Epílogo

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El sol asoma tímido entre los edificios y Peter Parker despierta, otra vez en su hogar, pero a su lado no hay una chica rubia, si no una castaña.

— ¿Está todo bien? Estas extraño. —le pregunta MJ, mientras él se sienta en un borde de la cama.

— Eh, si. —responde automáticamente, no entendía nada de lo que pasaba— Solo dolor de cabeza. —

— Solo trata que no te golpeen la cabeza con un semáforo hoy. —

Peter se reincorpora y todo lo qué pasó le llega de golpe. Voltea frenético hacia la chica y la mira, luego observa a su alrededor. Aún recuerda todo lo que ha pasado, todo fue una ilusión.

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Mientras tanto, en uno de los campos de la escuela Xavier para jóvenes talentos, Emma Frost esta en el suelo.

Un desgarrador grito proveniente del edificio la despierta y la hace levantarse. Con rapidez, llega corriendo hacia el origen del sonido y entra.

Lo que ve es horrible, todos los niños intranquilos, algunos llorando sin consuelo, otros niegan desesperados. Logra reconocer a Kitty Pride en el suelo, con una chica en sus brazos.

Emma, los alumnos... —

Emma Frost tiene la frase grabada en su cabeza, aquellas últimas palabras de Wanda Maximoff. Con eso en mente, la telépata aparta a todos y se hace camino entre los mutantes por los pasillos, todos llorando o desesperados.

— ¿Cómo que ya no tienes tus poderes? —preguntó Hank a un alumno, no logra entenderlo del todo.

— ¡Emma! —intenta llamarla Cyclops, quien consolaba a otra chica, a un lado de Mccoy.

Cuando logra atravesar la escuela, llega a Cerebro. Ella enciende el aparato, lo coloca en su cabeza y entonces, lo sabe, con lágrimas en sus ojos, lo sabe.

Los cientos, miles de mutantes que habían al rededor del mundo han desaparecido, en la maquina a penas se muestran algunos puntos.

— No... han perdido sus poderes. —

   Pero, ¿por qué ella y algunos aún conservan sus poderes? Solo un puñado al rededor del mundo.

Hank Mccoy y Scott Summers llegan a la habitación y ven lo mismo que Emma ha notado.

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En la una vez más derruida Genosha, un hombre camina descalzo por los barajes apocalípticos del lugar.

Magneto, con simples y sucias ropas, avanza sin rumbo, hasta que algo detiene su paso, su dedo meñique se enredó con un destruido tenedor de metal. Con su mano intenta levantar el cubierto, se esfuerza más de lo común.

   Algo que, en cualquier otro momento, podría moldear a su antojo, hoy le resulta imposible, este día no podía moverlo si quiera un milímetro.

Los X-men llegan y, con tenacidad, se posan firmes tras él. Wolverine lo nota, Erick ha perdido sus poderes.

Sin dudarlo, se lanza contra él y lo acorrala en el suelo, no pierde el tiempo y saca sus garras. No siente temor, por lo que habla.

— ¿Dónde está Wanda? —

— No lo sé. —le responde rendido.

— Él no provocó esto, tal vez deberíamos dejarlo. —dice Kitty titubeante, se dirige a Logan.

— Lo se, —toma el cuello de su ropa y lo acerca más a él, sonríe al hablarle al oído— pero ahora se merece lo que le toca en su miserable vida de simple homo sapiens. —

Bestia y Cyclops lo miran de reojo con asco y se van. Emma se posa tras él de brazos cruzados y, antes de seguir a su equipo, lo mira por un momento, podría decirse que en sus ojos hay arrepentimiento.

Los X-men abandonan el lugar y Erick queda inmóvil, vencido, tirado en el desierto de Genosha.

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   Al mismo tiempo que el mundo es un caos, unos ojos es caminan por un tranquilo y rústico mercado en algún lugar perdido, en medio de la nada. Con una capa escarlata, ella se pierde entre las personas.

   Los ríos, los valles, las montañas, el mundo sigue su curso, sigue girando, nada a cambiado y todo a la vez.

   Lo que es un hecho es que, a toda acción, hay una reacción de la misma magnitud y en dirección contraria.

𝐇𝐨𝐮𝐬𝐞 𝐨𝐟 𝐌

HOUSE OF M [wanda maximoff]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora