Capítulo 6.

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Lo primero que hizo al levantarse fue prender la radio, no era mucho de escuchar noticias, por lo que muy pocas veces usaba aquel aparato, pero últimamente y en la situación en la que se encontraba lo hacía diario.

Accidentes, delincuencia y una que otra muerte, era todo lo que escuchaba, y aunque sonara macabro, le gustaba, esperaba que la cosa siguiera así y no mencionaran nada sobre personas desaparecidas.

Estaba preparando algo de desayunar antes de irse a la universidad, cuando su madre llamó, lo hacía todos lo días en la mañana, así que podría decirse que estaba esperando aquella llamada.

—Hola mamá.--- saludó como de costumbre.

---- Hola cariño ¿Cómo estás? --- preguntó su madre y él afirmó que estaba bien, así que ella volvió a preguntar.--- ¿La universidad como va?

—Todo bien madre ¿y tú, cómo estas? --- se interesado por saber, extrañaba a sus padres, ya iba a cumplir un año sin verlos.--- ¿Y papá?

— Estamos bien, ya se fue a trabajar, te dejó dicho que te ama.--- le avisó la mujer.

—Yo también mamá.--- iba a decir algo más, pero se perdió en lo que decían por el aparato a unos cuantos pasos de él.

Fue visto por última vez en un bar compartiendo con unos amigos, según testigos el joven salió rumbo a su casa, pero nunca llegó, nadie sabe de su paradero exactamente, no hay testigos luego de que saliera del bar, ni pistas, sus familiares no tienen idea, dicen que solía salir sin decir dónde, por lo que ni siquiera tenían conocimiento de qué el día que desapareció, estaba en aquel bar, pero esto no es todo, dos jovenes más, ... de dieciocho y .... de diecinueve, también han desaparecido casi en las mismas fechas.

Las autoridades, van tras pistas, para dar con él paradero de estos jóvenes.

Si sabe algo comunicarse a nuestro centro de noticias o a estos números de teléfono...

—Sí.—- contestó sin saber realmente lo que le había dicho.—- Mamá tengo que colgar, hablaremos después.--- avisó al finalizar la noticia.

—Está bien, hablamos mañana, te amo.

—Y yo.

Colgó.

Ya no estaban en el anonimato.

No iba a negar que escuchar aquello lo puso tenso, pero tenían todavía muchos puntos a su favor, era muy poco probable que alguien relacionara todas esas desapariciones, los jóvenes adultos nos hemos ganado la fama de ser inestables, y aunque habíamos elegido personas bastante tranquilas, eran inestables en algún sentido, por lo que llegar a la conclusión de secuestro era la opción menos factible. A pesar de eso, ya estaba metido en el lío hasta el fondo y valía de nada arrepentirse.

Lo pensó por unos segundos y reconociendo lo jodido que estaba, sabía que aquel plan podría ser un excito si lo seguían al pie de la letra.

Solo le quedaba actuar como si no hubiese escuchando aquello.

Terminó su desayuno y lo comió con tranquilidad, mientras seguía escuchando la radio, ya no hablaban de aquel tema, pero decidió no apagarlo.

Cuando terminó, fue al baño y se lavó los dientes, recogió sus cosas y salió del departamento rumbo a la universidad, pero al cruzar la puerta, otra noticia esperaba por él.

Había un policía en la casa de su vecino, el padre de Maggi, al ver aquello se sorprendió, debio admitir, esperaba cualquier cosa, menos eso.

— ¿Pasa algo? --- preguntó cínicamente al policía frente a él.

Este lo miró de arriba abajo y luego habló.

—Me informaron de la desaparición hace tres días, de la joven Maggi Evans, vive en este departamento.--- fue al punto el policía.--- ¿La conocía?

--- Solo de vista, nunca hablamos realmente.--- respondió seguro y conciso mostrándose adecuadamente preocupado, hasta el mismo se sorprendía, --- Disculpe, no suelo estar aquí.

En ese instante salió el padre de Maggi y intercambiaron miradas rápidamente.

--- Hola --- saludó el hombre.

—Hola señor.--- respondió Ellien.--- Me gustaría quedarme a ayudar, pero debo ir a la universidad, cualquier cosa no duden en contar conmigo.

Joder.

--- No hay problema muchacho.--- dijo el policía --- Cualquier cosa que sepas y creas que pueda ayudarnos, nos avisas.

Ellien asintió y siguió su camino.

Siguió con su porte serio y despreocupado hasta que llegó a su coche, una vez allí, suspiró, pero en seguida puso en marcha su coche, cualquier cosa extraña que hiciera podría ponerlo en evidencia.

Por un momento un sentimiento de culpa quiso instalarse en su pecho, pero él más que nadie sabía que eso era mental, así que poco a poco fue deshaciéndose de ese sentimiento.

Lo hecho, hecho estaba.

Cuando llegó a la universidad, aparcó su coche.

Él había elegido hacerlo, así que debía hacerse cargo de sus acciones y abstenerse a las consecuencias de cualquier cosa que pudiese pasar.

Con calma camino por los pasillos hasta que llego con sus amigos, las clases aún no comenzaban, por lo que tendrían unos minutos para hablar.

--- ¿Cómo están? --- pregunto casual, pero ellos entendían a lo que se refería.

—Bien.--- respondieron los tres, de Megan lo creía, ya la conocía, pero de Fernando y Andru, no mucho, aunque ellos se habían acostumbrado a la situación, sabía que cualquier cosa los ponía paranoicos.

— Hicimos todo bien, todo saldrá bien.--- habló Megan para tranquilizarlos, ella tomaba en cuenta que sus amigos eran un par de miedosos.

— Eso espero.--- respondió Fernando --- No quiero que al final acabe mal.

--- Lo hicimos juntos, cuatro cabezas piensan más que una.--- cualquiera que los oyera pensaría que estaban hablando de trivialidades.--- Además, ¿Cuándo hemos hecho un trabajo mal?

Nunca, pensó Ellien, pero el asunto no era así de fácil, además, dicen por ahí; que hay una primera vez para todo.






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Estocolmo ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora