El Nuevo

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El timbre resonó por todo el edificio, marcando el inicio de las clases. Naruto, con el estómago revuelto por los nervios pero con una sonrisa emocionada en el rostro, se dirigió a su salón. Apenas cruzó la puerta, sus ojos se toparon con alguien familiar: el chico con el que había chocado esa misma mañana.

Estaba sentado junto a la ventana, con la mirada perdida en el exterior. Su postura recta, su semblante serio y el silencio que lo rodeaba le daban un aire solitario, casi impenetrable. Naruto, sin pensarlo demasiado, caminó hacia él y se dejó caer en el asiento a su lado.

Sasuke lo volteó a ver con frialdad.
—¿Qué crees que estás haciendo?

Naruto sonrió con descaro.
—Pues… creo que me estoy sentando.

—Idiota. Vete a otro lugar.

—Nop, aquí me quedaré.

Sasuke iba a replicar, pero en ese momento la puerta se abrió y entró el profesor. Todos se acomodaron de inmediato.

—Buenos días —saludó el hombre de cabello plateado y una máscara que le cubría medio rostro—. Mi nombre es Kakashi Hatake, y seré su profesor durante este ciclo escolar. Ahora, antes de empezar, quiero que se presenten uno por uno. Dirán su nombre y lo que les gusta. Empezaremos por… tú, el que está comiendo.

Kiba levantó la mano con energía.
—¡Holaa! Me llamo Kiba, me gustan los perros… y comer.

—Siguiente.

—Me llamo Shino, y me gusta todo lo que tiene que ver con los insectos —dijo el chico de gafas oscuras, con voz tranquila.

Luego fue el turno de una chica de cabello rosado.
—Hola, me llamo Sakura y me gusta todo lo relacionado con la salud.

—¡Y curar peces! —gritó Kiba desde su asiento.

Las carcajadas estallaron en todo el salón.

—¡Cállate, idiota! —reclamó Sakura, sonrojada.

—Silencio, silencio —pidió Kakashi con calma—. Continuemos.

Las presentaciones siguieron una tras otra hasta que solo quedaron los dos últimos.

Naruto tragó saliva.
—¡Holaaa! Mi nombre es… es… —su mente entró en pánico—. Mierda, mierda, ¿cómo digo que me llamo? —pensó.

—Mi nombre es M… Menma —improvisó al fin, soltando el aire contenido—. Y me gusta todo tipo de ramen.
Uff… por poquito y me lleva la pitufichingada.

Kakashi asintió como si nada.
—Muy bien. Y por último, tú.

Sasuke se incorporó con calma.
—Mi nombre es Sasuke, y no me gusta nada en particular.

—Perfecto. Ahora sí, empecemos la clase.

Naruto se inclinó hacia su nuevo compañero, susurrando:
—Así que Sasuke, mucho gusto.

—Ya deja de hablarme —respondió el pelinegro en un murmullo cortante.

—Okey, okey, tranquilo…

La primera clase fue matemáticas. Para Naruto no resultó un problema: su abuela, Tsunade, se había encargado de enseñarle desde pequeño. Era más inteligente de lo que aparentaba, pero su facilidad para distraerse siempre le jugaba en contra.

El tiempo pasó rápido y, cuando sonó el timbre del receso, Naruto salió ansioso hacia la cafetería. Tenía ganas de hacer amigos. No le costó entablar conversación con algunos compañeros, pero hubo uno que no le prestaba atención en absoluto: Sasuke.

Decidido, se acercó una vez más.
—¡Hola de nuevo!

Sasuke levantó la mirada con fastidio, sin molestarse en responder.

—¿Y dime? —insistió Naruto—. ¿Qué tal las clases? ¿Interesantes, no?

El silencio fue su única respuesta.

Va a ser difícil, pero no me rendiré hasta que me conteste, pensó el rubio, frunciendo los labios.

—¿Y siempre eres así de serio?

—¿Me puedes dejar en paz? —replicó Sasuke, con un filo en la voz.

Naruto se iluminó de golpe.
—¡Me contestaste! ¡Eso ya es un avance!

El pelinegro se levantó de la mesa sin más y se fue a comer a otro lugar. Naruto, testarudo como siempre, lo siguió.

—¡Deja de seguirme! —exclamó Sasuke, girándose con irritación.

—Uuuy, qué genio. Solo quiero ser tu amigo.

—No necesito a un tarado como amigo.

—Pues yo tampoco necesito un amargado, pero te ves muy solitario.

Sasuke lo miró de reojo.
—Me gusta estar así. Es más pacífico.

En ese instante, la campana anunció el fin del receso. Naruto abrió la boca para hablar, pero al voltear, Sasuke ya no estaba.

—¿Eh? ¿¡Sasuke!? —buscó alrededor, sorprendido.

El pelinegro se había escabullido de regreso al salón, dejándolo atrás. Naruto bufó y salió corriendo antes de que cerraran la puerta.

La próxima vez no te escaparás, teme, pensó con una sonrisa desafiante.

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Woliiiii

Espero que les guste este capítulo, perdón por no actualizar antes pero no me llegaba la inspiración que necesitaba, no olviden lo que les mencioné en el anterior capítulo

Nos vemos querid@ lector@

✨✨Y que viva el Narusasu✨✨

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