Mia Black:
El celular cae sobre la cama, mi ojos observan al alpha recién salido del baño, que tiene una mirada intensa, el aroma a celos es notable, quiero reír, pero sé que no es un buen momento para reírme del hombre frente a mi, no quiero imaginarme su cara en el momento en que responda su pregunta. Creo que me quede mucho tiempo callada porque la misma pregunta que Andrés realizó anteriormente sale de sus labios:
—¿A quién amas? —Repite Andrew, un poco más lento, pero con la misma seriedad.
—A Connor —Le contestó con tranquilidad.
—¿Y quién mierda es Connor? —Gruñe con furia, al parecer se le olvida que Connor es mi hermano, el chico que no lo soporta.
—Mi hermano —Respondo, restándole importancia.
Andrew se me queda viendo incrédulo, pero no dice nada. Siento su enojo, pero no conmigo sino con él mismo, Andrew empieza a buscar ropa para vestirse. Me levanto de la cama para acercarme a él debo tranquilizarlo a pesar de que no es buena idea tocar un hombre lobo enojado, suelen perder el sentido común, pero bueno me crié entre hombres enojones a los cuales mi madre suele calmar.
Paso mis brazos por su espalda para unir mis manos justamente donde su tableta de chocolate se marca, acaricio lentamente sintiendo la piel de Andrew dejar de estar tensa, no detengo los suaves movimientos hasta que me siento totalmente segura de que ya bajo sus revoluciones lobunas. A duras penas y poniéndome de puntitas me acerco a su oído para susurrar.
—Tuya —Susurro, lo que provoca que un escalofrío recorra su cuerpo.
—Mía —Susurra él, gracias a mi audición lo escucho perfectamente, y eso me hace estremecer hasta la punta de mis dedos.
—No debes enojarte Andrew recuerda que eres mi mate y futuro padre de mis cachorros —Aclaro.
—Lo sé pequeña —Sé da la vuelta para quedar en frente de mí. —Pero entiéndeme me da miedo perderte — Con esto me envuelve en sus brazos.
Andrew empieza a olfatear mi cuello buscando tranquilidad, pero también empieza a morder, besar y lamer donde estará su marca. Me es inevitable no sacar un jadeo, pero uso toda mi fuerza de voluntad para no caer y mandar todo al carajo, porque eso provoca miles de sensaciones sobre mi cuerpo, que pueden hacer que los dos nos vayamos a esa cama y no haya vuelta atrás, solo quiero demostrar que no soy igual a las otras lobas que a la primera se acuesta con sus parejas, quiero ser esa loba diferente a todas las demás.
—Andrew, te recuerdo que debes ir a resolver cosas de la manada —Trato de calmar las hormonas de ambos.
—Un minuto —Su voz es ronca.
—Esto no va a acabar bien —Murmure.
—Solo déjame hacer algo prometo no marcarte —Pide.
—¿Qué quieres hacer? —Pregunté extrañada.
—Placer, quiero darte placer —Shock totalmente —Déjame intentarlo por favor —Eso no me lo esperaba.
—Está bien —Eso tampoco me lo esperaba, bueno se va al carajo la idea de ser una loba diferente.
—Acuéstate sobre la cama —Ordena, de cierta manera eso hace mi parte baja palpitar y comenzar a mojarse.
Justamente estoy por acostarme cuando la alarma de que la manada esta siendo atacada suena, Andrew gruñe, pero sale corriendo no sin decirme que me vaya con las mujeres de la manada al búnker. Solamente él cree que le haré caso después de todo estoy acostumbrada a pelear y también daré la cara por mi manda, con la manada de mi padre luché varias veces, no como loba, pero lo hice un par de rouges murieron en mis manos.
—¿Lista para la acción Jane? —Le preguntó a mi loba.
—Siempre, es hora de estirar las patas —Menciona alegre.
—Bien, nada más saldré y te dejaré el control —Aviso.
Corto el link con mi loba y salgo corriendo, un par de guardias tratan de detenerme expresando que es peligroso, pero me vale, mi mate está ahí afuera y también soy la luna de esta manada. Corro a toda velocidad hasta llegar afuera donde dejo que Jane tome el control de mi cuerpo, duele un toque, pero seguidamente estoy súper bien, me siento preparada para destruir todo lo que se ponga en mi camino.
Andrew White:
Veo a mis guerreros pelear contra unos asquerosos chupasangres sé que son neófitos, pero son duros de combatir, me voy contra uno que trata de matar a un delta. Le agarro el cuello destrozándolo, empiezo a matar uno por uno todo huele a sangre hasta que ese aroma tan delicioso se presenta, sobresaliendo al aroma horrible de la sangre de los vampiros. Una hermosa loba blanca llega a la zona de guerra, pero no es cualquier loba es Mia. Mi luna, mierda ¿por qué debe ser tan terca? La observo irse contra un vampiro que trata de atacar a un omega y destrozarlo con agilidad.
Entonces sucede los vampiros dejan de pelear de repente y observamos al clan Snow hacerse presente, lo que faltaba me acerco sigilosamente a Mia le doy un gruñido de desaprobación. Luego me coloco al frente de mis guerreros no si antes dejar a mi mate protegida, los Snow son conocidos por traidores y astutos, pero no más que yo, ellos no saben con quién se meten en realidad, no tienen una idea de quién soy y de lo que puedo hacer por proteger lo mío.
—¿Qué quieren malditos? —Cuestione dejando notar la furia en mi voz.
—Su alteza no creo que su padre el rey Alpha este feliz por la forma en que nos trata —Joder
Ese maldito, en justamente lo que no quiero recordar, estoy dispuesto a matarlo para callar su boca, no quiero que un chismoso venga a destruir algo de años, en especial porque ni siquiera quiero recordar esas raíces, no quiero traer a mi presente los amargos recuerdos de cuando por culpa de aquella mujer tuve que abandonar el lugar que solía ser mi hogar.
Holaaaa.
Espero que le guste el capítulo, nos vemos en el próximo.
Besos 💋❤️
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La mate del Alpha
WerewolfSer una mujer lobo es difícil, te debes cuidar de los Cazadores y pelear contra los vampiros y todo tipo de especie que ataque tu manada. Para mí es muy común ya qué mi padre es un Alpha, pero será más complicado cuando encuentre a mi mate un Alpha...
