Capitulo 6-.

2.4K 122 2
                                        

Después de que Nathan pasará por mi, y me dice que esta noche será espectacular como la primera cita.

Pasamos por las calle, mirando lo maravilloso que es New York de noche, es un lugar de ensueño, luces por doquier prendidas, tantos edificios altos y bajos, iluminando la ciudad.

Y cuando se estacionó no me imaginé que alguien como el, un dueños de empresa, me trajera a la feria, exclame sorprendida. Hace muchos años que no vengo a una feria y me encanto que el me traiga, es una cita de lo más normal, nada extravagante.

—¿Y que te parece?— pregunta dudoso.

Rio y lo miro y después paseo mi mirada por todas esa atracciones.
—Me encanta— exclamó emocionada.

Sonreí y agarra mi mano para empezar a buscar los mejores juegos.

Subimos a muchos de ellos, compramos comida chatarra, como elote, nachos, got dog, y paletas, coca, de todo.

Incluso jugó uno de los juegos donde ganas peluches, Nathan jugo dos veces para ganar para mi una jirafa hermosa, un peluche no tan grande pero tampoco chico, el tamaño Perfecto, ideal.

. .‿‿‿๑❀๑‿‿‿ . .  . .‿‿‿๑❀๑‿‿‿ . .

He de decir que en toda la semana, entre el trabajo, las pocas salidas con mis amigo y familia, cada día salía un rato a divertirme, a comer o incluso solo a practicar con Nathan, pero es que no lo puedo negar, me gusta, me gusta mucho. Y cada vez más, y tampoco se puede negar que a partir de la cita de la feria se siente un ambiente mucho más intenso, más íntimo.

Y en este momento estoy con el, en su casa, o más bien mansión, una gran mansión de dos pisos con inversos jardines y magnífica casa tanto como afuera como por dentro.

Y aparte conocí a su hermana, una chica idéntica a él, de cabello negro y esos ojos azules. Una gran chica, amable y muy simpática. Se tenía que ir, así que nos dejó solos.

Me condujo hasta la cocina y el empezó a cocinar, y mientras él hacía la comida practicábamos o contábamos algunas cosas vergonzosas que nos pasaron.

Cuando termino comimos y si que sabe cocinar, todo quedó exquisito.

Cuando terminamos, le ayude a lavar los trastes, aunque al principio no quería, pero le insistí.

Cuando terminamos, lo mire.

Y entonces, de un segundo a otro, el silencio se instaló entre nosotros, y el aire juguetón cambió a uno mucho más íntimo y tranquilo sin tener idea de cómo.

No sabría decir cuánto tiempo pasamos así, observándonos a los ojos en pleno silencio.

Entonces, todo sucedió de un momento a otro, demasiado rápido para que mi cerebro fuera capaz de procesarlo.

Casi inconscientemente, me sostuve de sus fuertes hombros, y sus manos se colocaron con firmeza en mi cintura para sostenerme, mientras las corrientes eléctricas se adueñaban  de mi anatomía y el fuego de su toque se extienda por todo mi cuerpo.

Me acerqué más, lo suficientemente cerca como para poder sentir su corazón latir al unísono del mío, y su respiración entremezclándose con la mía, nuestros rostros tan cerca el uno del otro que la punta de su nariz rozaba la mía.

Lo observé una vez más, y no lo pensé. Simplemente lo hice.

Comencé a acercar sus labios a los míos más y más, con agonía lentitud, con el latir fuertemente de mi propio corazón, resonando fuerte en mi cabeza.

Solamente Tú y Yo [Editada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora