Ambos nos quedamos parados sin saber que hacer, Gabriel estaba de rodillas sangrando por la nariz, nos vio primero a mí y después a Yuz, sólo logró suspirar antes de que mi tío le diera un golpe seco en la espalda.
Sólo escuché sus gritos.
Me aferré al brazo de Yuz como reflejo.
—¡¡DÉJENLO EN PAZ!! EL NO TIENE NADA QUE VER, MALDITOS...
—Está bien, hija— Dijo Elsa con una sonrisa socarrona —Dejaré que tus perros se vayan si tu accedes a él, no opondrás resistencia, no pondrás pero alguno, «harás justo lo que yo te diga»—
Ella sabía exacto como doblegarme, sabía que no dejaría que algo le pasara a Yuz, me tenía acorralada.
Volteé a ver a Yuz y después a Gabriel tumbado en el piso: ¿Cómo iba a arriesgar la vida de ambos por la mía?
Mi destino estaba marcado desde el momento en el que nací, prácticamente estaba muerta ya.
Yuz jalaba de mí, él ya sabía mi respuesta, trataba de envolverme con sus brazos pero yo no cedí, esta vez mi decisión estaba tomada y no había nada que la hiciera cambiar.
Ambos tenían toda la vida por delante, Yuz podría enamorarse de nuevo y formar una familia.
Gabriel podría ayudar a más personas, vivir y servir.
sus vidas valían mi sacrificio, como pude me safé del agarre de mi novio, gimoteó y lo escuché hablar con la voz entrecortada:
—No, Yhun, veme, no, por favor—
El corazón se me deshizo al escucharlo suplicar, pero no existía otra opción.
Derrotada, abrí los labios:
—Líberalos, haré lo que quieras—
Escuché los gritos de Yuz y la risa burlona de mi mamá.
—Hugo, Daniel, amárrenla y llévenla al sótano, escolten al príncipe valiente y al exorcista a la salida—
Los ojos de mi mamá brillaban de orgullo, me tenía justo en donde quería.
Con la cabeza gacha vi de reojo como los gorilas de mis primos entraban a la habitación y tomaban por los codos a Yuz, él me gritaba —NO, YHUN, ESCÚCHAME, NO PUEDES HACERNOS ESTO, SUÉLTENME, NO ¡¡¡YHUNGUEDID!!!—
Con el dolor quemando mi ser alcé por un momento la vista para dedicarle un último «Te amo»
Vi como se aferraba con uñas y dientes al marco de la puerta mientras las lágrimas salían de sus ojos.
Escuché como llegó al porche de la casa acompañado de sus gritos incesantes.
Inmediatamente corrí junto a Gabriel, estaba gruñendo en voz baja, con la poca fuerza que tenía se agarró a una de mis piernas, manchó con su sangre el vestido blanco que llevaba y supe que él tampoco iba a dejarme ir.
Le sujeté con fuerza ambas manos y le susurré al oído un perdón.
Sus manos chocaron contra el piso, mis primos llegaron y lo arrastraron hasta la planta baja, vi como su cuerpo desapareció en una esquina.
No lo soporté más y rompí a llorar, a lo lejos escuché los gritos de Yuz gritando mi nombre, se escuchaba la gravilla crujir por los jaloneos entre mis primos y él.
Apreté los ojos, no tenía opción, éramos tres contra no sé cuántas personas.
A través de la ventana vi como los subían a una camioneta y ésta poco a poco se perdía en la vereda.
—Lástima, en otras circunstancias ese chico me encantaría para ti—
Escucho el comentario lleno de sarcasmo de mi mamá, me giró y con todo el veneno que puedo la maldigo.
—Ojalá tú y toda esta maldita familia se pudran en el infierno—
Ella sólo respondió con una carcajada y un guiño, sólo estábamos ella y yo.
De un momento a otro toda la furia se hizo presente en mi cuerpo.
La tenía delante mío y no supe cómo me abalancé sobre ella.
Sentía los golpes que me soltaba, sus uñas encajarse en mi piel, como tiraba de mi cabello y ni por todo el dolor que sentía me di por vencida, ya nada importaba, me daba lo mismo morir en ese preciso momento o en un altar.
Mi ira era tanta que comencé a soltar patadas y golpes secos, uno de ellos conectó directamente a la nariz de mi mamá y la sangre se hizo presente, escuché como se empezaba a ahogar en ella y aproveché la oportunidad para soltarle un golpe en la cara, después otro y otro, comencé a golpearla aún más fuerte, mis ojos estaban llenos de lágrimas, no fui consiente de mí misma hasta que ya no escuché gritos o algún sonido proveniente de su cuerpo.
Abrí los ojos y la vi sangrando, no se distinguía su rostro por la inflamación de sus ojos y pómulos, al parecer estaba inconsciente.
Me quité de encima y la vi detenidamente por unos segundos, sangrando y temblando en lapsos breves, no podía creer que yo fuera capaz de hacerle esto a mi propia madre, mi mirada la recorrió por completo llena de horror y asombro. ¿En qué me he convertido?. De tratar de salvarlos a casi matarlos, mis pensamientos pararon uando vi que llevaba un arma en el tobillo, me espabile enseguida y la tomé.
Salí corriendo y para mi suerte no me encontré a nadie en el camino.
Corrí como si no hubiera un mañana, logré salir del la casa sin voltear atrás, me escondí detrás de unos arbustos.
Esperé unos minutos para reponerme y enseguida escuché unos gritos desesperados.
—¡¡Maldita sea, se ha escapado!!—
—Salgan a buscarla, no puede llegar lejos, no, no importa, yo me quedo con ella, ¡¡COÑO, QUE LA BUSQUEN!!—
Sin pensarlo dos veces corrí como loca, los gritos se escuchaban cada vez más lejos.
Sólo cuando el dolor de mis costillas fue insoportable me detuve, caminé unos cuantos metros para reponerme un poco, me recargué en un árbol, la luz del día ya estaba en su punto máximo, me llevé las manos amoratadas y llenas de sangre a los ojos, me sentía tan pequeña, cansada y desolada...
De pronto un ruido atrajo mi atención, creí que me habían encontrado, saqué el arma, si alguien se acercaba le disparaba.
Me quedé quieta y los escuché: eran quejidos de dolor, me alarmé y caminé sigilosamente.
Me moví unos metros más y me quedé helada ante la escena.
Eran Hugo y Daniel, los imbéciles que se llevaron a Yuz y Gabriel.
Por un momento sentí un alivio inmenso, los vi, seguían vivos, pero el sentimiento no duró mucho.
Los tenían amarrados espalda con espalda y ambos estaban sangrando demasiado.
¡Los iban a matar! Me escondí y mordí mis nudillos para no hacer ruido, tenía que ser más rápida que ellos, tenía que lograr salvarlos.
Escuché como estaban cargando sus armas, Yuz y Gabriel estaban amordazado e inmovilizados.
Me armé de todo el valor que pude y con todo el sigilo del que pude ser capaz quité el seguro del arma y cauta rodeé la camioneta.
Mis primos estaban de espaldas a mí, empuñé el revólver y justo en el momento que dirigían sus armas a las cabezas del Padre y mi novio solté dos tiros que dieron justo en la cabeza y el cuello de ambos, al parecer la muerte fue instantánea, cayeron al piso como dos pesados bultos.
Los vi detenidamente por un minuto y me paralicé.
Mi cuerpo cobró vida de nuevo solo cuando la sangre llegó hasta mis pies.
Parpadeé un par de veces y sin pensarlo más corrí en dirección de Yuz y Gabriel, ambos estaban en malas condiciones.
Les quité las mordazas, ambos dijeron mi nombre al mismo tiempo, no podía distinguir bien sus gestos por las manchas de sangre.
—Yhun, ¿Qué haces aquí? ¿Cómo escapaste?— Ambos estaban asombrados.
Cuando los logré liberar tomé a Yuz entre mis manos y lo besé, abracé a Gabriel y les conté como había logrado huir.
La sangre que tenían poco a poco se secaba y sin pensarlo más nos escondimos en un conjunto de arbustos de difícil acceso.
La adrenalina que hasta hace poco me había mantenido despierta se estaba desvaneciendo, mis fuerzas eran nulas.
No sé como seguía respirando después de haber matado a tres personas y herir a dos más, no había comido en días, el suero que me pusieron en esa casa me ayudó un poco pero no lo suficiente.
—¿Cómo te sientes?, te ves en extremo fatal, Yhun— La voz de Yuz me sacó de mis cavilaciones.
—No sé, estoy tan cansada que siento que floto— Gabriel se desperezó y me tomó una mano, —Mi niña, hay que hacer el exorcismo lo más pronto posible, al ritmo que vas tu cuerpo no resistirá—
Por un momento vi el cielo, sentí el aire correr por todo mi cuerpo, Gabriel tenía razón, llevaba más de 72 hrs sin probar bocado y la deshidratación estaba llegando a un punto alarmante, pronto moriría de inanicion.
Suspiré, me aterraba pensar en el resultado de un exsorcismo en mi estado actual, algo había aprendido de ver la película de Emily Rose —Es mejor morir intentando sacar a esta cosa que ser consumida por ella—
Ya no tenía fuerzas siquiera para llorar, solo suspiré y cerré los ojos, ambos me estaban dando palmaditas en la espalda, no había palabras suficientes para aquella situación.
Fuimos presas del sueño y cansancio, nos dormimos bajo el fulgor de los rayos del sol.
Pasaron algunos minutos y el grito de una mujer nos alertó a los tres.
—¡NO PUDO IR TAN LEJOS, ESTÁ HERIDA, BÚSQUENLA O LOS JODIDOS SEREMOS NOSOTROS!
Me tapé la boca como reflejo para no gritar,los ojos de Gabriel y Yuz se veían alarmados.
Esperamos a que siguieran de largo, nuestro escondite era muy bueno, no lograrían encontrarnos.
Cuando todo estuvo en silencio de nuevo comenzamos a idear el exorcismo, todo esto endría que llegar a su fin.
—Hay que llegar al auto más rápido que ellos, saldremos de aquí y llegaremos a tu casa, tu cuarto es el lugar en el que se te transfirió esto— Dijo señalando mi vientre, hay que movernos ¡YA!
Emprendimos la huida y sin más dificultades encontramos la camioneta, sin pensarlo dos veces tomamos el pequeño camino de tierra y tomamos rumbo al sur.
Ahora mi vida dependía por completo de estos dos hombres, ahora al menos tenía una esperanza, hasta hace dos horas yo ya me creía muerta.
Ahora tenía una segunda oportunidad.
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"En mis entrañas"
Terror¿Te has preguntado que pasaría si todos los que amas no son más que parte de un plan para sacrificarte? Justo eso le pasó a Yhun. Descubre como toda su vida cambió de la noche a la mañana
