D i e c i s e i s

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¿Recuerdan que les dije a amigo y yo comenzábamos a ser uno solo? Pues el me dijo que me iba a perfeccionar. Y eso hizo:

Amplió mi vista para que pudiera ver cosas que nunca antes ví, mis oídos los afinó y me hizo escucharlo mejor e incluso oír otras cosas que antes no oía. También tocó mi boca y me dijo que él hablaría por mi.

— ¡Heme aquí Señor!— respondí entusiasmada, el sonrió y volvió a repetir que le gustaba mi corazón, volví a llorar. Ahora sé que solo él puede embriagarme con tantas sensaciones y emociones juntas e indefinidas, cosa que es totalmente inefable pero lo mejor y más hermoso que me ha sucedido.

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