Capítulo 23

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Las vibraciones que sentía por todo su cuerpo mas el impulso dado por el deber de ganar era menos que la adrenalina que tenía en el momento. Las manos le sudaban y el uniforme ya empezaba a sofocarle, transpiraba por dos lados y hasta se moría de sed.

Escuchó el silbato del árbitro principal y no dudo en ir con todo, se hizo hacia la derecha viendo como una de sus jugadoras lograba agarrar el balón e iba abriéndo paso hacia la izquierda. Volveo la vista y divisó a Jisoo que miraba el partido desde una de las bancas por la fractura que había recibido en el pie a mediados del enfrentamiento.

Uno de los enfermeros del lugar se encargaba de contornearle el pequeño golpe con un poco de pomada para que el dolor disminuyera, había estado preocupada en su momento cuando Jisoo estuvo quejándose un largo rato por la molestia, pero luego le informaron que no era nada grave y que pronto se aliviaría todo.

Estuvo a punto de ser expulsada del juego cuando se enfrentó a la entrenadora por no hacer nada para hacer valer la falta de la jugadora rival, y más aún al hacerle un insulto menor al árbitro por no dar un balance efectivo entre ambos equipos.

La pelinegra la alentó gritando fuertemente su nombre y alzando ambos pulgares. Se concentro totalmente en el juego olvidándose de todo aquel que la rodeaba, su vista está sobre el balón que pasaba de mano en mano. Corrió antes de que su contraria lograra ganarle la pelota y cuando lo sintió en sus manos a gran velocidad se dirigió hacia la canasta del otro equipo.

Todo parecía un déjà vu, la misma corriente que atravesaba todo su ser, los nervios al ver que solo quedaban unos segundos para que el partido terminara, los equipos empatados, pero ahora había algo más. La estaba viendo jugar uno de los mejores jugadores de todos y ella en todo el partido había hecho hazañas que nunca se imaginó hacer solo para impresionarlo y hacerle saber que estaba al nivel de una buena jugadora de su categoría.

Ignoró el grito de la directora técnica al decirle que se apresure ya que no tenia todo el tiempo del mundo, esta vez decidió ir con calma y no precipitar lo que por lógica iba a lograr. Esperaba que todo salga bien, en las semifinales no resultó como esperaba y agradecía que estuviera Jisoo para ofrecerles la victoria y darles la oportunidad de disputar esa final.

Escuchó una fuerte oleada de gritos antes de que todo se volviera en cámara lenta; Jisoo parada gritando sin importarle el malestar de su pie ni mucho menos la reprimenda que recibía por parte del enfermero, sus compañeras de equipo corriendo hacia ella a gran velocidad con los brazos abiertos, el público chillando a todo pulmón, su entrenadora abrazando a parte del grupo técnico, las porristas haciendo una celebración totalmente épica de victoria.

Había ganado y antes de reaccionar ya tenía, sin exagerar, a todo mundo tratando de alzarla para festejar como era debido. Se dio cuenta que lagrimas de felicidad recorrían sus mejillas y no le importó que la vieran en su estado. Había ganado junto a su equipo una de las mejores competencias institucionales del país que la vio crecer y no cabía de la emoción.

Antes de tocar suelo se aseguró de secarse el resto de lágrimas que aún se mantenían sobre su rostro. Sus compañeras seguían celebrando vociferando cánticos y le encantaba ver lo felices que estaban. Su mejor amiga ya estaba nuevamente sentaba dándole quejas al chico que estaba con ella por haberle impedido seguir festejando.

— Si hubiera sido por mi ya estuvieras en el suelo inconsciente por el golpe que te hubiera dado con el pie.— escuchó mal humorada a Jisoo.— eres un aguafiestas.

Lisa soltó una carcagada por las palabras de la surcoreana, el enfermero, ya sacado de quicio, se levantó al estar en cuclillas y dandole una mirada de advertencia a su ex-paciente temporal se retiró sin mirar atrás, ya mucho había soportado estando con ella tan solo unos minutos.

Mi Único Amor-Jenlisa-(G!P)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora