Capitulo 15-.

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Empezamos a jugar, después de un rato le hablaron. Le regrese la muñeca y el lo guardo todo.

—Adiós— le dije mirándolo.

—Adiós— dijo y empezó a caminar hacia la que supongo es su madre. A mitad de camino volteo a verme y me sonrió.
—Espero verte de nuevo— y los dos desaparecieron de mi vista.

—También yo— susurre y Lía venía con papá, para poder irnos a casa y recibir a mamá.


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Mi amor— escuché el sonido de la voz que estuve esperando escuchar.
—Cuando me hablaron, y me avisaron de esto, me volví loco, te accidentaste y yo no puede estar para ti, para ayudar, para evitarlo. Para algo— suspiro frustrado y agarro suavemente mi mano.
—Sabes que desde que nos conocimos hubo chispas entre los dos, yo solo te vi y dije, no puedo dejarla ir, la semana que no te vi, solo pude estar pensando en ti, y tratar de venir al hospital a conocerte, ese día en el café fue el destino, por que justo ese día estaba pensando pasar por el hospital a verte— siento un beso en el dorso de mi mano.
—Mia, antes de irme quise decírtelo, en el celular, quise decírtelo, en lo que sólo pensaba es que cuando llegara del viaje iría a tu casa y te lo diría—
—Te amo Mia, te amo tanto y no se que sería de mi sin ti—

La habitación de quedó en silencio unos minutos, y después sentí un beso en mi frente.

—Por favor, mueve los dedos, los pies, lo que sea amor— trate de abrir los ojos.
—Extraño esos hermosos ojos verdes.....—

Suspire y trate de hablar.
—Na....than— se callo completamente.
Abro los ojos rápidamente, miro el techo blanco de la habitación y después paseo la mirada hasta encontrar unos hermosos ojos azules.

Nathan tiene los ojos llorosos, me ve y jadea de sorpresa.

—Mia— susurra.

Suspiro y el me abraza delicadamente.

—Amor— susurra con la voz quebrada.

Se separa y besa mis labios brevemente y se separa.

Camino hacia la puerta y le habló a un doctor.

                                

Mi dieron agua y con esa pude hablar un poco mejor. Y el que me checaba y revisaba era Thomas que después de entrar a la habitación, sonrió con los ojos llorosos y me abrazo.

Reviso mis ojos, mis brazos, mis piernas, los pies y la cadera.

—Estas perfectamente bien— confirmó.

—¿Estas seguro Thomas?— preguntó Nathan y los mire sorprendida. Pensé que no se agradaban.

—Completamente— afirmó y me miro.
—Estuviste en coma 15 días Mia— lo mire incrédula.
—La verdad llegaste muy mal, tenías cristales incrustados en la cadera, y en los brazos— y ahora que lo dice, si tengo varias vendan en los brazos, en las piernas y en la espalda.
—Puede que tengas dolor de cuerpo, por días, incluso semanas, pero estás perfectamente bien— asentí.
—Aunque no puedo darte el alta, te quedarás unos días, para ver cómo evolucionas, charlar tu cabeza, y más cosas—

Me dio una ultima mirada, un abrazo y se retiró.

—¿Y mi familia?— pregunté y mi voz sonó ronca, por no haber hablado durante dos semanas.

—Ya les avise, y vienen en camino— asentí.

—Nathan— me miro.
—¿Y Lia?— pregunte dudosa.

Solamente Tú y Yo [Editada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora