Dos años antes
Anna se acercó a James, por fin, después de tres años gustándole se lo diría, ni ella misma sabía de donde había sacado esa valentía, pero debía aprobecharlo.
—James —lo llamo y este se giró mirándola con una ceja alzada
—¿Qué? —pregunta y ella suspira
—Yo... Me gustas desde segundo —ella traga nerviosa y oye una risa
—¿Y qué? ¿Quieres un premio? ¿Qué te corresponda? Pues no, te apunto a la lista Smith, ahora déjame hablar con mis amigos —Potter se giró y ella sintió un gran dolor en el pecho
Nadie se reía como pensó que harían, nunca, ninguno de los presentes había visto a James tratar así a una chica, normalmente se lo agradecía y lo decía con suavidad pero, aunque con Anna nunca se había llevado bien del todo, nadie pensó que la trataría así.
La Gryffindor lloró por tres noches y a la cuarta se juró no llorar por amor nunca más.
Presente
Anna iba por el pasillo hacia su próxima clase, hasta que se le acercó la persona a la que había ignorado por dos años.
—Anna, necesito decirte algo —dice y esta lo ignora
—Anna por favor —dice y ella anda más rápido
—Anna, me gustas, podemos salir juntos —dice y ella se gira con una sonrisa
—Lo siento Potter, pero, ¿creíste que te esperaría? Estuve tres años enamorada de tí, y jodiste eso con veintidós palabras —dice la chica y él se acerca
—Perdón, pensé... No pensé en nada, lo siento —ella suspira y sacude ka cabeza
—Estás perdonado, pero no me vuelvas a hablar, paso de volver a sufrir —dice y se gira para ir a clase, dejando a Potter en el pasillo pensando como fue tan gilipollas
