SECUESTRADA POR UN PSICÓPATA | 44

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Esa voz... Me quedé paralizada con tan solo escuchar el sonido de su voz a mi lado. Trataba de encontrar explicación lógica a la situación o despertar del mal sueño, pero simplemente no podía. Era real y lastimosamente no podía hacer nada al respecto más que afrontar el problema y dejar las cosas claras de una vez por todas. Aunque debo admitir que siento cierto temor, nunca había estado en una situación como esta, y aunque pensase que no me haría nada, cierta parte de mí lo encontraba diferente a la última vez que nos vimos. Al parecer ya no era el mismo de antes, sus manos antes cálidas ahora se habían tornado frías, su voz ahora era mucho más gruesa que la vez anterior, y su forma de besar... la encontraba distinta. Lo hacía de un manera necesitada y lujuriosa. Y definitivamente, él había cambiado... De momento las luces volvieron alumbrando la habitación, la pequeña habitación. Ya todo objeto, animal, persona o lo que fuera, estaba al alcance de mis globos oculares. Bajé la mirada hacia mi cuello, y definitivamente, tenía un cuchillo en su mano muy cerca de mi cuello. No haría nada, o al menos eso trataba de hacerme creer, pero las circunstancias en las que me encontraba no ayudaban mucho. Tragué duro para después sentir como retiraba dicho objeto de mi cuello y se alejaba de mí, permitiéndome recuperar mi respiración. Mi cuerpo dejó de estar tan tenso como antes, y pasó a un clima más relajado. Instintivamente toqué mi cuello asegurándome de que no le haya pasado nada. Aunque claro, si así hubiese sido, lo hubiera sentido, pero no.

Me armé del valor necesario y me levanté del sofá para después, lentamente ir girando hacia el lado opuesto al que me encontraba antes. Cerré los ojos en lo que daba la pequeña media vuelta, y al momento de detenerme los volví a abrir. Sin duda alguna, ahí estaba. Vestía unos pantalones de cuero color negro que se apegaban bien al contorno de sus piernas al igual que una chamarra de la misma textura y color. Una camisa negra y unas botas con pinta de botín del mismo color. Su cabello ya no era castaño, al contrario, ahora era de color negro profundo. Físicamente no había cambiado mucho, a excepción de su cabello, pero uno nunca sabe como pueden cambiar las personas en cuestión de meses e incluso días. Ya no puedo estar tan segura de lo que pueda pasar por su cabeza, ya lo desconocía absolutamente. Me miraba con un semblante serio pero a la vez se podía apreciar una pequeña pizca de alegría y arrogancia, su mirada reflejaba lo contrario, era un mirar frío y penetrante, que claramente demostraba satisfacción. Mantenía sus manos en los bolsillos de su pantalón mientras que no despegaba la vista de mí, yo, de igual forma, no despegaba mi mirar de él, pero yo al contrario que él, demostraba confusión mezclada con sorpresa, pero mi mirada demostraba cierto terror. Y él lo notó.

Jimin: ¿Qué sucede linda? -sonríe de lado-

Jimin: ¿Qué sucede linda? -sonríe de lado-

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Tú: ¿Qué haces aquí Park? -lo miro seria-

Jimin: Uh~ ¿ahora nos llamaremos por nuestro apellido, Kim? -sonríe arrogante-

Tú: Te hice una pregunta Park, así que responde.

Solo me miró de los pies a la cabeza y sonrió de lado alzando sus cejas solo una vez, ¿qué insinúa?

𝐒𝐞𝐜𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐏𝐨𝐫 𝐔𝐧 𝐏𝐬𝐢𝐜ó𝐩𝐚𝐭𝐚. 𝐏𝐚𝐫𝐤 𝐉𝐢𝐦𝐢𝐧Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora