Su mirada está fija en mí y puedo ver como la vida se le va de poco en poco, estoy inmóvil en el suelo, no puedo apartar la vista de él, la sangre resbala por toda su cara y comienza a trazar un pequeño riachuelo hasta el piso.
Es como si todo se detuviera a mi alrededor; las gotas que caen parecen tardar una infinidad de tiempo en tocar el piso, todo rastro de color abandona mi cara, mis labios se sienten secos y ásperos, no puedo tragar saliva.
—ISRAEL, ¡No te duermas!, escucha mi voz, HÁBLAME, ¡¡¡JODER!!! está perdiendo mucha sangre.— La desesperación remarca cada una de las palabras que salen de la boca de Gabriel.
—¿Por qué lo hiciste Yhun?— Yuz me miraba aterrado, me estaba tomando por las manos, y estaba a horcajadas en mí evitando que hiciera cualquier otra estupidez, lo miro a los ojos y veo que su cara está desencajada por la incredulidad.
—Yo, y..o— Mi voz es temblorosa, no puedo dar lugar a tal escena en mi cabeza, no soy capaz de hacerle daño a nadie... No fui yo, no había sido yo la que le reventó la cabeza a su propio padre.
—¡¡NO FUI YO, FUE ÉL, ÉL ME OBLIGÓ!!— Me dolía hablar, trataba de soltarme del agarre de mi novio; pero no lo conseguí, mi fuerza era una burla, era imposible que mis golpes fueran tan contundentes y mortales, giré un poco la cabeza y ahí estaba la roca; yacía en medio de aquel caos, llena de sangre y materia cerebral.
—Está muerto, no podemos hacer nada ya.- El Padre soltó esas palabras con un hilo de voz. —Yhun, lo has matado— No era capaz de mirarme a la cara; tenía los ojos clavados en la herida profunda del cráneo de Israel.
—No, no puede ser, ¡YO NO FUI!— Yuz perdió la fuerza en las manos y las piernas, situación que aproveché para apartarlo y ponerme en pie, no hizo nada para detenerme, él sólo se quedó sentado viendo con horror y asco la escena.
Como pude me levanté y corrí en dirección a mi papá, se podía ver parte de su sien izquierda hundida y con trozos de lo que pudo ser su cerebro saliendo por un orificio, aún emanaba un poco de sangre y se podía ver un pedazo de hueso molido, la expresión de su cara era macabra: torcida en una mueca que conjugaba horror y miedo. Sus ojos vacíos delataban la perdida de vida en su cuerpo; sin importar nada me abalancé contra él, primero intenté con la respiración boca a boca sin obtener resultado alguno, me dirigí al pecho e inicié un masaje violento al corazón; podía sentir su cuerpo inmóvil y tibio bajo mis manos, manché mi boca de la sangre que estaba salpicada en la cara de mi papá. Nada me importó, el tiempo pareció detenerse y después de un tiempo ya no sentía más que la pesadez en mi espalda y hombros, los ojos se me nublaban con lágrimas crudas y caían encima del cuerpo.
No era consciente de que ejercía demasiada presión en el pecho hasta que escuché el crujir de las costillas rotas, me quité tan rápido como pude y me senté a su lado, era demasiado tarde y yo no podía hacer nada para salvarlo, había asesinado a mi papá.
Tomé su mano y la examiné, pude sentir que estaba empezando a perder el calor y el flujo de sangre se había detenido.
El silencio se cernía sobre nosotros y la tensión era palpable, sabía que ni Gabriel o Yuz se atrevían a tocarme pues no entendía lo que había hecho, sabía que en ese momento sentían una aversión inmensa hacía mí.
Después de otro largo silencio y mis piernas entumecidas Gabriel fue el primero en decir algo:
—No podemos hacer nada ya. Lo importante ahora es salvar a lo que resta de tu familia— Me estaba hablando más fríamente que nunca y sentía como su reproche se recalcaba en cada una de sus palabras.
—No podemos quedarnos aquí y esperar a que alguien nos encuentre con un cadáver y ella llena de sangre— Yuz me apuntaba directamente con la cabeza, su mandíbula estaba tensa y el cabello castaño estaba despeinado y revuelto debido al forcejeo en el que nos vimos inmersos.
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"En mis entrañas"
Horror¿Te has preguntado que pasaría si todos los que amas no son más que parte de un plan para sacrificarte? Justo eso le pasó a Yhun. Descubre como toda su vida cambió de la noche a la mañana
