Mia Black:
—Te equivocas Amelia el problema se acaba aquí —Andrew llega con una gran parte de la manada de mi hermano.
—Esto se acaba cuando yo lo digo, no cuando tú quieras —Sonríe con altivez —Tú sabes que puedo matar a todos con solo un movimiento, pero no sería divertido si tú no sufres —Ríe.
—Estás loca, Amelia el rencor no es bueno tú también encontraras a tu pareja, pero tú sabías que lo nuestro acabó porque yo quise encontrar a mi pareja de igual forma tú nunca lo aceptaras —Niega Andrew con enojo y decepción.
—¡Claro que no lo haré! —Exclama —Porque si tú no hubieras querido encontrar a tu mate estarías aún conmigo —Menciona llena de odio.
—De cualquier forma te hubiera dejado, porque tú siempre fuiste la tonta que no quiso aceptar que te engañaba con otras —Da un paso al frente. —Yo no te ame, Amelia acepta de una maldita vez que debes dejarme en paz —Esa fue la gota que derramó el vaso.
Amelia se lanzó contra Andrew, yo por instinto me lancé contra ella para defender lo que es mío. La guerra se desató todos contra todos, le muerdo el tobillo con fuerza ella se queja, pero con una mano comienza a ahogarme igual pasa con Andrew.
Mierda es más poderosa de lo que pensaba, veo a mi hermano atacarla por detrás logrando que volvamos a respirar. Me recuperó rápidamente lista para atacar de nuevo, en ese momento viene a mí el sueño donde apareció la Diosa Luna esta batalla es muy parecida a la de sueño.
De un pronto a otro, Amelia, desaparece con todo su clan de soldados dejándonos a todos confundidos y absortos. Hay algo en ella que no nos ha permitido matarla solo debo saber que es. Vuelvo a mi forma humana al igual que todos, observo a mi alrededor hay muchos heridos.
Andrew me abraza y me cubre con su enorme cuerpo, puedo sentir toda la tensión que él siente. Mi hermano corre a donde está Alana y comienza a observarla para ver si no tiene alguna herida.
—Debemos irnos ahora Mia —Comenta Andrew. —En el palacio estaremos a salvo —Lo observo.
—Prométeme que enviaras refuerzos a la manada de mi hermano —Le pido.
—Te lo prometo, no llevaremos a Alana con nosotros ella también estará mejor con nosotros y no correrá ningún riesgo de muerte ni nada —Asiento en afirmación. —Haré hasta lo imposible por tenerte a salvo y verte sonreír —Promete.
Puedo sentir su miedo, su preocupación. Andrew está bajo presión al saber que Amelia sigue viva, que puede atacar en cualquier momento y eso lo está volviendo loco, al igual que a mí.
[...]
—Todo estará bien Connor al llegar te llamaremos —Trato de tranquilizar a mi hermano que no quiere soltar a Alana para irnos.
—Prométeme que la cuidaras —Súplica.
—Lo haré —Ruedo los ojos.
—Connor —Lo llama Alana —¿Podrías soltarme? Debo irme —Le pide.
—No quiero que te vayas, pero sé que es por tu bienestar y el de nuestro hijo —Recapacita y la toma por las manos —Sé que tal vez no soy el mejor mate, pero no quiero que pienses que no voy a amar a ese pequeño después de todo es nuestro hijo, la razón por la que no quería que quedaras embarazada era porque los vampiros están matando a las lunas en especial a las que están en tu estado, tengo miedo de perderte Alana —Confiesa.
—No me perderás Connor, recuerda que soy tuya y tú eres mío, tu hermana me cuidara —Asegura.
—Sé que lo hará —Sonríe orgulloso.
Andrew White:
Hoy apenas llegue a tiempo, conozco tan bien a Amelia que sabía que ella se iría detrás de Mia para matarla. Pero ahora debo traerla al palacio para tenerla bajo protección. Sé también que ella vendrá a buscarme aquí, se rumora que ella está haciendo fuertes alianzas con los vampiros lo que es realmente preocupante. Tengo a gran parte de los lobos averiguando sobre eso, Amelia ha cambiado mucho su mirada ahora es más loca que antes. Puedo sentir la preocupación de Mía por todo esto en especial por su amiga Alana que está en peligro.
Las lunas embarazadas son especiales para los sacrificios, también para acabar con un Alfa, incluso conmigo, siendo él más fuerte de todos los Alphas, sin embargo sé que la vieja bruja del castillo me ayudara a encontrar a la pareja de Amelia. Mi plan será muy fácil, porque si encuentro a su pareja será más fácil destruirla, o llegue a un convenio con ella.
Aunque no lo creo Amelia está cegada de venganza, sé que el odio de una bruja es sumamente peligroso, pero también sé que si no encuentro la manera de que ella nos deje tranquilos va a matar a Mia. Doblo en una calle de piedra para adentrarme lo suficiente en el bosque y que nadie note el portal.
Tocó el botón rojo del auto, no sé porque siempre en las películas el botón rojo hace algo malo. Aceleró hasta pasar el portal que nos transporta a la manada, unos segundos después veo niños jugando, personas de acá para allá. Por lo que veo mi padre no anunció mi llegada lo cual agradezco internamente.
—Mia, mira a ese pequeño es tan mono —Comenta Alana señalando a un castaño de ojos grises.
—Está divino, espero mi sobrino sea así o mi hijo, definitivamente me enamoro —La veo rápidamente y arqueo una ceja.
—Yo igual, espero que cuando mi pequeño o pequeña nazca sea hermoso aunque si fuera feo no me importa igual lo amaría totalmente, pero lo que más deseo es que sea amable igual a su padre y que no sea celoso como Connor —Suelto una carcajada junto con mi mate al escucharla decir lo último.
—Alana, sabes que eso es imposible. Ya es naturaleza de ellos como Alphas, solo mira a Andrew y Connor —Eso me quito la gracia.
—Ni que fuera un maniático —Murmure.
—No te ofendas cariño, pero ni siquiera me puedes ver abrazada a mi hermano —Comenta entre risas.
—Si eres exagerada —Opine.
—Es Mia, todo es exagerado en su mundo —Bromea Alana.
—¿Saben? Tengo hambre —Comenta mi mate.
—Ahorita llegamos y comes —Mencione.
Las chicas siguieron hablando sobre los embarazos, la verdad de nada más imaginar a Mia embarazada de un cachorro mío mi sonrisa se ensancha y mi pecho late de orgullo. Sé que no estamos en los mejores momentos para tener hijos, sin embargo no me importa a quien deba matar para salvarlos a ellos.
Estacionó frente al que algún día fue mi hogar, al parecer mis padres han hecho remodelación. Bajo del auto primero le abro la puerta a Mia y después a Alana, debo ser un caballero, sé que Connor confía en nosotros para cuidar de su mate, nada me cuesta cuidarla y tratarla con cortesía como lo hago con Mia.
—Gracias Andrew —Agradece Alana.
—De nada —Musite.
Tomó la mano de Mia, al lado de ella se coloca Alana. Caminamos a la entrada que está vigilada por cuatro lobos, dos de ellos deltas y los otros dos son omegas, las puertas se abren para nosotros y nos adentramos al lugar.
¡Holaaaa!
No olvides tu voto y tu comentario.
Besos. 🥰
ESTÁS LEYENDO
La mate del Alpha
WerewolfSer una mujer lobo es difícil, te debes cuidar de los Cazadores y pelear contra los vampiros y todo tipo de especie que ataque tu manada. Para mí es muy común ya qué mi padre es un Alpha, pero será más complicado cuando encuentre a mi mate un Alpha...
