CAPITULO IV: Apariencias que engañan

120 6 3
                                    

Unos segundos después Will ya estaba sentado en mi ventana.


Me desperté con una sonrisa pastada en la cara. Había sido un sueño, parecía tan real...

Podía ser una predicción.


Está tarde había quedado con Katlyn. Me vestí con unos tejanos y un jersey verde oscuro. Salí por la puerta, y me fui caminando, no quería que me llevase Jake necesitaba tiempo para pensar. Me puse los auriculares y empezó a sonar Sum 41, exactamente la canción In to the Deep.

Al cabo de media hora había llegado al parque donde habíamos quedado.

Se me acercó Katlyn con una sonrisa divertida y me dió dos besos.

-Kim, parece que me tienes que contar algo.-me dijo mirándome con picardía.

-¿Yo?- le respondí, no sabía de qué me estaba hablando.

-Espero que fuera por una buena causa que me dejaras tirada por irte con Will.

Yo quiero saber lo que paso.

-No pasó nada. Solo me acompañó a casa y estuvimos hablando.

-¿Seguro?, ¿pero no me dirás que no está bueno?- se rió.

Se me subieron los colores en las mejillas.

-Te has puesto roja, con eso ya me lo dices todo.- Callé, no había ninguna excusa me había pillado.

Estuvimos toda la tarde hablando.


A las nueve llegué a casa, abrí la puerta, todas las luces estaban apagadas. Me dirigí a la cocina y vi una nota.

Kim, tengo que ir a una cena de trabajo.

Lo siento no me había acordado de decírtelo, tienes la cena en el horno.

Llegaré tarde, no me esperes despierta.

Jake.


¡Maldita sea! Otra vez se había descuidado de informarme de sus cosas. Ya era la tercera vez en un mes. Me prepare la mesa y me serví la cena. Me había hecho arroz y pollo, el pollo se le había quemado como de costumbre, pero no me importaba.

Lo recogí todo y fui a mi habitación. Ahora no tenía ganas de leer ni escuchar música, que era lo que siempre hacía antes de ir a dormir. Así que deshacía la cama i me puse dentro. Al cabo de unos minutos ya me había dormido.


Eran las 3 de la madrugada cuando me desperté, oí un golpe en la ventana. La abrí y ahí estaba Will junto a un árbol, con una pose muy atractiva, mis mejillas se pusieron de coloradas. En su mano tenía una piedrecita que iba jugando con ella.

La verdad es que sí que lo encontraba irresistible. Will de un salto llegó a mi ventana y se quedó ahí en el borde sentado. Sus ojos habían cambiado, ahora eran de color amarillo. Y justamente la luna era llena.

Yo siempre había pensado que las noches de luna llena los transformaban en lobos, pero ahora veía que iba del todo equivocada, solo había cambiado el color de sus ojos.

Él se acercó hacía mí y me cogió por los brazos y sus labios se acercaron hacía los míos hasta juntarse. Me besó apasionadamente y me empujó y caí sobre mi cama. Will se puso las rodillas en la cama y puso sus manos en mis muslos.

Sólo llevaba una camiseta larga por sobre la ropa interior. Continuó besándome, puso sus manos en mis caderas para que me acercaran a él.

Me besaba el cuello, le quité la camiseta y deje su torso perfectamente tonificado al descubierto. Puse mis manos en su pecho pero no dejaba de besarle.

Nos estiramos los dos y él me abrazó.

Nos quedamos dormidos.


Diario de una BansheeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora