T r e i n t a y c i n c o

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Así como se lo pedí a amigo varias veces.

Conocí a un chico.

Un príncipe.

Y no uno de Disney, me refiero a un príncipe del reino de Dios. Su hijo. Su amigo. Uno de verdad.

Me enamoré en el instante en que vi a amigo reflejado en su mirada, en su andar y en toda su vida.

Era real. Y viví feliz con él.

Juntos nos fortalecimos en amigo, juntos en las buenas y en las malas.

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