— Buenas noches — dijo Anne, levantándose lentamente de su asiento.
— ¡Wow, ya es muy tarde! Nos quedamos conversando mucho — comentó Diana, estirándose.
— Es verdad — asintió T/n, mirando el reloj.
— Iré a dormir con Diana — anunció Anne, sonriendo.
— Yo con Charlie — añadió Dani, con una sonrisa traviesa.
— Bueno, me quedo a dormir con Cole — dijo T/n, encogiéndose de hombros.
Gilbert carraspeó, incómodo. — Ehmmm, mejor yo... y si mejor los niños se van a dormir a otro lado.
— Pero yo quiero dormir con Charlie — protestó Dani, cruzando los brazos.
— Yo igual quiero dormir con Dani — añadió Charlie, con una expresión decidida.
— Está bien, entonces Gilbert se duerme con Cole y ya está — resolvió T/n, con un tono autoritario.
— ¿Que no mejor duermes tú con Gilbert y yo me voy a dormir con Anne y Diana? — sugirió Cole, levantando una ceja.
— Sí, vamos — dijo Anne, tomando la mano de Diana.
— Cuidado, Gilbert — advirtió Cole, con una sonrisa burlona.
— ¿Por qué? — preguntó Gilbert, frunciendo el ceño.
— Es que T/n patea — dijo Dani, riendo.
— Golpea — añadió Cole, con una sonrisa.
— Y habla — completó Diana, con una mirada traviesa.
— ¡Dormida! — exclamaron Cole, Diana, Dani y Anne al unísono.
— ¿Quieren que los mate o qué? — dijo T/n, fingiendo enojo.
— Ya nos vamos — dijo Cole, levantando las manos en señal de rendición.
Se fueron todos a sus respectivas habitaciones, dejando a T/n y Gilbert solos.
— Tranquilo, Gilbert, no es verdad lo que dijeron — aseguró T/n, con una sonrisa.
— ¿Estás segura? — preguntó Gilbert, con una pizca de duda en su voz.
T/n le tiró una almohada a la cabeza. — ¡Que no es verdad!
— ¡SÍ ES VERDAD! — gritó Cole desde la otra habitación.
— ¡CÁLLATE! — gritó T/n, riendo. — Es un tarado, no le hagas caso.
— Lo quieres mucho, ¿verdad? — preguntó Gilbert, con una sonrisa suave.
— Sí, es mi mejor amigo. Es como mi hermano — respondió T/n, con cariño.
— Te quería preguntar, ¿te acuerdas de ese Tom del que Daniela estaba hablando? — dijo Gilbert, cambiando de tema.
— Sí, ¿por qué? — respondió T/n, curiosa.
— Pasó... ¿algo entre el y tu?— comenzó a decir Gilbert, pero la historia apenas comenzaba.
—No, solo somos amigos. Bueno, la verdad es que me gustaba, pero nunca se lo dije —dijo T/n sinceramente, bajando la mirada.
—¿O sea que te gusta? —preguntó Gilbert, intentando ocultar su sorpresa.
—Dije que me gustaba, no que me gusta. ¿Acaso estás celoso, Blythe? —respondió T/n, alzando una ceja con una sonrisa traviesa.
—¿Q-qué? N-no, claro que no —balbuceó Gilbert, sintiendo cómo sus mejillas se sonrojaban.
—Haré como si te creyera —dijo T/n, esbozando una sonrisa burlona—. Buenas noches, Gilbert. Que duermas bien.
—
—T/n —susurró Gilbert.
—¿Qué? —preguntó T/n, medio dormida.
—¿Estás dormida?
—Nooo, estoy practicando para cuando me muera —respondió T/n sarcásticamente—. Sí, estaba dormida. ¿Qué pasó?
—No puedo dormir —confesó Gilbert, con voz preocupada.
—¿Quieres ir a otro lugar? —ofreció T/n, abriendo un ojo.
—Sí —respondió Gilbert, aliviado.
—Vamos a la casa del árbol —sugirió T/n, levantándose con cuidado.
Ambos se dirigieron a la casa del árbol, donde se sentaron a charlar bajo las estrellas. La conversación fluyó con facilidad, y antes de darse cuenta, se quedaron dormidos, rodeados por el tranquilo susurro de la noche.