Mia Black:
En mi cabeza se formulaban mil preguntas por minuto, sé que Andrew no quiere hablar del tema. La curiosidad carcomía mi interior, deseaba saber todo. Para bajar un poco mi desesperación decidí tomar una ducha de agua tibia, para relajarme un poco, pero ni eso me ayudó a sentirme tranquila. Al salir del baño, de vuelta en la habitación me di cuenta que todavía mi mate no había llegado, no había ni rastro de su aroma.
La espera se me está volviendo aburrida y ansiosa, ¿Qué será lo que Cohen debe hablar con Andrew? ¿Por qué Andrew no quiere tomar el trono? ¿Seré buena reina? Aún no entiendo mi sueño ¿Qué guerra se avecina? ¿Por qué mi pelaje es blanco? ¿Por qué Cohen oculto a Andrew? ¿Mejor dicho por qué yo jamás vi a Andrew? Fui en varias ocasiones al palacio con mi padre, pero nunca sentí a Andrew. Definitivamente, no sirvo para estar encerrada dando vueltas como un león enjaulado, debía obtener respuestas, deben valor el esfuerzo que hice por quedarme el tiempo que me quede en la habitación, tome el pomo de la puerta lo gire y la abrí. Salgo a paso acelerado hacia la oficina de Andrew, pero en mi camino se atraviesan dos soldados.
—Lo siento señorita no puede pasar —Habla uno de los chicos, su semblante era serio y no mostraba expresión de nada.
—Soy Mía Black, mate del Alpha Andrew White y futura Luna de esta manada —Me Identifiqué, perfectamente pude notar que ellos no pertenecían a esta manada, su uniforme de guerreros del palacio los delataban.
—Disculpe Luna, puede pasar —Me permiten seguir con mi camino.
Camino hasta la puerta de la oficina y entró sin pedir permiso, creo que debí tocar la puerta, a veces pierdo los modales que me enseñó mi madre. Lo primero que observo es a Cohen mirándome con reprobación y su pareja me ve emocionada, mientras los ojos de Andrew brillan al verme. Bueno gran día para ver a mis suegros, y no di la mejor impresión, pero estamos claros de que yo soy sumamente terca.
—Mia ¿tus padres no te enseñaron a tocar antes de entrar? —Reprocha Cohen, bueno mi suegro fue el más afectado por mi forma de ingresar en el lugar.
—Disculpe Alpha —Hago una reverencia de respeto a él. —Luna —Salude repitiendo mi acción anterior.
Me fue imposible no hacer una inspección sobre la mujer, unos años ya mayor, sin embargo se veía conservada. Su cabello negro caía por su espalda, un cuerpo perfectamente proporcionado, tez blanca, un rostro sin ninguna arruga ni nada que lo marcara, lo que llamó mi atención fueron sus ojos, grises azulados, demasiado bellos y surreales, era una mujer hermosa.
—Pero si estás preciosa Mía —Menciona la mujer frente a mí.
Andrew se separa de su madre para abrazarme por la espalda y hundir su cabeza en mi cuello aspirando mi aroma. Su madre se acerca a su padre y este la abraza, bueno ya puedo observar a quien salió su hijo, los abrazos que ellos dan transmiten mil cosas a la vez, pero sobretodo marcan territorio, como que si quisieran que nadie nos mire.
—Me recuerdan tanto a cuando Cohen y yo éramos jóvenes —Comenta con un toque de nostalgia.
—¡Cariño no estamos viejos! —Exclama Cohen. —Sin embargo, eso no importa, Andrew piensa en lo que hablamos tenemos que irnos tenemos más manadas por visitar, hay ciertos problemas que debemos resolver —¿En qué tiene que pensar? ¿Será una decisión importante?
—Lleva a Mia a casa para que cenemos y para conocerla más —Pide la madre de Andrew.
—Nos vamos un gusto haberte visto de nuevo Mía —Se despiden y se retiran.
Andrew me abraza de nuevo envolviendo mi cuerpo, me hacía sentir sumamente chiquita junto a él, bueno tampoco es que yo fuera muy grande que digamos. Su aroma era embriagante, me podía hacer olvidar de cualquier cosa en cuestión de momentos.
—¿Algo qué quieras decirme? —Interrogue, sacándonos de nuestra burbuja.
—No por el momento —Responde ido en sus pensamientos, como si estuviera analizando fuertemente algo que debe hacer.
—Andrew mañana empieza el celo y debo irme —Andrew me observa.
—Lo sé, no quiero dejar de verte por dos días —Su voz es triste.
Normalmente, cuando está la temporada de celo nos encerramos en los búnkeres de la manada con seguridad máxima para que no ingresen. Pero la conexión de mates se hace realmente fuerte causando que nuestras lobas interiores tomen el control de nuestro cuerpo para buscar a su mate, por estas razones es que la época de celo es terrible. Mi madre siempre me expresó que lo mejor es dormir a mi loba, ella lo hace para no tener problemas, ya que ha contemplado a varias que han perdido la batalla y han salido de la protección lamentablemente algunas mueren en el intento de llegar a su pareja, ya que hay más lobos esperando atacar. Seguramente piensan que la es una tontería esconderse, pero no es así, en la época de celo a ningún lobo le interesa si las lobas tienen o no tienen pareja, es como una fuerza que exige que se unan los cuerpos en una pasión descontrolada.
—Lo mejor será ir a comer, tengo hambre —Opine.
—Me parece una buena idea ¿Qué quieres comer? —Apoya mi opinión.
—Hamburguesa y papas fritas —Mi estómago gruñe de solo imaginar la hamburguesa.
—Me parece una buena idea, vamos te llevaré a un lugar —Toma mi mano y me guía fuera de la casa.
—¿Dónde vamos? —Curioseo.
—A comer lo que quieres —Responde.
Subimos al auto, Andrew enciende el motor de la camioneta y conduce, se adentra en un bosque, donde reparo algunas casas y a varios niños jugando, sonrió de solo imaginar a un hijo mío y de Andrew jugando aquí. Unos minutos después llegamos a un sitio más céntrico donde se observan tiendas, parques, cines, restaurantes y bares entre otros establecimientos, Andrew se detiene frente a una burguesía rústica y sencilla.
—Llegamos —Anuncia.
¡Holaaa!
Espero les guste el capítulo, dejen sus votos y comentarios.
Besos.💋💋
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La mate del Alpha
WerewolfSer una mujer lobo es difícil, te debes cuidar de los Cazadores y pelear contra los vampiros y todo tipo de especie que ataque tu manada. Para mí es muy común ya qué mi padre es un Alpha, pero será más complicado cuando encuentre a mi mate un Alpha...
