos juegan a las cartas e incluso apuestan algunos platines. Me acerco a pedir unas Crepes Suzette típicas de Villa Crepúsculo. Un señor llamado Remy, o al menos eso pone en su uniforme, me atiende y manda la comanda para prepararlas. Hay tantas personas pidiendo que los cocineros se encuentran un poco saturados. Al cabo de unos minutos, recibo un plato tan delicioso a mi primera vista que hace rugir mi estómago. Me siento en una mesa libre y disfruto el sabor tan dulce de mi desayuno. Me habré quedado pobre, pero con cada bocado solo puedo pensar que ha merecido la pena llegar tarde.
Para pasar el rato enciendo el móvil. Al momento me aparece en pantalla la cuenta de Axel con una foto bastante sugerente. Creo que aceptar esa petición fue lo peor que pude hacer. Me he pasado demasiado tiempo cotilleando su perfil y... bueno, admirando sus fotos sin camisa. Cierro todo antes de que lo vea alguien y continúo comiendo.
-Vaya, parece que no soy el único que disfruta las crepes de la cafetería. -Axel aparece de la nada y toma asiento delante mía mientras muerdo una de ellas. La comisura de mis labios se mancha de nata y no puedo evitar atragantarme al metérmela en la boca. Toso, trago como puedo y me limpio rápidamente con una servilleta. Axel se ríe un poco de la situación provocando un rubor en mis mejillas.
-Es que están muy ricas. -El hambre me puede y, aunque he estado al borde de la muerte, me lleno la boca de nuevo con la segunda crepe. Si tengo que dejar este mundo, que sea con el estómago a rebosar de dulce.
-¿Has probado los helados de sal marina? Son muy típicos de aquí. -Axel me mira curioso esperando mi respuesta.
-Sí, alguna vez. Están muy ricos. -Sonrío solo de pensar en ellos. Los descubrí gracias a la Organización. Todos están obsesionados con esos helados.
-Algún día te invito a tomar alguno. -Susurra Axel y antes de que pueda reaccionar, cambia de tema. -¿Vas a asistir a algún taller?
-Sí, me interesa el de crear tu Nave Gumi. -Respondo y saco el panfleto de la mochila para enseñárselo.
-Espero que elijan tu propuesta. -Sonrío y llevo el último trozo de crepe a mi boca, bañándolo antes en el exceso de caramelo que ha quedado en el plato. -Si quieres vamos ya hacia el laboratorio, quiero pasarme a saludar. -Miro el reloj y quedan cinco minutos.
El camino hasta nuestro destino se hace eterno. De los nervios no se me ocurren temas de conversación y se hace un silencio incómodo entre nosotros. Por suerte para mí, Axel rompe el hielo.
-Ya hemos llegado. -Vaya... Algunos alumnos ya están preparando cosas y el profesor Even espera al resto. Axel se acerca a hablar con él y yo busco un hueco libre.
-Buenos días. Como ya sabéis, en este taller trabajaremos con unas partículas descubiertas recientemente llamadas Bloques Gumi. No son peligrosas ni radioactivas así que no es necesario el uso de guantes. Existen diversos tipos y creemos que su combinación puede servir para fabricar naves espaciales. -Varios reacciones de asombro se escuchan tras estas palabras, aunque yo ya sabía toda esta información por Zexión. -Como sois estudiantes de química y os faltan conocimientos en otros campos, hemos invitados a otros alumnos de astrofísica para ayudaros. Haréis parejas para diseñar la nave y, una vez presentado, se someterá a votación durante 24 horas para escoger el mejor trabajo.
Varios estudiantes de nuestra edad entran en grupo al laboratorio. Ninguna cara me suena. El profesor Even toma un segundo para saludar a un chico de pelo castaño y unos ojos azules como el cielo.
-Bien, ahora buscad un compañero.
Las peores palabras que puedo escuchar. Miro desesperadamente hacia todos lados para encontrar a alguien, pero solo veo parejas formándose. Miro a Zexión pero no podemos ponernos juntos ya que tiene que ser con un estudiante de la otra carrera. En unos segundos parece que me he quedado solo pero el chico de ojos azules se acerca y se presenta.
-Buenas, me llamo Sora. ¿Quieres ser mi compañero? -El chico esboza una sonrisa de oreja a oreja y me da la mano. Suelto un suspiro de alivio.
-Claro, un placer. Me llamo Roxas. -Le devuelvo el saludo. Su sonrisa es contagiosa y no puedo evitar hacer lo mismo.
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Our sunset (Axel x Roxas)
Romance358 días desde que nos conocimos y sigo recordando cada atardecer que pasé contigo.