Estaba recargado en aquel marco que era la entrada a la cocina. Simplemente no lo podía creer. Estaba aquí, frente a mí, no era otro de mi sueños, esto era real. "Linda", esa palabra que tanto extrañaba y que anhelaba volviera a salir de sus labios, aquellos labios gruesos, delicados, con una tonalidad de rosa en ellos y tan adictivos que me moría por probar. Tenía ganas de correr a sus brazos y atraparlo en un abrazo que tanto he necesitado. Llorar en su pecho y desahogarme, escuchar un "todo estará bien", extrañaba sus mimos, su cariño... lo extrañaba a él. Quería decirle que me llevara con él y me librara de todo lo que estoy pasando, que todo volviera a ser como antes. Pero no. Lo nuestro se había acabado.
Tú: ¿Qué haces aquí? -dije con un nudo en la garganta-
Jimin: ¿Recuerdas que una vez te dije que te buscaría si te alejaban de mi lado?, pues aquí estoy, cumpliendo mi promesa
"¡Te extrañé Jimin!" era lo que más necesitaba decirle. Nunca imaginé que al tenerlo otra vez frente a mí todo se me complicaría. Todo me dolería más.
Jimin: ¿Sucede algo?, ¿te duele algo?, ¿te han hecho daño?, ¿quién fue?, contéstame princesa no me preocupes
Tú: ... ¿Por qué me mentiste? -lo miré con los ojos llorosos-
Jimin: Princesa-
Tú: ¿Por qué nunca me dijiste que trabajabas para mi padre Jimin?, ¿¡por qué!?
Jimin: No quería que te alejaras de mí princesa
Tú: Creo que si me hubieras contado todo desde un principio lo hubiéramos resuelto -desvío la mirada-
Jimin: Lo sé, no pensé bien las cosas. Pero compréndeme, tenía miedo.
Quería creerle pero no podía, después de todo me mintió en la cara, ¿miedo?, suena poco creíble que una persona como él sienta miedo. Las cosas se me empezaron a revolver en la cabeza de un segundo a otro, mi cabeza dolía, mi vista se comenzaba a volver borrosa, y todo me daba vueltas. Sentía mi cuerpo cada vez más pesado como para poder sostenerme. Raramente el aire de igual forma me comenzó a faltar.
Jimin: ¿Tn?, ¿Tn qué tienes? ¿qué pasa?, hermosa responde -dice alterado-
Mi vista comenzaba a nublarse, mi cuerpo comenzó a subir de temperatura. Un mareo llegó, estaba por colapsar. Podía escuchar la voz de Jimin a lo lejos. Al dirigir mi mirada hacia él, aprecié como es que venía hacia mi dirección con un semblante de preocupación. Pero antes de nada, mi vista se tornó negra y perdí la noción de todo. Me había desmallado.
-
Mi cabeza estaba que explotaba, no podía con tal dolor. Mi vista era igual que antes, no podía ver nada. Mis manos estaban posadas a mis costados inmóviles, sentía un artefacto en mi dedo anular, una corriente fría recorría mi brazo izquierdo, sentía una que otra punzada en mi vientre. El ambiente era fresco, hacía un poco de frío, había un aroma peculiar en él. Y entonces fue cuando recordé. Jimin. Abrí mis ojos inmediatamente, y al hacerlo me percaté de que estaba en una habitación de hospital. Tenía un suero conectado a mi brazo izquierdo, y un aparatito en mi dedo anular del que cuyo nombre desconozco, y mi cuerpo estaba recostado en una camilla. Traté de levantarme pero el dolor de cabeza me lo impedía, así que no me quedó más remedio que quedarme ahí hasta que alguien llegara. Y comencé a analizar la habitación como si nunca hubiese estado en una.
A los cuantos minutos la puerta se abrió, dejando ver a Jimin, su semblante era serio, me fulminaba con la mirada, parecía enojado. Seguido de él venía una doctora. Dirigí mi vista hacia ella y esperé a que ella hablara. Mientras que por el otro lado se encontraba Jimin, mirándome con aquella mirada fría y... decepcionada.
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𝐒𝐞𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐏𝐨𝐫 𝐔𝐧 𝐏𝐬𝐢𝐜ó𝐩𝐚𝐭𝐚. 𝐏𝐚𝐫𝐤 𝐉𝐢𝐦𝐢𝐧
Fiksyen PeminatHAY TRES COSAS QUE NO SE PUEDEN OCULTAR EN ESTA VIDA.. EL SOL, LA LUNA, Y LA VERDAD. SABER MI NOMBRE NO IMPLICA CONOCERME. [ TERMINADA. ]
