Hermione, después de salir de la estupefacción, lo siguió. Se había encerrado en su habitación, así que tocó la puerta.
- ¡Harry! Ábreme. Hablemos, por favor... - él abrió la puerta y casi pasó por encima suyo.
- Tengo que ir al Callejón Diagon. Hubo un ataque.
- Voy contigo.
- No, te quedas.
- ¡Soy suficientemente grandecita como para que me digas qué hacer! - Harry aflojó la mirada.
- Es peligroso, no tanto por los mortifagos sino por el Covid. Tenemos que ir los mínimos y necesarios. - Hermione se resignó, por un lado tenía razón.
Harry volvió casi a medianoche, y luego de desinfectarse se encontró a Hermione dormida en el escritorio que estaba usando para trabajar. Seguramente se había quedado dormida esperándolo. La cargó en brazos y la llevó a su habitación. Cuando la dejó en la cama, y se iba a retirar, una mano atrapó su brazo.
- Harry...
- Shh... Tranquila, ya estoy aquí. Duerme... - ella se sentó.
- No. Tenemos que hablar.
- No quiero...
- ¿Por qué?
- ¡Porque no hay nada que hablar! Fue un error, y lo siento mucho, no quise lastimarte, y no me imagino la paliza que me dará Ron si se entera...
- Deja a Ron fuera de esto. ¿En serio crees que fue un error?
- ¿Por qué... Tú no?
- No respondas a una pregunta con otra.
- Yo... Sí. No debió pasar. Eres mi mejor amiga, casi mi hermana. Y esto podría dañar nuestra amistad, y es lo que menos quiero. - ella se cruzó de brazos.
- Bien, entonces no hay nada que hablar. Buenas noches.
Harry se fue a dormir con un mal sabor de boca. ¡No la entendía! Primero aparecía llorando en su casa, y quería irse a vivir sola. Luego aceptaba quedarse y al besarla en medio de uno de sus malditos impulsos le correspondió. Su corazón se ensanchó al recordarlo. Sus labios sabían al vino que acababan de tomar, y a algo más. Como cuando un olor se mete en la boca y lo puedes saborear... Bueno, ella sabía a un aroma floral. Pero ese no era el punto. Cuando quiso disculparse con ella, se enojó. Cuando le fue sincero, pareció decepcionada. ¿Y ahora qué? Tal vez esto de verdad iba a arruinar su amistad, además de la suya con Ron. No podía permitirlo.
Por otro lado, Hermione tampoco lo entendía. ¡Primero la besaba como si no hubiera un mañana y luego decía que era un error! Su mente era un caos. A Ron no lo amaba, al menos no como antes, de eso estaba segura. Dejó de amarlo cuando se convirtió en una persona negativa y tóxica en el sentido de ver lo malo entre lo bueno. Pero no sabía si quería a Harry de esa manera... "Bueno, le correspondiste, ¿No?" Le dijo esa voz en su cabeza. Si, lo deseó tanto como él. Y fue maravillosa la explosión de sentimientos que le produjo. Se sintió en su lugar en el mundo ahí, entre sus brazos. Pero si él decía que era un error... Estuvo mucho tiempo encerrado, solo, tal vez solo necesitaba descargar tensiones y ella estaba ahí... Tal vez fue solo un impulso físico, no premeditado. Seguramente fue eso. Pero ella no iba a dejar que eso arruinase su amistad. Así que decidió hacer de cuenta que no había pasado.
Harry levantó la mirada del documento que se esforzaba por leer, sin éxito. Estas últimas semanas Hermione había actuado como si nada, y eso lo tranquilizaba y lo alteraba en la misma medida. Se sentía incómodo. "Esto no hubiera pasado si no le hubieras dicho que besarla fue un error" le recriminó una voz en su cabeza. Pero,¿Cómo aceptar que estaba enamorado de la novia de su mejor amigo? "Ya no es la novia" le dijo su conciencia. "¿Qué harías si ella no hubiera salido con él?" Harry sabía la respuesta. Seguramente ya se le hubiera declarado. Pero ella lo había elegido a Ron, no a él. Y debía respetar eso. Solo quería verla feliz. "¡Que ya no están juntos!" Este debate interno no parecía tener fin. "Si fuiste tan valiente como para pedirle que viva contigo, y luego besarla, le debes por lo menos una explicación." Esta vez tuvo que aceptar que la voz de la razón tenía eso, razón. Y esa misma noche aclararía todo. Ella se lo merecía, y si iban a convivir no podían seguir ignorandose. Si ella seguía tan enojada, tal vez no sería mala idea que viviera sola en otro lugar. Aunque a Harry no le gustara para nada la idea.
Fue a buscarla, y la encontró dormida sobre sus papeles y libros. Debía estar incómoda, ahí toda contorsionada. La levantó lo más cuidadosamente posible y la llevó a la cama. Cuando la dejó, se quedó observándola. Tenía las mismas ojeras que cuando llegó, y eso le destrozó el corazón. Significaba que no la estaba pasando como las primeras semanas, en las que habían desaparecido casi por completo. Se detuvo en sus pestañas, en su pequeña nariz y en sus casi imperceptibles pecas. Nunca se había dado cuenta que existían. No había posibilidad de cansarse con ella, descubriendo algo nuevo cada día que pasaba. Si tan solo las cosas hubieran sido diferentes...
Ya era casi la hora de la cena, por lo que se puso a cocinar algo. En eso, oyó que alguien bajaba por las escaleras, y una Hermione con los pelos revueltos y la marca de la almohada en la mejilla apareció por la puerta.
- ¿Cómo llegué a la cama?
- Yo te llevé. - respondió Harry con simpleza
- Ah, eh... Gracias.
- No hay de qué. ¿Tienes hambre?- en ese mismo momento su estómago rugió, dándole la respuesta.
- Siéntate. Ya casi termino.
Hermione se pasó una mano por la cara para despejarse un poco. Estaba cansada de esta situación, no sabía cuánto más lo soportaría. En cuanto pudiera se iría a vivir a otra parte. Sus sentimientos estaban mezclados y confusos, y no la dejaban trabajar, para colmo se veía cada día peor. No creía que Harry siguiera pensando que era hermosa así. El ruido del plato apoyándose en la mesa la sobresaltó.
- Bueno, yo... Quería hablar contigo. Te debo una explicación. - empezó Harry.
- No, en serio, ya déjalo yo... En cuanto pueda me mudaré, y no seré más una molestia.
-¡Pero yo no quiero eso!
- ¡ENTONCES QUÉ QUIERES HARRY! - Ella parecía a punto de colapsar. - ¡No te entiendo! No entiendo nada, y eso me irrita.
- Te diré qué quiero. A ti. - ella lo miró confundida. - sé que dije que ese beso fue un error, pero fue el error más hermoso de estos últimos tiempos, y no me arrepiento para nada. Tal vez si, por engañar a Ron...
- Harry, ¿No entiendes que lo mío con Ron se terminó? Ya está, no lo amo. Y yo tampoco me arrepiento de ese beso. Creí que como te había correspondido, te darías cuenta solo. ¡Eres tan tonto y ciego a veces! - los ojos de Harry se abrieron con asombro.
- Pero... Entonces... ¿Me quieres? O sea, ¿Como más que tu mejor amigo?
- Creo que siempre te quise. Solo que no lo sabía. - Harry se levantó de su silla y fue hasta ella. La tomó de la mano y con los ojos llenos de esperanza le preguntó:
- Eso significa que... ¿Vas a quedarte? - ella rió.
- Desde el inicio quise quedarme. Pero pensé que te molestaba. Y últimamente no has sido muy cordial conmigo.
- ¡Porque pensaba que me odiabas! ¿Y como crees que me vas a molestar? Cuando estás aquí la casa se ve más luminosa, llena, cálida, y amo que tu olor esté en todas las habitaciones.
- En... ¿En serio?
- Por supuesto. Donde estés haces que se sienta un hogar. Y no puedo desear nada más.
- Y yo tampoco. - esta vez, ella tomó la iniciativa. Finalmente segura de lo que quería. Se levantó, y poniéndose de puntillas le tomó el rostro. - ¿Puedo?
- Todas las veces que quieras- le respondió él. Así unieron sus labios por segunda, pero no última vez.
Dos años más tarde, Hermione se miraba en el espejo. Algo le faltaba. Empezó a enumerar en voz alta.
- Algo nuevo, listo. Algo viejo, listo. Algo prestado, listo. Algo azul, listo.
- Estás hermosa Herms. No te falta nada- le dijo Luna a su lado. Pero ella sentía algo en su estómago, algo que le decía que iba a salir mal.
- Mi vida, es normal que estés nerviosa. - esta vez habló su madre. - Yo lo estuve. ¡No podía parar de temblar!
- ¿Y si se arrepiente? ¿Y si ve a alguna prima Veela de Fleur de esas que vinieron y se enamora?
- No digas estupideces, Hermione. - interrumpió Ginny Weasley. - nunca lo vi tan prendido de alguien en su vida. Te ama más que a nada.
"Me ama más que a nada" se repitió. Él se lo había dicho, muchas veces. Pero eso no quitaba el miedo. Si hubiera un boggart cerca, creía que sería exactamente eso: a él diciéndole que nunca la quiso, y yéndose con alguna del brazo. Pero intentó respirar. Se calmó un poco cuando vió a su padre al salir. "Si él está seguro, no hay qué temer. No me dejaría en manos de alguien que no me amara". Juntos caminaron hacia la orilla del lago Negro, donde habían dispuesto las sillas, el arco, y los demás arreglos. Pero cuando finalmente lo vió, y él la recorrió de abajo hacia arriba para posar su mirada en sus ojos, toda duda se desvaneció. Era lo correcto. Era él, el indicado. Un imperceptible bulto en su abdomen se lo reafirmó. No podía esperar para decirle. Por fin las cosas estaban en su lugar. Y eso la llenaba completamente.
-----------------------------------------------
No es tan largo como la parte anterior, pero me gustó el final. ¿Qué dicen?
Les leo💛
ESTÁS LEYENDO
Harmione One Shots
Fanfiction¿Una romioner escribiendo Harmione? Puede sonar raro, pero es posible. Empecé a leer más sobre esta pareja, y sé que yo defendí Romione a muerte en otros tiempos, pero poco a poco me fui enamorando de la idea de que Harry y Hermione fueran más que a...
